Para progresar en la vida espiritual, tenemos que pasar mucho tiempo en oración. Cuando el mensaje de verdad se proclamó por primera vez, ¡cuánto se oraba! ¡Cuán a menudo se oía en las cámaras, en el establo, en el huerto o en la arboleda la voz intercesora! A menudo pasábamos horas enteras en oración, dos o tres juntos reclamando la promesa; con frecuencia se escuchaba el sonido del llantol y luego la voz de agradecimiento y el canto de alabanza.
¿Consistirán nuestros ejercicios de devoción en pedir y recibir? ¿Estaremos siempre pensando en nuestras necesidades, y nunca en los beneficios que recibimos? ¿Recibiremos las mercedes del Señor, y nunca le expresaremos nuestra gratitud, nunca le alabaremos por lo que ha hecho por nosotros? No oramos demasiado, pero somos demasiado parsimoniosos en cuanto a dar las gracias.
EGW-2JT 110
Foto por Patri-w5l4ulSSo1Y
“Si la bondad amante de Dios provocase más agradecimiento y alabanza, tendríamos más poder en la oración. Abundaríamos más y más en el amor de Dios, y él nos proporcionaría más dádivas por las cuales alabarle. Vosotros que os quejáis que Dios no oye vuestras oraciones, cambiad el orden actual, y mezclad alabanzas con vuestras peticiones. Cuando consideréis su bondad y misericordia, hallaréis que él tiene en cuenta vuestras necesidades.” EGW-2JT 110
Si hubo tiempo en el que cada casa debiera ser una casa de oración, es ahora. Predominan la incredulidad y el escepticismo. Abunda la inmoralidad. La corrupción penetra hasta el fondo de las almas y la rebelión contra Dios se manifiesta en la vida de los hombres. Cautivas del pecado, las fuerzas morales quedan sometidas a la tiranía de Satanás. Juguete de sus tentaciones, el hombre va donde lo lleva el jefe de la rebelión, a menos que un brazo poderoso lo socorra.
La senda de la sinceridad e integridad no es una senda libre de obstrucción, pero en toda dificultad hemos de ver una invitación a orar. Ningún ser viviente tiene poder que no haya recibido de Dios, y la fuente de donde proviene está abierta para el ser humano más débil. “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre—dijo Jesús,—esto haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
¿Cuán privada es tu oración privada, apreciado lector? He aquí sabios consejos de la pluma inspirada:
“Es imposible que el alma florezca mientras la oración no es un ejercicio especial de la mente. La oración familiar o pública solamente no es suficiente. La oración secreta es muy importante; en la soledad el alma comparece desnuda ante el ojo escrutador de Dios, y se examina todo motivo. ¡La oración secreta! ¡Cuán preciosa es! ¡El alma en comunión con Dios! La oración secreta solo debe ser oída por Dios. Ningún oído curioso debe enterarse del contenido de esa petición. En la oración secreta el alma está libre de las influencias circundantes, libre de excitación. Con calma, pero con fervor, buscará a Dios…” EGW— Testimonios para la Iglesia, t. 2, p. 172
Mateo 26 está lleno de acción. Jesús relató a sus discípulos diversos temas vitales: les habló de la destrucción del templo, de las señales antes del fin, les habló sobre la venida del Hijo del Hombre, relató las parábolas de las diez vírgenes, la de los talentos y les habló claramente del juicio de las naciones. ¿Lo asimilaron? ¿Captaron ellos su importancia?
El reloj mesiánico marcaba a paso certero que Cristo, el Cordero de Dios sería sacrificado en la fiesta pascual. Jesús se los advirtió claramente.
En Betania, la ofrenda de gratitud de María Magdalena a Jesús causó revuelo. Judas decidió acabar con el “falso Mesías” y corrió a maquinar entregarle. En el aposento alto, Jesús desbordó “la copa de Judas” demostrándoles la humildad con que debían servirse mutuamente. Indignado, Judas confirmó su decisión. Razonó: “Un rey jamás lavaría los pies de sus súbditos”. Salió para cumplir su maléfico propósito.
Jesús anunció que todos lo abandonarían y que Pedro lo negaría. Pedro insistió que moriría con él si fuera necesario. En el huerto Jesús los invitó a orar. Sobrecargados, perplejos, se durmieron.
Pronto apareció la turba con espadas y palos, encabezada por el único que se mantuvo despierto. Con un beso al Maestro Judas selló su destino eterno. Sin resistencia tomaron a Cristo. Los diez huyeron, espantados. ¡Pedro, no! ¡Él era valiente!
Él caminó sobre las aguas del mar. Él pidió a Cristo explicación de la parábola. Pedro lo reconoció como “el Cristo, el Hijo de Dios”. Fue Pedro quien le propuso a Cristo perdonar a su hermano cuando le ofendiere hasta siete veces. Él mismo se ofreció a construir tres enramadas o moradas para Cristo, para Moisés y Elías. Pedro no oró cuando Cristo le reveló que el enemigo le había pedido para probarlo fuertemente. Pedro reprendió a Cristo cuando dijo que moriría. Pedro rehusó dejarse lavar los pies, pues entendía que Cristo merecía ser servido, pero no se ofreció a servirle a él y a sus compañeros. Su opinión o estima propia era mayor que la que debió tener. Eso llevó a Pedro a creerse suficiente para soportar las aflicciones y pruebas venideras. Entonces durmió cuando debió velar y orar con Cristo. Siempre valiente e impulsivo, sacó la espada para defender a quien tenía bajo su mando a las infinitas huestes celestiales. ¿Acaso no se daba cuenta Cristo de su compromiso con él?
El valiente Pedro le seguía de lejos: Estaba suficientemente cerca para verle, pero de lejos como para no ser parte de su suerte. ¿Seguimos a Dios de lejos tú y yo? ¿Qué ejemplo estamos dando a los demás? Es nuestro cristianismo uno de lejos, sin compromiso? ¿Es un cristianismo de conveniencia, pero no de cerca para evitar que nos señalen como seguidores? Si hoy, aquí y ahora seguimos a Cristo de lejos, ¿cómo vamos a atraer a los nuestros a los pies de Cristo? ¿Cómo estaremos firmes cuando vengan las pruebas?
¿Es tu Ministerio uno de inclusión o es exclusivo? ¿Cómo lo catalogan la mayoría de las féminas de tu iglesia, comunidad y organización?
¡Todas somos mujeres!
Apreciada líder, ¿Ya escuchaste este reclamo?
Incluir a todas las damas de tu iglesia en el Ministerio es siempre un desafío para el liderazgo local de la mujer. A menudo las actividades enfocan en las esposas y madres. Pero hay un creciente número de damas que no se identifican con esas categorías.
¡Todas somos mujeres!,— reclaman, con razón.
El Ministerio de la Mujer provee en abundancia para las damas. Pero es posible, inadvertidamente, prestar más atención a un grupo que a otro. Es importante proveer para las que no tienen compañero, ya sea por elección, divorcio, viudez o simplemente, para quienes todavía están solteras.
¡Todas somos mujeres, pero no todas tenemos compañero, y no todas somos madres!, dicen.
Este grupo afronta desafíos similares a las que tienen compañero, pero también afrontan desafíos con los cuales no se identifican quienes tienen compañero y/o son madres. Es por eso que en ocasiones, se pasan esos detalles por alto.
Foto por Rhodi Alers de López
¿Cómo involucrarlas? ¿Cómo proveer para todas?
Planifique en oración.
Incluya algunos temas con los que cada fémina se puede identificar.
Algunos podrían ser:
¿Cómo estudiar la Biblia efectivamente?
¿Cómo balancear responsabilidades como estudios, empleo y Ministerio?
Cocina saludable
Palabras con gracia
Autoestima saludable
¿Cómo conocer el propósito de Dios para mi vida?
¿Cómo puedo descubrir mis dones?
Abuso o maltrato en la familia
Aprender a perdonar
Desafíos que afrontan los inmigrantes
Alcanza una amiga para Cristo
Foto por Rhodi Alers de López
2. Provea también para las necesidades de las solteras
Prepare una encuesta que identifique sus necesidades. Busque una dama soltera, de gran madurez espiritual y exitosa, que presente charla sobre los temas identificados en las encuestas. Algunos temas de interés podrían ser:
Satisfacción en la soltería
Vida abundante
Desafíos de las relaciones amorosas cibernéticas
La relación con parejas
Desafíos al hacer negocios: Compra y/o mantenimiento de auto, vivienda y otras necesidades.
Cocinar para mí sola (algunas no cocinan por no tener con quién compartir su alimento).
Cultivando amistades para la eternidad
Foto por Aleksandra Sapozhnikova
3. Para madres solteras:
Hable con una madre soltera de buen testimonio y madurez espiritual para apoyo y ayuda en la presentación de éstos y otros temas. Algunos temas adicionales de interés son:
Sacerdote: ausente, altar: encendido
Desafíos de la crianza sin un compañero
La presión de ser proveedora principal
¿Es recomendable trabajar desde la casa?
Cómo encontrar tiempo para devoción personal
La relación con el padre y los abuelos de mis hijos
Si el amor llama a la puerta
Auxilio: Mi hijo es un adolescente
Devoción personal: Anhelo ser María, pero soy Marta
Qué hacer cuando mi hijo sufre acoso escolar
Salud integral 365 días
El nido vacío
Foto por Benjamin Elliott
Otras Ideas:
Adopte una soltera: Tome tiempo para conocerla mejor, saber sus necesidades y proveer apoyo emocional y espiritual, brindarle el calor del compañerismo humano y evitar que se sienta sola y fuera del círculo de apoyo de las damas en general.
Organice Club de Solteras:
Planifique:
Tarde de compras –solo para solteras
Día para salir a comer juntas
Día para reconocer sus dones y talentos
¿Qué admiro de ti?
Club de Lectura: Leer: Hijas de Dios y otros materiales que las equipen para ser fieles siervas de Dios.
Foto por Ngyuen-thu-hoai
En cada actividad, demos buen testimonio. Las solteras de cualquier edad tienen mucho que contribuir a la sociedad, a la iglesia y a la vida espiritual de otros. Proveamos para este creciente grupo de damas. El liderazgo del Ministerio de la Mujer que toma en cuenta a cada grupo es uno que resultará de bendición a la iglesia y la comunidad, fortaleciéndolas para que ministren a otras también.
Saca tiempo de conocerlas, de incluirlas y de estimularlas al amor a Dios. Ora con ellas y por ellas. Dales un abrazo. Contribuirás a formar mujeres virtuosas que exalten a Cristo en todo momento y lugar. Dios premiará los esfuerzos de cada líder que busque en oración ministrar efectivamente a todas las edades y grupos, haciendo del suyo un ministerio inclusivo y no excluyente; un ministerio donde cada fémina se sienta amada y apreciada.
Participa y comenta más abajo del artículo: ¿Qué desafíos afrontas en el liderazgo? ¿Como los has superado?
Lee todo Hechos 16 para ver el contexto de esta promesa que tantas veces se malentiende.
¿Entiendes lo que lees?
¿Ya crees? ¿Estás seguro de que crees? ¿Qué crees? ¿Cuánto crees? ¿En quién crees si es que crees? ¿Cómo sabes que crees? ¿Es ello evidente o necesitas decirlo continuamente?
Creer=Sumisión deleitosa.
Enoc dialogaba cada detalle con Cristo:
— ¿Prefieres que vista hoy mi atuendo azul o el gris?
— ¡Me encanta como te luce el azul!
— ¿Qué quisieras que prepare de almuerzo?
— ¡Una ensalada verde!
— ¿A dónde te gustaría que fuéramos a recrearnos hoy?
—¡Hoy caminaremos por la orilla del río! Quiero mostrarte algo.
— ¡Lo que tú digas, Señor Jesús! Tu deseo es mi deseo.
Noemí, una mujer entrada en edad, ya viuda, perdió también a sus dos hijos. No le quedaba nada material que alegrara sus días. Decidió regresar a su tierra en Belén, de donde saliera llena de esperanzas y anhelos. Únicamente la acompañaría su mejor amigo, Cristo Jesús. Nadie podría quitarle su compañía ni el gozo de su comunión.
Despidió a sus nueras para que regresaran al hogar de sus padres en Moab, sin esperar nada a cambio. Pero era hora de que el cielo le dejara ver las consecuencias de ella haber creído en el único Dios verdadero. La joven viuda Rut confirmó su firme decisión con las palabras que toda madre piadosa y toda suegra fiel anhela oír: “…Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:17, úp).
¿Como vivía Noemí y qué vieron sus nueras en ella? Noemí creía independientemente de sus circunstancias. Tenía una relación viva e individual con Cristo. El gozo de su presencia permeaba cada detalle y momento de su vida. Fue así que Rut se percató de que lo más valioso era decidir por el Dios en quien su suegra creía. Fue tan grande la atracción que escogió identificarse con su pueblo y hacer suya la misma fe y creencia en Dios.
Todos los presos escuchaban a Pablo y Silas. No eran quejidos lastimeros lo que salía de su calabozo. Cantaban a voz en cuello a pesar de sus heridas y cadenas, pues su corazón era libre para adorar al Dios en quien creían y al cual predicaban con denuedo en el calabozo y fuera de él. Dios aceptó su alabanza y la evidencia de su fe. Cristo se hizo presente en la prisión. La tierra tembló. ¡Las cadenas se quebrantaron, porque nada ni nadie puede mantener encadenado a quien tiene su confianza puesta en Dios! Nadie continúa “preso” en su presencia, a no ser por decisión propia.
Creer=liderazgo espiritual productivo
El carcelero hace la pregunta más importante de su vida
— ¿Qué debo hacer para ser salvo?
— “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”, —respondieron los siervos del Dios vivo.
Su familia, tras escuchar del milagro en la cárcel, echó su suerte con Cristo y también aceptó el evangelio. Ahora, toda la familia comparte en adoración al único Dios que tiene poder; el verdadero Dios. Al creer en Cristo Jesús te conviertes en líder espiritual cuya influencia debe guiar a otros en tu familia y entorno a aceptar a Cristo como Salvador personal.
Cada viernes, después del almuerzo, (1:00 pm) nos disponemos a comenzar un ayuno con el propósito de tener una mente más clara para comprender el mensaje de Dios y sus instrucciones respecto al propósito de ver a nuestras familias venir a Cristo. Podemos ingerir alimentos sencillos o crudo, o frutas, según sea necesario. No cenamos el viernes ni desayunamos sábado. Terminamos el sábado 1:00 pm para almorzar todos juntos en familia.