El rostro es la ventana del corazón. ¿Qué dice tu rostro en los momentos de alabanza a Dios? ¿Cantas con entusiasmo y felicidad?
¿Se alegran tus labios?
Los labios alegres denotan la alegría que embarga el corazón que alaba a Dios de todo corazón. Tal alegría no significa una vida apacible; sino un reconocimiento de la misericordia divina en nuestras luchas y desafíos, a pesar de nuestra propia y total indignidad.
El continuo reconocimiento de la justicia divina y su gracia bienhechora nos inunda de un gozo que no podemos esconder al cantar al único Dios verdadero. Nuestra alegría brota porque es incontenible.
El mismo Dios que viste a la flor de una
belleza sin igual cuida de cada hijo suyo. Con ternura y amor provee para sus
necesidades. También prometió su Espíritu Santo para bendecirnos con su
compañía cada día, cada momento, en toda circunstancia y lugar.
¿Has sido vivificado por las gracias del Espíritu?
El corazón que alaba a Dios genuinamente no es uno libre
de desafíos,
sino uno que ha sido vivificado por las gracias del
Espíritu. Por eso de su ser emana esa fragancia de amor divino que se eleva en
notas de alabanza, gratitud y regocijo, fruto de la creciente fe en su Hacedor.
Hoy, eleva a Dios tu alabanza. Permite que
tu vida testifique de un Dios vivo, compasivo y fiel.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
¿Puedes tú decir que te deleitas en Jehová? ¿Es para ti un placer profundo o un “trabajo” sacar tiempo para estudiar, orar, adorar y pasar tiempo en su presencia? ¿Cuán fácil se te hace servirle y seguir sus consejos? ¿Lo ves como una pesada carga o como un inmerecido privilegio? ¿Cómo identifica Dios tu relación con él?
Tras un día de exhaustiva labor por el reino de Dios, ahora… ¡esto! Lo que parecía un viaje con Cristo en busca de reposo y sosiego, pronto se convirtió en una espantosa tormenta. Jamás pensaron los discípulos que enfrentarían algo así. Habían visto a Cristo hacer milagros. Comprendían, a su modo, que era el Hijo de Dios. Se sentían cómodos y seguros a su lado y sus esperanzas de una pronta liberación de la opresión romana, los animaba en sus adentros.
Con Cristo o sin Cristo en la barca, enfrentaremos tormentas. ¿Prefieres afrontar la tormenta con Cristo, o sin Él?
¿No tienes cuidado que perecemos?
Sus intentos por manejar la barca fueron totalmente infructuosos. Los expertos marineros temieron por sus vidas al punto de olvidar que no estaban solos. Cuando un rayo de luz iluminó a Cristo, se volvieron a su Maestro con reclamos.
2. Cuando en nuestra incapacidad humana, finalmente nos acordamos de Cristo, ¿acaso no le hemos reclamado también? El mismo enemigo nos echa en cara: “¿No estás tú sirviendo a Cristo? Mira como te abandonó. Está durmiendo mientras tú luchas solo por la salvación de tu familia. ¿Cómo te atreves a servirle si… ¡Mira cómo están los tuyos!”
Foto por Rhodi Lopez@unsplash.com
¡Calla, enmudece!
Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza (Marcos 4:39). Su poder no ha menguado. Cualquiera sea la tormenta que estás afrontando, no necesitas luchar solo.
3. Cristo está tan cerca como una oración. La fe en Cristo calmará tu ser, acallará tus dudas y enmudecerá tus temores. Habrá grande bonanza en tu corazón y podrás ser, a tu familia y a otros, instrumento de su paz, que sobrepasa la comprensión de todo entendimiento.
Hay momentos en la vida en que las circunstancias que nos rodean nos hacen olvidar el poder de Dios. Aun así, Él sigue sentado en su trono y está al control.
Su poder es infinito
Él solo extendió los cielos, y anda sobre las olas del mar (Job 9:8). ¿Habrá algo que el Creador del universo no pueda hacer? Si pones tu confianza en él, no te abandonará a tus propias fuerzas,
” Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos” Salmo 32:8.
¿Estás en una encrucijada?
La vida se compone de decisiones, desde el despertar hasta el volver a dormir. Unas son de mayor peso o relevancia que otras. Cada una influye positiva o negativamente en los logros o la falta de ellos.
¿Qué haces al llegar a una encrucijada?
¿Cómo saber qué camino tomar? Dios está listo para ayudarnos a saber qué decisión es la que nos conviene tomar. Promete que nos hará comprender y nos enseñará el camino exacto por donde debemos andar.
La respuesta está tan cerca como una oración.
“El Señor revela su voluntad a aquellos que estén sinceramente dispuestos y deseosos de ser guiados. El motivo de su incompetencia es que han perdido el deseo de conocer y hacer la voluntad de Dios, y entonces no conocen nada en forma segura” (Testimonies for the Church, t. 3, p. 466).
En este día, pon cada decisión en las manos del que nunca yerra. Él ya ha fijado su vista en ti y quiere guiarte. Búscalo en diligente oración y podrás vivir hoy en victoria.
El Maestro de maestros, el Rabí de Galilea enseñaba por parábolas. Utilizaba ilustraciones de la naturaleza para imprimir en sus mentes los principios de las verdades eternas.
Parábola-significado:
Es un relato breve con una enseñanza basada en la comparación.
Las parábolas de Jesús
Jesús utilizó relatos relacionados con cosas terrenales para ilustrar verdades espirituales. Comparó al pecador necesitado de su gracia con una oveja, una moneda y un joven despilfarrador. De cada relato obtenemos nítidas enseñanzas que son fáciles de recordar y de aplicar.
Aprendiendo del Maestro
Una de mis formas favoritas de traer a la memoria los relatos bíblicos y sus lecciones es un paseo en la naturaleza.
Ejemplo:
¿Qué día de la semana creó Dios a Adán & Eva? ¿Cuántos grupos de personas ves? ¿Cuántos grupos de personas habrá cuando venga Cristo?¿Quién creó a la tortuga? Ademas, lecciones sobre la creación, protección, sobre la creatividad divina…¿Por qué cantan los pajaritos? ¿Dónde consiguen alimento? ¿Quién vale más, un pájarito o una persona? Además: Lecciones sobre la alabanza humana, la fidelidad divina, provisión divina, fe, confianza en Dios y sus promesas…Lecciones sobre la historia del diluvio, el arca, el cuidado divino… Además: enseñanzas bíblicas sobre las amistades, sobre el matrimonio, sobre la unidad…Lecciones: fidelidad de Dios (Cruce del río Jordán) Lección sobre el Río de Vida/ Cruce del Mar Rojo/ Agua de Vida/ Las plagas en Egipto…
Cada elemento en la naturaleza se presta para una lección de vida eterna. Busquemos diligentemente formas para hablar de la Palabra de Dios a quienes están en nuestro círculo de influencia. Dios pedirá cuentas. Además, las oraciones intercesoras deben, a la vez, acompañarse con esfuerzos decididos de alcanzarles para Cristo.
Dios te bendiga en tus esfuerzos por dar a conocer la Palabra de Dios.
¿Has visto a un padre con su bebé recién nacido o un infante? Sobresalen el amor y la ternura en su trato con la indefensa criatura. Frecuentes mimos y besos se mezclan con las atenciones de las necesidades propias de la edad del pequeño. A medida que su retoño crece, las demostraciones de amor cambian para adecuarlas a las necesidades del momento. Crecen los hijos, crece el amor. Crecen las necesidades y aumenta la intercesión.
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).
El amor que nuestro Padre celestial nos prodiga es constante como el amanecer. Como criaturas finitas, somos incapaces de asimilar su profundo amor. Solo a través de nuestro crecimiento espiritual captamos un poco de su ternura, paciencia e infinito amor. En el diario caminar de su mano descubrimos preciosas revelaciones de su amor.
La bendición de la intercesión: A través de le intercesión nos convertimos en canales a través de los cuales Dios manifiesta su amor por la humanidad. Como tal, vemos reiteradas pruebas del amor y cuidado divino hacia el objeto de nuestra intercesión. El tiempo apremia: Oremos hasta ver nuestro propósito hecho realidad: que ellos vean con sus ojos carnales y espirituales el amor que Dios les tiene y el Padre celestial sea glorificado con su respuesta a tal amor.
Mi oración: Amante Padre celestial, te doy gracias por el amor puro y tierno que nos tienes. Gracias por el río de amor que fluye desde el Calvario. Gracias por la obra del Espíritu Santo. Hoy suplico que nuestros hijos y demás familiares por quien estamos intercediendo pronto también reconozcan y exclamen: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”. En el nombre de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
¿Cómo hacerlo?
Repasa en silencio la promesa para hoy.
Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que tendrá en tu familia.”
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.
¿Cómo estás hoy? ¿Cuál es tu situación o necesidad?
No hay prueba, dificultad, necesidad o tentación que afrontemos hoy, para la que Dios no haya hecho provisión a través de Cristo. Si entregamos nuestra vida a él, él está a nuestro lado y, en momentos inciertos o difíciles, nos carga en sus fuertes y amantes brazos. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Heb.4:15).
Ya sea que tu inquietud la cause una situación personal o ajena, ¿le permitirás al compasivo ayudador cargarte hoy? Él está a la distancia de una sincera oración.
Foto por Jenn Evelyn Ann en Unsplash.com
Hoy, tú y yo podemos vivir en VICTORIA, por la gracia y compasiva ayuda de Cristo. Les amo en Jesús.
Si hoy afrontas situaciones que te abruman, ve a Cristo. Él te fortalecerá y saldrás adelante, porque Él está obrando en tu favor para darte la victoria que Él anhela en tu vida.
Dios no nos deja a nuestras propias fuerzas, que son inútiles para la batalla diaria contra el mal. Su provisión es segura y eficiente. Quien acude a Él no queda defraudado. Por eso escribió el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).