Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios a nosotros, antes bien nos eleva a él.
La oración es una necesidad porque es la vida del alma. La oración en familia, la oración en público, tienen su lugar, pero es la comunión secreta con Dios la que sostiene la vida del alma”
¿Qué materiales usarías tú para envolver un regalo (sin papel de regalo)?
Comenta y déjame saber tus ideas. Lo importante es utilizar lo que se tenga a mano, de forma creativa y con buen gusto, siempre teniendo en cuenta a la persona que recibirá el regalo, y sus gustos. ¿Te atreves a salir de la rutina?
Cada mañana consagraos a Dios con vuestros hijos. No contéis con los meses ni los años; no os pertenecen. Solo el día presente es vuestro. Durante sus horas trabajad por el Maestro, como si fuese vuestro último día en la tierra. Presentad todos vuestros planes a Dios, a fin de que él os ayude a ejecutarlos o abandonarlos según indique su Providencia. Aceptad los planes de Dios en lugar de los vuestros, aun cuando esta aceptación exija que renunciéis a proyectos por largo tiempo acariciados. Así vuestra vida será siempre más y más amoldada conforme al ejemplo divino, y “la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7). —EGW…
La oración es la llaveen la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, en donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia. Sin oración incesante y vigilancia diligente, corremos el riesgo de volvernos indiferentes y de desviarnos del sendero recto. —EGW, Camino a Cristo, 94.
La palabra “todo” incluye cada pormenor de mi vida: desde la oración hasta mis intimidades. Si veo un programa de TV, si voy de compras, a trabajar, a una fiesta, o a recrearme, si escucho música, si uso la red mundial de comunicaciones, si hablo por teléfono, si leo, si me pongo tal pieza de ropa, si me acicalo, si hablo, si participo de esta actividad, si le permito esto a quienes están bajo mi autoridad (hijos, empleados, feligreses, etc.), debo preguntarme:
“¿A quién agrado con esto: a Dios, a alguna otra persona o a mí mismo?
¿Lo hago para que piensen bien de mí o para que vean a Cristo en mí?
¿Consumo esto o aquello para llamar la atención, para satisfacer mis deseos no santificados o para cuidar el templo del Espíritu Santo?
¿Ven otros a Cristo en mí, o busco llamar la atención con mi comportamiento, vestimenta, palabras, gestos, decisiones, etc.?
¿Trabajo para ganarme el sustento (eso es bíblico) o procuro ser instrumento de Dios al desempeñar mi labor?
¿Acepto y desempeño una responsabilidad en el liderazgo de la iglesia para exaltar a Dios y ayudar a mis hermanos a obedecer Su Palabra, o tengo mi propia agenda?
¿Uso los talentos que Dios me concedió para obtener beneficio personal o para exaltar a Cristo y motivar a otros a una mejor relación con él”?
¿Orar para gloria de Dios?
¿Es posible no glorificar a Dios al orar? ¡Sí, muy fácil! (Ver. Lucas 18:9-14). Al orar, ¿quién da y quién acata instrucciones? Cristo nos enseñó a traer humildemente a Dios nuestros pedidos y ansiedades sin olvidar que orar es un sagrado privilegio que Dios concede a sus hijos; y debemos procurar aprender esta ciencia. Es la forma de comunicarnos, en confianza y respeto, con Dios para conocerlo, para someternos a su dirección y a la santificadora presencia del Espíritu Santo, y para agradecerle su gran misericordia para con nosotros, seres pecadores. Dios conoce las intenciones del corazón. Al presentar nuestras peticiones a Dios, necesitamos hacerlo dentro del marco de su divina voluntad. Orar con otra motivación nos impide recibir la bendición y obtener la victoria reservada para nosotros.
Orar para la gloria de Dios nos permite vivir en victoria
3. intr. Quejarse, dar voces lastimosas pidiendo favor o ayuda.
4. intr. Dicho de algunas cosas inanimadas: Manifestar necesidad de algo.
La tierra clama POR agua.
5. intr. Emitir la palabra con vehemencia o de manera grave y solemne.
Se clama cuando hay dolor, temor, tristeza, aflicción y/o grave y extrema necesidad. La voz de quien clama transmite la emergencia. ¿Es la salvación de tus amados un deseo y pedido opcional, o es una emergencia? ¿Has clamado a Dios por la salvación de tus amados?
Foto por Alina Strong@Unsplash.com
Así nos invita Dios a orar fervorosamente y a buscar su presencia insistentemente.
El contexto de esta invitación divina está en el capítulo anterior. Ver Jeremías, Capítulo 32. Jeremías estaba preso por hablar las palabras de Jehová. El ejército de Nabucodonosor, ya tenía sitiada la ciudad. Dios le dice al profeta que compre la heredad de su primo, Hanameel. Jeremías compró, hizo la transacción totalmente legal.
Tan agobiante era la situación del pueblo escogido que, en diferentes ocasiones, Dios mismo le dijo al profeta Jeremías que no orara por el pueblo rebelde, porque no escucharía su intercesión: Ver Jeremías 7:16 y Jeremías 14:11-12. Es por eso que esta promesa cobra mayor significado.
Jeremías, sufriendo cárcel y todo el mal que él mismo tuvo que declarar sobre su pueblo, estaba perplejo. Entonces, Dios le dijo: “Clama a mí, y yo te responderé…”.
Foto por Rhodi Alers de López
Es importante notar: La promesa de Dios de responder NO significa que la respuesta será la que yo espero o deseo.
Mi responsabilidad está en clamar. Lo demás está en las manos de Dios.
Jeremías 33:3 no se limita a la salvación. Es una poderosa y urgente invitación divina a comprender la gravedad de las situaciones que afrontamos aquí y ahora, a comprender que solo Dios es la solución, para cada emergencia, nuestra o de otros. Es una invitación a presentar a Dios cada caso con su respectiva urgencia, y saber que Dios desea ser nuestro pronto y seguro auxilio, y también nuestro Maestro. Nos responderá y nos mostrará una mejor manera de vivir para su gloria y su honra.
En la decisión de interceder en oración por aquellos que anhelamos ver en el cielo, nos es necesario aferrarnos a las promesas de Dios, quien tiene un deseo mayor que el mismo intercesor humano en la salvación de las personas por quienes oramos.
Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.
Jeremías 24:7, Reina Valera, 1960
Foto por Micheile Henders @Unsplash,com
La misericordia de Jehová se deja ver asombrosamente en esta promesa y su contexto. Algunos puntos sobresalientes son:
Es Dios quien hace la obra. Sólo el Espíritu de Dios transforma el corazón.
Dios mismo se da a conocer. El conocimiento de Dios es el conocimiento esencial y el único capaz de dar vida a un corazón aniquilado por el pecado.
Esos corazones se dejarán regir por Dios. El orgullo y la suficiencia propia se esfuman con el conocimiento de la verdad que es Cristo.
El anhelo de Dios de guiarlostiernamente se hará, entonces, realidad. La incapacidad y falta de sabiduría humana se reconocen.
No existirá ya un corazón dividido, sino uno cuyo único anhelo es la presencia de Cristo en su ser, la conducción del Espíritu Santo y una relación profunda y significativa con el dador de la vida. ¡Alabado sea Jehová!
Mi Oración
Gracias, Padre celestial, por tu preciosa promesa. En tus manos de amor coloco a mis amados con la seguridad de que conocerá su corazón a Dios.
Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra (Zacarías 9:16).
¿Has visto una corona sin piedras preciosas? La belleza de las coronas o diademas no se encuentra solo en su fina elaboración y delicados detalles; está en sus piedras preciosas. Cada una añade a su hermosura y significado. Cada una añade calidad, valor y esplendor a la diadema.
Cada persona que llegue a Cristo será una gema en su corona. Cada uno que se rinda a Cristo gracias a la ferviente oración intercesora será también representado por una preciosa piedra en la corona del Cordero de Dios.
Foto por Church of the king @Unsplash.com
No es por casualidad que Cristo se sacrificó por ti, por mí y cada ser humano, sino para salvarnos. Somos valiosos para él. Tan valiosos que nos representará individualmente en su corona por una piedra preciosa. En aquel glorioso día, cada uno de los salvados pondrá su corona a los pies del Salvador y cantará el himno dando honra y gloria al Cordero de Dios que fue inmolado por su salvación.
No dejes de orar ni de interceder por quienes anhelas ver en el cielo. Pronto, muy pronto llegará el día de ver nuestras súplicas hechas una hermosa realidad.
Pausemos un momento. ¿Qué piensa usted sobre las estadísticas presentadas en el segmento anterior?
¿Acaso no se le hace el corazón pedazos? ¿Acaso puede quedar usted tranquilo y seguir libremente su vida, sin decidir hacer más por proteger a los más pequeños y vulnerables de nuestra sociedad?
Estadísticas de suma importancia
90% abusos ocurren por un pariente, un amigo cercano o figura de autoridad.
En la mayoría de los casos de abuso sexual infantil, el abusador es alguien del círculo íntimo de la familia, o sea, de aquellos que están encargados del cuidado y bienestar del menor: Padre, madre, abuelos, tíos, primos, etc.
El abusador aprovecha su posición de autoridad, y la confianza implícita del menor y su familia para ejercer influencia, control y abusar. Algunos ejemplos son: Entrenador, maestro, tutor, líder, chofer, pastor, algún amigo cercano a la familia… Empleado de cualquier organización o entidad que el niño frecuente…
2. 80% abusos a menores ocurren en su propio hogar o en el de su abusador.
Por ser el lugar menos insospechado, los abusos se cometen con más frecuencia en el lugar donde el menor debe sentirse más protegido, cuidado, valorado, amado: SU PROPIO HOGAR. En el caso de un abusador del circulo intimo, muchas veces tanto el abusador como el menor viven bajo el mismo techo.
FAMILIARES Y AMIGOS ABUSADORES: Otro lugar favorito del abusador es su propio entorno o vivienda, donde él está más en control. Allí le es fácil aprovechar la confianza del menor y sus encargados, en su favor.
3. Muchos de los sobrevivientes no dicen nada hasta que han pasado aproximadamente 5 años.
Para quien sufrió al abuso, es difícil hablar de ello. Este tema es un tabú, está vedado, y el sobreviviente hará lo necesario para mantenerlo así: GUARDADO. Incontables vidas sufren día tras día, año tras año, con ese secreto que tortura su vida y pone en peligro su propia existencia. Pasa mucho tiempo antes de que el tema se pueda hablar. Hay incontables casos de ancianos que, al escuchar hablar del tema en un ambiente no hostil, sintieron por primera vez la confianza de decir que ellos vivieron tal o cual situación de abuso.
4. Juveniles (entre 11 -17 años) cometen el 35% de los abusos sexuales contra menores.
¡Que triste cuadro! Es una estadística escalofriante. Hay mucho dolor en nuestra sociedad. Nos da una razón más para estar alerta y cuidar a los menores y ayudarlos en sus necesidades.
5. Los abusadores, según los reportes, son : 86% varones y 14% mujeres. Por lo general, asumimos que el abuso puede suceder por parte de un varón, pero las estadísticas muestran que también las féminas abusan de los menores.
6. Sólo el 7% de las denuncias presentadas por niños resultan ser falsas, ocurren mayormente en casos de divorcio y lucha por la custodia infantil. Por lo tanto, usted no debe asumir que el menor está mintiendo cuando le comenta alguna experiencia vivida. Este no es un asunto que el menor se inventa así porque sí.
Asegúrese de seguir los próximos segmentos de este tema.