Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos.
Jeremías 32:39
…Era el año décimo del reinado de Sedequías, rey de Judá, que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor.
Ya Dios había advertido a su pueblo que sería llevado cautivo en consecuencia de su desobediencia a Dios y a sus mandamientos.
El ejército babilónico tenía en ese momento cercada a la ciudad de Jerusalén.
El profeta Jeremías estaba preso-en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey Sedequías.
¿Por qué estaba preso el profeta de Dios?
El rey no soportaba que Jeremías profetizara lo que Dios estaba diciendo como advertencia al pueblo desobediente.
Por supuesto, el mismo rey estaba en peligro y se le estaba advirtiendo. Dios le estaba comunicando su plan, pero Sedequías se volvió contra el profeta fiel.
Inusual transacción
En toda esa trama, Dios ordenó al profeta Jeremías llevar a cabo una transacción legal de compra-venta. Le especificó los detalles del trato y se aseguró de que el trámite fuera debidamente legalizado. Tras el asombro del profeta por ese pedido tan inoportuno, Dios le dio una vislumbre de su misericordia. Le reveló su gracia para con el pueblo que sería llevado cautivo a Babilonia. Le aseguró a Jeremías que su Tierra volvería a ser habitada y se volverían a llevar a cabo transacciones legales. Este era un mensaje de esperanza para un pueblo angustiado por el inminente cautiverio que estaban a punto de experimentar.
Es entonces que Dios habla las siguientes palabras:
Jeremías 32:37-42 He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; 38 y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. 39 Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. 40 Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. 41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.42 Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.

¿Sientes temor por la condición de tu familia que parece no prestar atención a la voz de Dios? ¿Entiendes que las dificultades aún no les llevan a buscar resueltamente a Dios? ¿Temes las consecuencias?
Hay esperanza
Dios les ama más que tú y yo. Dios llama, amonesta, exhorta. invita. Todo tiene su momento. Muchas veces vivimos situaciones que nos aterran, y vemos a los nuestros vivir situaciones que nos hacen temblar. Sin embargo, Dios sigue siendo Dios. Cada valle de pruebas por el que nos permite atravesar tiene propósitos que desconocemos pero que él conoce bien que serán para nuestro bien eterno. Cada promesa nos alienta, cada detalle nos muestra su misericordia a pesar de nuestra indignidad.
OREMOS. Querido Padre celestial, gracias porque en tu amor nos adviertes del peligro y del castigo, pero nos alientas con tus promesas. Muestras que tu amor es fiel, prometes obrar. Tócales con tu Santo Espíritu y dales a cada uno, según tu Palabra, un corazón, y un camino, para que te teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. No comprendemos tu amor, tu gracia y tu misericordia, pero lo agradecemos y confiamos en que obrarás en cada uno en nuestras listas por salvación. Esperamos ver el cumplimiento de la promesa, porque eres fiel y mereces toda la alabanza. Gracias, gracias, gracias. Por Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2023











