Notitas de VICTORIA-Salmo 72:12

Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra (Salmo 72:12).

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Identifiquemos, ¿para quién es esta promesa?

  1. Para el menesteroso:  Quien tiene falta o necesidad de una o más cosas.
  2. Para el afligido: Quien sufre una angustia, dolor o pesar físico, mental o espiritual.
  3. Para quien no tiene quién le socorra.

A quien reconozca su necesidad ante Dios, a quien sufre (en cualquier área de su vida) ya sea por sí mismo o por otros a quienes Dios coloca una carga en su corazón para interceder por ellos, Dios promete librarle, socorrerle, contestarle.

Lo que te aflige, lo que te preocupa, la carga de tu corazón, colócala HOY en las manos de Aquél que promete obrar en respuesta a tu clamor. HOY tú puedes vivir en victoria. Alabado sea Jehová.

Por favor, comparte tu experiencia: Comenta más abajo.

¿Cómo se ha manifestado Dios en respuesta a tu clamor?

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Lucas 7:36

Promesa para este fin de semana:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa” (Lucas 7:36).

Trasfondo: Simón, un fariseo a quien Cristo había sanado de lepra, quiso agasajar a Cristo para mostrarle su gratitud. 

¿Por qué aceptó Cristo tal invitación?: Podrías preguntarte:  ¿Por qué entró Cristo en casa del fariseo? Cristo no rechaza la invitación de ninguno que le abre la puerta de su casa y de su corazón. Aceptaba toda muestra de gratitud y de bondad. Es por eso que hoy, tú y yo tenemos la seguridad de que si invitamos a Cristo a nuestro hogar, y a nuestra mesa, Cristo no pondrá excusas, sino que se regocijará por la oportunidad de entrar a tu hogar.

¿Lo invitarás? A ti y a mí nos toca decidir si invitar a Cristo a nuestra mesa. Nos bendecirá. Tener a Cristo, el Creador y Sustentador del universo en nuestra casa significa que tendremos asegurados el pan físico y material. Pero su presencia también nos provee la seguridad de la vida eterna. Invitar a Cristo a nuestra mesa, a compartir los detalles íntimos de nuestra vida asegurará que nuestros nombres estén inscritos en el libro de la vida.

Referente a su aceptación de toda bondad y cortesía humana, el Espíritu Santo reveló: Si alguien le hacía un favor, lo bendecía con toda la cortesía y bondad celestiales. Nunca rehusaba una flor que un niño le ofreciera con amor. Aceptaba las ofrendas de los niños y bendecía a los dadores inscribiendo sus nombres en el libro de la vida. {HD 234.3}

Decide hoy. No hay nada mejor que tener a Cristo sentado a nuestra mesa hoy. Su amor, su perdón, su provisión y protección son beneficios que necesitamos aquí y ahora. Pero él nos ofrece, además, sentarnos en la mesa celestial. O sea, que el aparentemente sencillo gesto de invitar a Cristo aquí y ahora, nos abre la puerta a las bendiciones de carácter eterno. ¿No es eso lo que deseamos para cada miembro de nuestra familia?

  

Mi oración: Padre celestial, te invito a mi hogar. Quiero que seas partícipe de los detalles de mi vida. Siéntate a la mesa con nosotros. Tu presencia es la mayor bendición que podamos tener. Acepta mi invitación y toma control de cada uno de los miembros de esta familia. Gracias por tu deseo de bendecirnos con tu presencia y tu salvación. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.
Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.
¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos.

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Ayuno & Oración por la Salvación de Nuestros Hijos & Familia-Lucas 22:31-32

Promesa para este fin de semana:
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Lucas 22: 31-32

Advertencia de Emergencia Personal

Pedro fue uno de los discípulos más destacados durante el ministerio terrenal de Cristo. Como uno de los discípulos del grupo más íntimo de Cristo, gozó de experiencias privilegiadas. En esta ocasión Cristo advirtió a Pedro del ataque directo del enemigo que le tocaría vivir. Ciertamente, esto tomó al discípulo por sorpresa y Pedro se alteró al escuchar tal predicción. Él mismo no se conocía y tenía un concepto propio más alto del que debía tener. Se creía incapaz de negar al Maestro. En su indignación le aseguró a Cristo su disposición a morir con/por él.

Mensajero de Esperanza

Cristo le habló a Pedro con ternura y compasión. Su actitud evidenciaba su deseo de salvar y restaurar. Con la terrible advertencia, también le aseguró de su oportuna intercesión. Esta actitud de Cristo evitó a Pedro rendirse cuando se dio cuenta de su pecado y su total fragilidad humana.

Lecciones para ti y para mí

  1. Tú y yo estamos bajo ataque directo del maligno. La advertencia a Pedro se nos dirige hoy a cada creyente. El enemigo ataca en momentos y formas que nunca hubiéramos imaginado. Reconozcamos nuestra total necesidad de ayuda divina.
  2. También los miembros de nuestra familia carnal y espiritual están bajo ataque del enemigo. No perdamos la esperanza. Cristo oró por ellos también y continúa intercediendo por cada uno de los que busca salvar.
  3. Cuando afrontemos pruebas, no perdamos la fe; recordemos que Cristo nunca nos abandona a nuestra suerte. El mismo amor que lo llevó a entregar su vida por ti y por mí, lo mantiene en alerta para ayudar a quien reconoce su pecado y necesidad de ayuda.
  4. La ternura de Cristo evitó a Pedro la desesperación. En nuestro trato con la familia carnal y/o espiritual, no nos impacientemos. Recordemos que nuestras palabras y actitud pueden hacer una diferencia de vida para vida. Cristo mostró que aun la reprensión o la advertencia más severa puede ser mezclada con amor, compasión y ternura. Podemos ser agentes de bendición en la medida en que nuestra vida y actitud estén sometidas totalmente a la conducción del Espíritu Santo, para ser mensajeros de esperanza.
  5. El amor de Cristo triunfó en la cruz. Su victoria nos asegura nuestra victoria. Nuestra dependencia de Cristo nos dará la victoria mientras luchamos en ayuno y oración por la salvación de nuestros amados.

Mi oración:

Padre celestial, te damos tantas gracias por Cristo y su intercesión. Su ejemplo es nuestro ejemplo. Ayúdanos a contemplarlo más de cerca, para que nuestro carácter sea más semejante a él. Sosténnos en medio de la prueba, que no perdamos el ánimo. Ùsanos como mensajeros de esperanza en todo nuestro derredor. Gracias por tu hermosa promesa. Te creemos. Agradecemos la victoria que tendrás en nuestra vida y en la de cada uno de nuestros amados. En el nombre de Jesús, Amén.

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Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.
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¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).
¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por La Salvación de Hijos & Familia-Marcos 5:36

Promesa para este fin de semana:

“Pero Jesús. luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.”

Emergencia familiar

Marcos nos presenta el relato de un padre que desesperado, viendo la condición agonizante de su hija, vino a Jesús, humillado, suplicando su intervención.

Este padre venía con tanta fe, que le dijo a Jesús exactamente lo que debía hacer por su hija. Puedes leer su pedido en Marcos 5:23. De pronto, este hombre de mucha influencia, se vio turbado por la noticia de que ya era muy tarde para la intervención divina. El mensajero le avisó que su hija estaba muerta. Ya no era necesario incomodar al Maestro de Galilea. El mensajero no conocía a Cristo.  Sus palabras turbaron al Padre, pero Cristo le dijo al tembloroso padre: “No temas, cree solamente”.

Tal vez la situación de tu familia es desesperante. Posiblemente agonizan ante tu vista. ¿Irás a Cristo? ¿Le suplicarás su intervención?

 

Mensajeros de Muerte

¿Cuántas veces, orando por ellos, te pone el enemigo en la mente el pensamiento de que tu esfuerzo es inútil? ¿Cuántas críticas has soportado de la familia de la fe y de otros que solo son “Mensajeros de muerte”?

No escuches otra voz que no sea la de Cristo. No te turbes. Acude a él humillado, y espera su respuesta. Solo quien es la vida puede impartir vida a un alma moribunda en el pecado y la complacencia propia. Aquellos que no conocen a Cristo quedarán asombrados cuando vean el milagro de salvación realizado en favor de los tuyos. Cristo dijo: “No temas, cree solamente”.

¿Creerás?

Hoy, yo escojo creerle a Cristo y esperar en su tiempo para sanar, restaurar, vivificar espiritualmente a aquellos a quienes anhelo ver en la patria celestial. Esa es su promesa y Él nunca falla.

Mi oración:

Señor, solo tú eres digno de alabanza. Los que esperan en ti no serán defraudados. Alabo tu nombre y agradezco tu bondad. Gracias porque tú tienes el poder de dar vida a aquellos que están muertos. Gracias por tu compasión y tu comprensión del dolor de cada padre o madre que suplica por los suyos. Aumenta mi fe. Ayúdame a creer en tu Palabra. Ayúdame a reclamar por fe tus promesas y dame la fortaleza espiritual para verlas hechas realidad en favor de los míos, y de tantos otros padres y madres unidos en oración y ayuno por este noble propósito. Danos una mente clara para comprender cómo ayudarles. Danos el discernimiento para saber cómo ser de mejor y mayor influencia en sus vidas. Gracias porque tú ya estás en camino hacia nuestros hogares. Tu obra no se hará esperar. En el nombre de Jesús agradecemos y pedimos el cumplimiento de esta promesa, Amén.

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¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

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©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Ezequiel 22:30

Promesa para este fin de semana:

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé (Ezequiel 22:30).

Dios te está buscando:

Dios está empeñado,  buscando intercesores; hombres y mujeres que amen a Dios y que saquen tiempo para orar por otros. Busca personas que reconozcan que hay un trabajo que realizar para ver a sus familias y conocidos en el reino de los cielos. Busca personas comprometidas con Dios a orar y a ayunar por la salvación de aquellos que, de otra forma, perecerían.

La oración hace vallados:

Nuestro Padre celestial busca hijos suyos que, a través de la oración, erijan un vallado o cerco protector alrededor de aquellos a quienes aman. Busca quién tenga la audacia de interceder fervorosamente para que sean protegidos del pecado, de la maldad, del peligro y las malas influencias que les rodean. Pero muchos están muy preocupados en cosas de menor importancia. Permiten que los afanes de este siglo ocupen su tiempo. Imperceptiblemente, están descuidando la salvación suya y la de su familia.

¿Serás un Intercesor?

La oración intercesora nos pone en la brecha:

El pecado abrió un abismo entre Dios y el hombre.  Hoy Dios busca personas que, dedicados a la oración y el ayuno con motivos específicos, sirvan de puente para cerrar el abismo entre Dios y quienes no tienen una relación con Cristo.

La intercesión nos ayuda a reflejar mejor a Cristo.

La intercesión nos une a Cristo y nos asemeja más a Él, quien unió el cielo con la tierra. ¿Serás tú un Intercesor? ¿Erigirás vallado? ¿Te pondrás en la brecha para hacer esa conexión entre el cielo y la bendición que Dios desea derramar sobre aquellos a quien busca salvar?

No hay tiempo que perder.

El día cuando Dios destruirá a la Tierra se acerca. Él cuenta contigo. Con la seguridad de que es Dios quien toma la iniciativa para buscar intercesores, allégate a su presencia y presántale a quienes amas y deseas ver en el cielo. Tú puedes hacer realidad el anhelo de Dios, erigiendo vallados, poniendo brechas, intercediendo, para que no necesite destruir a quienes Él desea salvar.

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¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

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©Rhodi Alers de López, Marzo 22, 2018

Celebrando tu Día, Mujer, con una Oración

Marzo 8-Día Internacional de la Mujer

Pocas fechas hay en que se reconoce la bendición que significa una mujer. Hoy celebramos esa bendición. Gracias a Dios por cada mujer. Gracias por sus dones y talentos, su deseo de servir y la bendición que cada una de ellas significa.

A la vez, te invito a orar por la bendición de Dios en la vida de cada mujer. 

Querido Padre celestial,

Gracias por crear a la mujer con un propósito especial. Hoy pedimos:

Por aquellas que sufren por escasos recursos, Dios provea para su necesidad.

Por aquellas que están presas del temor y la falta de esperanza, Dios les permita la luz de su Palabra que llena de aliento el corazón.

Por tantas que sufren el abandono y el rechazo, que hoy reciban ese abrazo divino que tanto necesitan.

Por aquellas que están enfermas, que reciban la salud física, mental y espiritual que Dios quiere que disfruten.

Por aquellas que anhelan alcanzar el ideal divino, que sean llenas del Espíritu Santo.

Por aquellas que sufren en silencio, que hoy sientan que no están solas y que tú entiendes el lenguaje de sus lágrimas.

Por aquellas que anhelan hacer una diferencia positiva, Dios les guíe y fortalezca en su cometido.

Por aquellas  que son líderes, Dios les mantenga fieles a Su Palabra y reflejen a Cristo en todas sus decisiones.

Por aquellas que oran, Dios conteste los pedidos de su corazón, según su beneplácito, para la gloria de Dios.

Por aquellas que crían, Dios ponga en ellas la ternura divina, la sabiduría del Espíritu Santo y el amor de Cristo, para realizar tan noble tarea.

Por aquellas que enseñan, que sus vidas sean sin reproche ante Dios y ante los hombres.

Por aquellas que desean superarse, Dios sea su motivación.

Por aquellas que alaban, Cristo sea su música y más dulce canción.

Por aquellas que procuran bendecir, Dios derrame su más rica bendición sobre cada una, para que sea un canal de bendición que fluya para vida eterna.

Por cada mujer que no conoce a Cristo, que Dios abra puertas para ese encuentro que cambiará por siempre su vida.

Por aquellas que el enemigo apresó en sus redes, que hoy conozcan la libertad en Cristo Jesús.

Por cada mujer que has puesto en mi vida, y aquellas que de alguna forma me permitirás encontrar, que Dios obre para que tengan vida en abundancia y gozen la plenitud que solo en Cristo pueden encontrar. Bendícelas hoy y guárdalas de todo mal,

En el nombre de Jesús, Amén.

©Rhodi Alers De López, Marzo 08, 2018

 

 

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 24:7

Promesa: 

 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.  Jeremías 24:7.

¿Estás ayunando y orando por la salvación de aquellos que deseas ver en el reino de los cielos? ¿Te llena de frustración no ver a tus hijos, familia o amigos progresando en su relación con Dios como anhelas? ¿Te desespera ver pasos en la dirección equivocada? Dios promete obrar en sus corazones (mentes) de modo que conozcan a Jehová y le reconozcan como Señor de sus vidas.

Dios obra de formas que tú y yo no podemos ni siquiera imaginar. Tiene todos los recursos a su disposición y no ha dejado a la deriva a aquellos por quienes oramos por salvación. Que cobre aliento tu corazón y reanude su intercesión en toda hora, con la seguridad de que esta es la voluntad de Dios: SALVAR. Aquel que dio a su Hijo por salvar a la humanidad  caída, promete que ellos (aquellos por quienes estamos orando por salvación) cambiarán de rumbo: “se volverán a mí de todo su corazón”.  O sea, no vendrán por los panes y los peces, vendrán porque el Espíritu Santo habrá tocado su corazón y habrán comprendido su necesidad de salvación. Ya no rechazarán el llamado, sino que correrán a los brazos del único que les puede salvar. ¡Gloria a Dios por cada hermosa promesa de salvación!

Oremos: 

Amoroso Padre celestial, te alabo. Exalto tu bondad y gran amor. En esta hora, humillada ante ti, reconozco que tu especialidad es salvar. Tú amas a mis hijos, familiares y amigos más que yo. Tú diste a tu Hijo para que tengamos salvación. Hoy, confiando en tu promesa, agradezco tu disposición y tu poder para cambiar vidas. Te alabo porque eres fiel . Gracias porque cambiarás el corazón de mis hijos, familia y amigos; y ellos se volverán a ti sinceramente, para hacer tu voluntad. Gracias, gracias, gracias. En el nombre de Jesús, Amén.

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Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Mateo 7:7-8

Promesa para hoy:

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mateo 7:7-8).

Llamad, y se os abrirá.

Cristo nos dió una triple promesa. ¿Le creeremos?

Nos invita a pedir porque anhela darnos mucho más de lo que nuestro corazón sabe desear.

Nos invita a buscar porque se deleita en guiarnos hasta hallar la bendición que buscamos con todas las fuerzas de nuestro ser.

Nos invita a llamar a su puerta, y está deseoso de escuchar ese toque que le indica que un hijo suyo ansía su compañía, su ayuda, su comunión, su provisión y su abundante gracia. ¡Su puerta está entreabierta! ¡Solo acércate a su presencia y agradece su benevolencia!

Clamemos, entonces, con la total seguridad de que Dios está más deseoso de responder que lo que nuestro corazón alcanza a comprender.

Te invito a orar:

Padre celestial, te alabo por tu misericordia e infinita bondad. En tu grande amor, has dejado para mí una triple promesa, mostrando el más caro anhelo de tu corazón, que es bendecir a cada hijo tuyo. Tú eres mi respuesta. Tú eres mi provisión. En ti se hacen realidad los más caros sueños del corazón que busca incesantemente tu rica gracia. A tu puerta halla misericordia el menesteroso. Gracias porque tú amas a mis hijos más que este pobre corazón. En ti halla paz mi ser, porque tú eres fiel. Aquellos que me diste, los pongo en tus manos, porque allí estarán seguros. Tu mano los guiará, tu gracia les alcanzará. Gracias, Señor, por tu amante respuesta. En el nombre de Jesús, Amén.

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Ayuno & Oración por la Salvación de Nuestros Hijos & Familia-Jeremías 30:20

Promesa para hoy: 

“Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores” (Jeremías 30:20).

¿Han cambiado de interés tus hijos? Ora. ¿Se han apartado del camino de Jehová? Ora. ¿Te preguntas por qué no están de vuelta ya? Ora. ¿Te asusta el pensar que el tiempo de gracia se acaba y no ves en ellos muestras de interés en su vida espiritual? Ora más. Ora, ayuna y lee la Palabra de Dios. No oraremos en vano.

¿Qué te dice Dios en su Palabra? Sin duda te invita a ti también a un cambio de actitud: sus promesas deben llevarte de la duda a la fe. Deben éstas elevarte del desaliento a la agradecida esperanza . Deben ellas llevarte a una renovada confianza en el único que puede salvar.

Esos hijos que una vez se deleitaron en el conocimiento del Dios verdadero volverán a ser fieles adoradores de Jehová. Volverán a regocijarse en la Palabra viva y se postrarán en reverencia al Señor que los rescató de su vana manera de vivir.

¡Creo en tu promesa, Señor!

Sea nuestra oración: Padre bueno, Padre de misericordia, en tu presencia estoy leyendo Tu Palabra que es más dulce que la miel. Creo en tu promesa. Mis hijos serán como antes. Te servirán con alegría. Cámbiame. Lléname de ti, para que mi descendencia vea a un Cristo vivo, capaz de transformar. Hoy te alabo por tu fidelidad y, por fe, celebro tu victoria en mi propia vida y tu victoria en la vida de mis amados. Gracias por el sacrificio de Cristo en nuestro favor. A Él sea la gloria y la honra por siempre. En el nombre de Jesús, Amén.

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Ayuno y Oración por la Salvación de Nuestros Hijos y Familia-Lucas 19:10

Promesa para hoy:

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

Lectura sugerida: Lucas 19:1-10.

La historia de Zaqueo es muy conocida. Era judío y traidor a la vista de sus compatriotas. Su posición como recaudador de impuestos, sinónimo de injusticia y extorsión, lo hacía despreciable. Sin embargo, su corazón era susceptible a la influencia divina. Subió al sicómoro procurando ver a Cristo, porque sus palabras habían impactado su ser.

  1. ¿Habrá alguno que se reconozca de baja estatura espiritual y quien esté procurando ver a Jesús entre nosotros?
  2. ¿Despliega mi vida una actitud como la de Cristo, o es una de crítica, como la de los dirigentes religiosos de entonces?

Zaqueo ya estaba haciendo restitución; no obstante, las sospechas y actitudes de su pueblo no le alentaban.

¿Alguna vez pensaste en cómo llegar a ser “sicómoro” que ponga a otros en un lugar estratégico de dónde puedan ver a Cristo? Nuestra influencia necesita ser así, como aquel sicómoro.

Nunca estamos en posición de juzgar. Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Hoy, agradece su misericordia para contigo, y elige ser de aliento e inspiración para todo aquel que, como tú y yo, necesita la gracia divina.

Oremos: Amante Padre celestial: Gracias por enviar a tu Hijo a buscarme. Dame tu gracia para que yo nunca sea tropiezo para aquellos que están siendo guiados a ti por el Espíritu Santo. Gracias por que me enseñarás a amar y alentar a aquellos que están en mi círculo de influencia, para que también Tú poses en sus casas. Gracias por el sacrificio de Jesús en mi favor y en favor de mi familia. Gracias por la Salvación que ya estás obrando en cada uno. En el nombre de Jesús, Amén.

AMIGO: COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

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¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

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