Romanos 8:26–Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
¿Has visto a un padre o una madre despreciar a su bebé cuando el pequeño intenta hablarle? ¡NO! Cuando algún bebé hace el más mínimo intento por hablar, todos en su cercanía prestan cuidadosa atención.
¿Te imaginas a Cristo con un bebé en sus brazos y una gran sonrisa mientras escucha al bebé hacer sonidos cortos buscando hablarle?
Ningún padre deja de prestar atención a su bebé porque no pueda todavía expresarse como un profesional. Atiende cada intento, cada gesto, cada deseo de comunicarse con él como algo tan valioso que vale la pena poner todo su interés. Todo lo demás puede esperar. Cada “agú” del bebé es una inmensa alegría para la familia y los demás en su cercanía.
Cuando tú y yo intentamos orar, así nuestro Padre, el Creador del universo, se inclina con amor a escuchar el balbuceo de un bebé que desea comunicarse con él a toda costa. El cielo entero escucha con atención, dispuesto a disfrutar nuestra compañía y listo para proveer auxilio, según sea necesario. Así que, no temas no saber orar. La oración es una ciencia que se aprende poco a poco, con paciencia y perseverancia. Además, Dios envía a su Santo Espíritu para enseñarnos a desarrollar una comunicación vital y efectiva con el cielo. ¡Gloria a Dios!
¿Alguna vez escribiste un diálogo? Un diálogo es tu conversación con alguien. Puedes utilizar la plantilla para practicar dialogar con Dios, lo cual es diferente a únicamente presentarle una lista de pedidos.
Escribe la fecha y la cita del pasaje bíblico del día.
En el primer bloque azul te sugiero escribir el pasaje bíblico.
Cada bloque negro representa una interacción tuya.
Cada bloque azul representa una interacción de Dios. Eso sucede cada vez que te detienes a leer nuevamente el pasaje escogido. No necesitas copiarlo repetidas veces. El bloque azul te ayudará a recordar volver a leer el pasaje.
Te invito a probar escribir el diálogo diario con Dios, aunque sea muy breve, pues te ayudará a evaluar tu progreso.
¿Qué significa “aplicación” en relación con el estudio de la Biblia?
Nunca debemos leer la Palabra de Dios con el único objetivo de marcar un encasillado y pasar al próximo. Estudiemos con el deseo de que nuestra vida aquí refleje de manera más completa a Cristo. La aplicación es en esencia, encontrar una lección práctica, una enseñanza que podemos extraer, vivir, y que impactará nuestra relación con Dios y/o con el prójimo.
¿Cómo mirar el pasaje para extraer una aplicación?
En primer lugar, nos corresponde venir a la Palabra de Dios creyendo.
Escribir el pasaje es parte integral del proceso recomendable y necesario.
Como puedes notar, leer es únicamente una porción fundamental. Necesitamos buscar al hacerlo, los principios eternos. Diferente a la observación, aplicar es ver qué principios me enseña para mi vida aquí y ahora, mientras me preparo para vivir cara a cara con mi Salvador.
Con esta serie de preguntas será más fácil sacar una aplicación. Usaremos preguntas basadas en el acróstico PEPCO1. Tenga en cuenta de que no siempre el pasaje contendrá respuesta a todas las preguntas.
P significa PECADO. ¿Me muestra este pasaje algún pecado, falta, actitud, comportamiento o pensamiento que necesito confesar y abandonar? ¿Me muestra algún mal hábito, tentación o tendencia de la cual debo alejarme?
E significa EJEMPLO. ¿Me muestra algún ejemplo, ilustración o modelo que debo seguir o un ejemplo que debo evitar?
P significa PROMESA. ¿Contiene el pasaje alguna promesa de Dios que debo hacer mía, creerla y pedir su cumpimiento en situaciones específicas?
C significa CONOCIMIENTO. ¿Qué conocimiento de Dios me revela o aporta este pasaje? Es el Espíritu Santo quien conoce y revela el carácter de Dios. ¿Oraste para pedir entendimiento?
O significa ORDEN. Dios siempre guió a su pueblo a través de instrucciones, mandamientos y enseñanzas para que vivamos una vida plena aquí y hasta la eternidad. ¿Tiene el pasaje una orden, mandamiento o instrucción accionable de parte de Dios y que debo obedecer en mi vida diaria?
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Lucas 11:1
¿A qué maestro o instructor no le agrada oír de su alumno el pedido, “Enséñame”? Esta petición de un discípulo de Cristo nos deja claro que nadie nace sabiendo orar. Significa que podemos aprender a orar. Denota que nos es necesario el aprendizaje si deseamos tener una relación significativa con Dios.
La oración de Jesús es un modelo o patrón de cómo acercarnos a nuestro Padre celestial en oración, pero no significa que necesitamos aprenderla, recitarla y conformarnos con eso. Sí es una oración que encierra mucho, es corta y precisa y completa en sí misma. “El Padrenuestro“, como se conoce la oración modelo es rica en enseñanza, profundidad y alcance.
Comparto un método,y herramienta valiosaparaprofundizar en el estudio de la Biblia y en el diálogo con Dios. Es el método S.O.A.P. Este método nos ayudará a conocer mejor a Dios. Veámoslo paso a paso.
S-Significa “Santa Escritura”-¿Qué porción de la Biblia leerás hoy? Escribe la referencia bíblica y el texto completo.
EJEMPLO: Mateo 7:7 –Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
O-Significa Observación-¿Qué capta tu atención? Puede ser una palabra, frase, algún concepto, etc. ¿Qué detalle sobresale?
EJEMPLO: Tres promesas.
A-Significa Aplicación-¿Cómo se aplica esa lectura a tu vida?
EJEMPLO: Cada promesa requiere acción de mi parte para su cumplimiento.
P-Significa Plática | Tu oración al respecto, que no siempre es un pedido. Piensa: ¿Cómo dialogarías con Dios sobre el pasaje? ¿Te motiva ese pasaje a alabar y/o agradecer a Dios por algo específico? Si encuentras una invitación, cuál será tu respuesta a Dios. ¿Le pedirías algo? En esta parte se toma en cuenta todo lo anterior. No debe hacerse a la ligera, sino reflexionando sobre el texto, su contenido, significado y aplicación.
EJEMPLO:Padre celestial, te alabo por tu disposición de bendecir mi vida en respuesta a mi decisión de acudir a ti en busca de ayuda. | Hoy me propongo creerte y depender de ti en cada situación. En el nombre de Jesús, Amén.
IMPORTANTE: Éste método no es algo que debe hacerse por cumplir con ciertos pasos o instrucciones. Tiene el propósito de que aprovechemos mejor nuestro tiempo de ESTUDIO de la Sagrada Escritura. Esa es su voz en el diálogo que es una oración privada. Debe ayudarnos a crecer en el conocimiento de Dios y de moldear nuestra vida para que se asemeje cada día más a nuestro ejemplo que es Cristo Jesús.
Tras los cuatro pasos descritos arriba, lee el pasaje nuevamente. ¿Qué más quieres conversar con Dios al respecto? Háblale otra vez. Puedes continuar añadiendo (y escribiendo) tu parte del diálogo. Habla a Dios sobre lo que vas descubriendo y aprendiendo en el estudio. Poco a poco, notarás el progreso espiritual.
¿Sabías?
Cuando tú lees su Palabra detenidamente, estás escuchando su voz.
Cuando tú oras, él te escucha cortésmente.
Así que, sin prisa, lee el pasaje. Reflexiona. Piensa en lo que Dios te está hablando. No le contestes a la ligera. Mantén el diálogo con Dios sobre el pasaje hasta que tu mente haya comprendido su mensaje para ti. No te levantes de allí hasta que tu corazón esté listo y dispuesto para vivirlo.
¿Te animas? ¿Estás listo?
Separa tu cuaderno para éste propósito.
En cada ocasión, escribe en una lista descendiente cada parte del método (o sus letras representativas). O sea:
Sagrada Escritura (Escribe los versículos con su cita). Deja un espacio entre el siguiente paso.
Observación…
Aplicación…
Plática…
COMENTA MÁS ABAJO cómo te resulta éste método y cualquier pregunta que tengas al respecto. Ya estoy orando por ti para que recibas la bendición que Dios tiene separada para ti.
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… Diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 2:2
Damos gloria a Dios y gracias al Padre celestial por darnos el privilegio de ver una semana más, un sábado más, y de poder detenernos ante la presencia de nuestro Creador para adorarle.
Anhelamos renovar nuestro compromiso de oración por hijos, familiares, amigos y conocidos. Estamos más cerca de la venido de nuestro Redentor. Queremos verle cara a cara, sin que ninguno de nuestros amados quede fuera de ese círculo de salvación.
¿Te parece larga la jornada de oración sin ver los resultados que buscas? ¿Qué preguntas vienen a tu mente y a tu corazón? Esta no es una jornada para los de ánimo débil. El ejemplo de los sabios del oriente nos muestra que es sabio quien persevera en su cometido si desea lograr el anhelo que el Espíritu Santo puso en su corazón.
Los sabios del oriente viajaron desde tierras lejanas, sin autos ni otro método de transporte que sus camellos. Viajaron, estudiaron, se animaron unos a otros. Continuaron su travesía nocturna siguiendo al lucero que les alumbraba y les guiaba en su trayectoria divinamente inspirada.
Una pregunta nos debe llevar a reflexionar. Si alguien buscara llegar a Cristo, ¿me buscaría a mí para llegar a su presencia? ¿Brilla su luz en mi vida tan fuertemente que se distingue como diferente y especial? ¿Brilla en mí la presencia de Cristo? ¿Brilla cuando estoy enferma, cuando tengo desafíos, cuando me faltan respuestas como cuando todo marcha bien?
“Su estrella hemos visto”, fue el testimonio de los sabios.
Mi oración:
Padre celestial, alabado sea tu nombre por la forma como guías a quienes tienen interés en Cristo Jesús. Hoy reconozco que sólo tú, la Luz del mundo, puedes atraer a nuestros amados hacia ti. Por eso suplico que tomes control de cada área de mi vida y la llenes de tu presencia. Que todos puedan verte a ti, y no a mí. Que tu luz, tu amor y tu verdad brillen potentemente para que muchos te conozcan. Limpia mi vida para que se refleje a través de mí tu nítida luz, que los lleve hasta La ESTRELLA DE LA MAÑANA, Cristo Jesús. Que tu Reino sea expandido porque muchos te acepten como Salvador personal; porque, como los sabios de oriente puedan testificar: “Su estrella hemos visto”. En el nombre de Jesús, Amén 2026
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz. De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.”—Salmos 5:3
¡Cuán grande anhelo sentía el salmista por su señalado encuentro divino! Para David era una prioridad diaria el encuentro matutino con Dios. No era un encuentro por impulso ni de cuando en cuando. Tenía una costumbre diaria, una cita designada para venir delante de Dios y esperar en su presencia.
Nosotros sacamos tiempo para lo que consideramos digno de nuestro tiempo. David reconocía que el tiempo era un don concedido por el cielo. Entendía bien la mayordomía y la practicaba como una regla de vida esencial para su existencia. Por eso, mañana tras mañana comulgaba con Dios en oración.
¿Te extraña la dulce comunión con Dios que vivía David? ¿La anhelas? Una vida de oración efectiva NO se logra sin un compromiso constante y perseverante de apartar TIEMPO PARA ORAR.
¿CÓMO COMENZAR?
Comienza apartando 10 minutos en la mañana.
Alaba a Dios por quien él es.
Dale gracias por ese nuevo día y oportunidad.
Háblale sobre algo que te preocupe.
Pide su dirección para lograr el propósito diario de separar tiempo de calidad para hablar con él.
Lee una pequeña porción de su Palabra. Hazla tuya. ¿Qué te dice a ti? Pide a Dios que te enseñe cómo vivir éste día lo que aprendiste en su Palabra.
Ponte a su disposición y agradece su poder para hacer en ti su voluntad éste día.
DECIDE HOY: Una vida de oración efectiva comienza con el decidido compromiso de apartar el primer tiempo del día para hablar con nuestro Padre celestial.
COMPARTE: ¿Qué parte de tu día apartaste para orar? ¿Cuál fue el resultado de tu compromiso de sacar tiempo para orar?
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:10-11
Siglos habían transcurrido desde que Cristo dio a Adán y Eva la promesa de que vendría un Salvador. Los amigos de Dios, esos hombres que se destacaron como fieles portadores de la promesa, habían fallecido.
El pueblo escogido de Dios vivía ahora oprimido por el dominio romano. Sus vidas se desvanecían sin una razón de ser ni una vislumbre del más allá. Ya no se escuchaba a ningún profeta proclamar la venida del Libertador. No obstante, quedaban fieles que suspiraban por el Mesías prometido.
El mundo hasta entonces conocido estaba unificado bajo un mismo gobierno. El griego era la lengua literaria aceptada por todos y las Escrituras habían sido traducidas siglos antes. La gente anhelaba un propósito, una razón para vivir.
Pero, como las estrellas en la vasta órbita de su derrotero señalado, los propósitos de Dios no conocen premura ni demora. DTG 23.3
En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. Aunque la luz de la verdad parecía haberse apartado de los hombres, había almas que buscaban la luz, llenas de perplejidad y tristeza. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba. DTG, 24.1
El pecado había llegado a ser una ciencia, y el vicio era consagrado como parte de la religión. La rebelión había hundido sus raíces en el corazón, y la hostilidad del hombre era muy violenta contra el cielo. Se había demostrado ante el universo que, separada de Dios, la humanidad no puede ser elevada. Un nuevo elemento de vida y poder tiene que ser impartido por Aquel que hizo el mundo. DTG 28.1
¿Puedes imaginarte a los humildes pastores que cuidaban sus rebaños en las colinas de Belén? ¿Cuáles eran sus conversaciones? Ellos cuidaban a las ovejas. Sufrían al tener que separarse de las ovejas que eran llevadas como sacrificio por el pecado en las ceremonias. ¿Tendría para ellos sentido todo eso? Anhelaban en sus corazones, más que otros, ver el cumplimiento de las profecías.
Pero esa noche, Dios escuchó su clamor y los anhelos de sus corazones sedientos de salvación. Su rutinaria noche se tornó primero en temor, luego en un gozo indescriptible cuando se les presentó un ángel del Señor con gran resplandor. La noticia les cortó la respiración.
Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:10-11
La explosión de luces de la multitud de huestes celestiales fue algo que jamás ha sido descrita acertadamente. Irrumpieron en cantos de alabanza con gozo inenarrable porque había sido hecha realidad la promesa de un Salvador para la humanidad. Ya no necesitaba el mortal vivir sin sentido ni motivo. El cielo había irrumpido en la tierra para traer luz, esperanza, propósito y salvación.
Meditar en la condición de nuestro mundo actualmente nos ayuda a ver que la humanidad en general vive desconcertada por el dolor, abrumada por las malas noticias, desesperada por la incapacidad de los gobiernos humanos de poner fin a la desgracia ni de asegurar la paz.
Este es el momento crítico en la historia de la humanidad. Cristo el Señor es la respuesta hoy como lo fue en antaño. Él vino a traer paz, esperanza y salvación. Cristo el Señor es hoy la respuesta como lo fue para los humildes pastores. El tiempo es ahora cuando el Espíritu Santo está alcanzando a aquellos que reconocen que sin una intervención divina no hay solución para el sufrimiento de la humanidad. El Espíritu Santo está llevando corazones a Cristo el Señor para que guíe sus vidas y sus pasos hacia la patria celestial.
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. -Lucas 1:31
Noticias que cambian vidas
Mi hijo llamó desde la escuela esa mañana: “Por favor enciende el televisor para que veas las noticias”, — dijo.
En Estados Unidos el martes, 11 de Septiembre del 2001, ahora comúnmente conocido mundialmente como el 9/11 se refiere al día en que la nación vivió cuatro ataques terroristas islámicos por al-Qaeda que dejaron a la nación destrozada, con la pérdida de cerca de 3000 vidas. La tragedia impactó al mundo entero.
Conocí personalmente la historia de una propuesta de matrimonio pospuesta allí. Sus vidas escaparon el peligro casi inexplicablemente. Leí incontables historias de vidas salvadas por un inusual atraso, y por cosas que, en el diario vivir parecen insignificantes pero que, a la luz de esa tragedia, podemos aseverar, sin equivocación, que sucedieron por intervención divina.
Muchos años después de ese ataque, miles de bomberos y otros que respondieron a la emergencia, han sido diagnosticados con cáncer y miles han muerto en consecuencia a la exposición tóxica del 9/11. A décadas de aquél fatídico día, esa trágica noticia continúa impactando y cobrando vidas.
Cambios drásticos surgieron en cada ámbito: El gobierno creó el Departamento de Seguridad Nacional. Se perdió mucha privacidad personal, se impusieron revisiones de identidad, restricciones de vuelo en atuendo y equipaje. Se fortificaron las cabinas de los aviones. Se cambiaron pólizas de inmigración. Continuamente se debate el beneficio de privacidad versus seguridad. Hay un intensificado sentido de alerta en nuestro entorno diario.
La noticia de Jesús
Las noticias nos impactan. Unas destruyen, otras nos inspiran; unas nos mueven, otras nos paralizan. Pero hay noticias que salvan. ¡Jesús es esa noticia que cambia y salva!
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.” -Lucas 1:31.
Para María esta noticia lo cambió todo. Cambió su día, cambió su cuerpo, sus planes, sus relaciones, su responsabilidad, cambió la percepción de otros hacia ella, cambió su destino; además, cambió su paz y seguridad, cambió sus suspiros, su rutina, su vida entera; incluso, cambió su oración.
La noticia del nacimiento de Jesús para siempre dividió la historia de la humanidad en un antes y un después. Dividió las páginas sagradas en un antiguo y nuevo testamento. Jesús dividió a la humanidad entre creyentes e incrédulos; entre cristianos y paganos, entre fieles e infieles. Cristo lo cambia todo. Las vidas que cambió en su ministerio terrenal todavía nos inspiran desde la antigüedad. ¿Crees que puede cambiar un corazón endurecido por la vida, por el sufrimiento o por la indiferencia? Todavía él cambia vidas. Es por eso que oramos, clamamos y anhelamos que la noticia de Cristo llegue a los corazones de nuestros amados.