En un tiempo cuando el mundo está en crisis cabe la posibilidad de olvidar que no estamos a la deriva. Pero hay un Creador, quien también es el único Sustentador. Este mundo con todos sus habitantes le pertenece a Dios. Tú y yo estamos bajo su paternal cuidado.
Medita en el poder divino
¿Se olvidará de sus hijos el poderoso Creador que puso límites a las aguas y asentó la tierra sobre los ríos? ¡Nunca! Tan seguro como fundó el universo y lo llenó de su gloria, también ve como única criatura a cada uno que en él confía.
Foto por Katie Rodriguez@Unsplash.com
¡Declara la portentosa verdad!
“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos” (Sal. 24:1-2).
Sea cual sea la situación que estás viviendo, lo que te preocupa, lo que no puedes resolver, lo que te quita el sueño… ponlo en las manos del poderoso Creador, porque en su amor, velará por ti y te sostendrá en cualquier situación que le dejes manejar, para honra y gloria de su nombre. Hoy tú y yo podemos vivir en victoria; y “VICTORIA” se escribe con oración.
Es una ensalada fácil y refrescante, llena de colorido y cargada de vitaminas. Con pocos ingredientes, sin pasos complicados, puedes disfrutar una ensalada bonita que puede utilizarse como plato secundario y aun como plato principal si prefieres una dieta cruda. Es perfecta en cualquier temporada del año y sabrosa.
Ensalada de Habichuelas Tiernas. Foto por Rhodi Alers de López
INGREDIENTES
2 tazas de habichuelas tiernas cocidas al dente, enfriadas y cortadas en pequeños pedazos
Opcional: Varias ramitas de cilantro, con tallo y todo, bien picado.
ADEREZO:
Sal a gusto
2 Cucharadas de aceite oliva extra virgen, verde
1 1/2-2 Cucharadas de jugo de limón amarillo
PROCEDIMIENTO: Mezcle todo en una fuente de cristal, 2-3 horas antes de la comida. Puede mezclar todo la noche antes, para que los sabores se mezclen. Variación:Puede añadir su propio aderezo o añadir aderezo Italiano.
¡Buen provecho! Espero que lo disfrutes y lo puedas compartir con tus conocidos.
Cuando la prepares, déjame un comentario con tu opinión al respecto.
El rostro es la ventana del corazón. ¿Qué dice tu rostro en los momentos de alabanza a Dios? ¿Cantas con entusiasmo y felicidad?
¿Se alegran tus labios?
Los labios alegres denotan la alegría que embarga el corazón que alaba a Dios de todo corazón. Tal alegría no significa una vida apacible; sino un reconocimiento de la misericordia divina en nuestras luchas y desafíos, a pesar de nuestra propia y total indignidad.
El continuo reconocimiento de la justicia divina y su gracia bienhechora nos inunda de un gozo que no podemos esconder al cantar al único Dios verdadero. Nuestra alegría brota porque es incontenible.
Y tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos, y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quién lo atemorice (Jeremías 46:27).
Sigue orando
¿Dónde están aquellos por quienes oras para salvación? ¿Se han acercado a Cristo? ¿Están hoy más cerca que ayer? O, ¿se han ido más lejos, huyendo del llamado?
Tu deseo de verlos a los pies de Cristo no es mayor que el deseo de Cristo por rescatarlos. Sigue orando y ayunando.
Cristo no ha cambiado
¿Qué ves hoy que te entristece, y te desanima? Lleva tu petición a Cristo. Hoy, Jesús sigue obrando, sigue salvando, sigue restaurando. Su poder hoy es el mismo que en antaño sanó leprosos, levantó paralíticos, resucitó muertos.
Yo escojo creerle a Dios
No hay geografía ni terreno donde su amor no pueda alcanzar un corazón. No hay cadenas tan fuertes que su amor no pueda deshacer. La Palabra de Dios es vida, salvación, esperanza y tiene poder. Por eso, yo escojo creerle a Dios aquí y ahora en favor de aquellos por quienes oro. Dios puede salvar en cualquier lugar, en cualquier circunstancia, por cualquier medio que él escoja. Declararé su Palabra en favor de mi familia. Jesús hoy salva.
ÚNETE: Cada viernes después de almuerzo, hasta el almuerzo del Sábado. O sea: Ayuno de viernes, 1:00 pm-sábado, 1:00 pm, para almorzar con nuestras familias.
Gracias, Padre celestial, por la gran misericordia que has mostrado con este pecador. No merezco tu bondad, pero te alabo por la bendición de ver un nuevo día.
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré ” (Lamentaciones 3:22-24).
Tu fidelidad me conmueve, tu bondad es sin precedentes. ¿Quién sino tú mostraría tanto amor hacia un miserable pecador? Hoy ante tu trono, agradezco el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por mí para darme vida nueva. Gracias por la salvación que obró allí en mi favor.
El mismo Dios que viste a la flor de una
belleza sin igual cuida de cada hijo suyo. Con ternura y amor provee para sus
necesidades. También prometió su Espíritu Santo para bendecirnos con su
compañía cada día, cada momento, en toda circunstancia y lugar.
¿Has sido vivificado por las gracias del Espíritu?
El corazón que alaba a Dios genuinamente no es uno libre
de desafíos,
sino uno que ha sido vivificado por las gracias del
Espíritu. Por eso de su ser emana esa fragancia de amor divino que se eleva en
notas de alabanza, gratitud y regocijo, fruto de la creciente fe en su Hacedor.
Hoy, eleva a Dios tu alabanza. Permite que
tu vida testifique de un Dios vivo, compasivo y fiel.
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
¿Puedes tú decir que te deleitas en Jehová? ¿Es para ti un placer profundo o un “trabajo” sacar tiempo para estudiar, orar, adorar y pasar tiempo en su presencia? ¿Cuán fácil se te hace servirle y seguir sus consejos? ¿Lo ves como una pesada carga o como un inmerecido privilegio? ¿Cómo identifica Dios tu relación con él?
Solo gracias tengo para darte hoy que
termina un año.
¿Qué más podría yo decirte por las
innumerables veces que me has perdonado?
Gracias,
Señor amado, gracias por haberme amado.
Gracias
por tantas veces que mi clamor has escuchado.
Gracias
por permitirme hasta aquí haber llegado. No lo merezco. Solo agradezco.
Gracias
por ese abrazo con que me abrigas cada día,
Gracias
por dar a Jesús, y por tu Palabra, segura guía.
Gracias
por mi familia, la que me acepta, me cuida, me ama.
Gracias
por darme aquí el privilegio de servirte.
Gracias
por las pruebas y aún los vientos de tormenta, porque nunca me abandonaste a mi
propia y oscura suerte.
Gracias
por los tropiezos que en el camino hallé. Me llevaron un peldaño más cerca de
Emanuel.
Gracias
por las heridas que en la batalla adquirí, pues tú las sanaste todas y me
hiciste muy feliz.
Gracias
por tu cuidado y tu amorosa protección, que me guardaron del maligno en toda
ruda tentación.
Gracias
por las lágrimas que me tocó derramar, pues por ellas limpiaste mis ojos con el
colirio celestial.
Gracias
por cada amigo, por cada hermano, por cada niño que a mi vida has traído. De todos quiero aprender solo lo bueno, lo
puro y lo virtuoso; y que mi ejemplo no sea tropiezo, sino de compañerismo con
quien es el Camino, la Verdad, y la Vida.
Gracias
por los pedidos que aun no me has contestado. Tus planes son más altos; tu
tiempo, ventajoso.
Gracias
por los reveses, las circunstancias amargas, pues ahí te oigo decir: “Hija, bástate
mi gracia”.
Gracias
por la provisión de tu Espíritu Santo, pues nunca en esta senda me dejaste caminar
sola.
Gracias
por el dolor que a mi puerta ha tocado. Me haces saber que en ti solo está el
verdadero gozo.
Gracias por las privaciones que a veces experimenté. Tú solo eres mi verdadero Jehová Jireh.
Gracias
por el dolor, la penuria, la aflicción. Tú tornaste mi llanto en una nueva y
hermosa canción.
Gracias por la persecución, las burlas y el escarnio; me hacen valorar tu vituperio al tomar mi lugar.
Gracias
por la maldad que gusté de tantos que fingen
que te aman. Me llevas a comprender que no hay amor real, si no viene de
Jehová.
Tan solo: “GRACIAS”, puedo decirte por permitirme a mí terminar este año con sus risas, con sus retos y su lección. Los días buenos fueron de gracia; los días tristes, de instrucción; pero en ninguno se apartaron de mí tu magna gracia y tu bendición.
Todo quedó atrás, los retos, llantos y desafíos, las ofensas y las heridas, los dolores, mis desaciertos. Todo quedó atrás. Perdoné porque fui perdonada. Cristo limpió mi culpa. Todo quedó atrás.
Solo Cristo está al frente. Él es mi única esperanza. Él es mi roca, Él es mi fuerte. En Él confío, con Él camino hacia un futuro de bendición, aunque ande el valle de sombra de muerte.
Gracias,
amado Cristo. Gracias, mil gracias, por tanta bondad. Quiero contigo emprender
camino este año nuevo, de aquí y ahora a la eternidad.
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”- (Salmo 40:1).
Testimonio
El salmista nos da un breve, pero poderoso testimonio de la victoria que Dios obró tras su oración urgente.
La desesperación no resuelve nada
¿Has estado en un lugar cenagoso? ¿Es un lugar donde te puedas sentar a esperar en calma? No. Es un lugar incómodo, de peligro, un lugar lleno de lodo, un lugar sucio, que te dificulta la acción. Es una situación que pesa sobre ti y que agota las fuerzas físicas y también las energías mentales y espirituales. David no temió confesar que su situación fue desesperante.
La oración cambia las cosas
“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos” (Salmo 40:2).
David relata lo que Dios hizo por él en respuesta a su clamor: Dios lo hizo sacar del pozo de la desesperación. O sea, ahora, en vez de limitación, estrechez de pensamiento y (des-esperar) falta de esperanza, recordar las promesas de Dios trajo calma en medio de la adversidad.
La clave: “Paz-Ciencia”
La peña es sólida. Representa firmeza, estabilidad. Cada promesa divina nos es dada para que vivamos seguros y confiados en Dios. La oración y la meditación en las promesas divinas nos enseñan lo que personalmente he denominado “PazCiencia”: y lo defino como “la ciencia de la paz en medio de la prueba”. Eso cambia todo el panorama sombrío e infunde esperanza. Nos permite descansar confiadamente, con la seguridad de que Dios es fiel, que sigue al control y proveerá la solución. ¿Qué ven los demás en tu vida? ¿Ven desesperación, o ven firme confianza en Dios?
La consecuencia es alabanza
“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová” (Salmo 40:3).
¿Da tu testimonio deseos de conocer y servir a tu Dios, o niega tu proceder el poder de Jehová? ¿Vives una vida de alabanza al único Dios verdadero?
Foto por Rhodi Alers de López
Invitación a la acción:
Hoy te invito a orar y dejar que Dios tome control y a disfrutar la “PazCiencia“. Verás esos fulgores de victoria que te inspirarán a cantar un cántico nuevo a Dios.
ÚNETE en ayuno cada viernes después de almuerzo, hasta el almuerzo del Sábado. O sea: Ayuno de viernes, 1:00 pm-sábado, 1:00 pm, para almorzar con nuestras familias.