Mateo 15:28 -Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
¿Cómo está tu fe?
La historia del encuentro de la mujer cananea con Cristo nos muestra que las buenas y nobles intenciones no son suficientes cuando de una relación con Cristo se trata. Dios, a través de su Palabra, procura enseñarnos a ti y a mí “las reglas del juego” por así decirlo. No basta orar y pedir. ¿Qué más es necesario entonces?
En el momento de su mayor necesidad la mujer cananea, desesperada, acudió a Cristo porque entendió que él sí podía ayudarla. Sin embargo, en vez de ser recibida con los brazos abiertos, la madre se encontró con un cuadro poco alentador.
Veamos algunos obstáculos que vivió nuestra protagonista:
1. Etnicidad: Judíos vs. cananea
2. Género: Hombres vs mujer
3. Número: Muchos vs una sola
4. Se le ignoró: No se le prestó atención de la manera anticipada.
5. Se le rechazó: Aparentemente Cristo no quería nada que ver con ella.
6. Menosprecio aparente al compararla con los perrillos
¿Qué haces, cómo resuelves, qué decisión tomas cuando tu pedido no es atendido enseguida como lo esperas?
Analiza lo siguiente: Supón que estás en la tienda y necesitas hacer una larga fila para pagar tu artículo que necesitas con urgencia. No hay cajero automático. La opción es esperar que un empleado marque y cobre tu compra individualmente. La fila es larga. De pronto notas que la persona encargada de cobrar se puso a conversar de forma muy casual con el cliente, y no está para nada apurado por concluir esa transacción para que la fila se siga moviendo.
–El próximo cliente en la fila está tranquilo y en paz.
–El segundo cliente en fila está un poco nervioso. No está seguro de si quiere esperar que termine la charla sin apuros que sostiene el primer cliente con el empleado.
-El tercero y el cuarto cliente en fila ya están mostrando corporalmente su impaciencia y desagrado. Sus comentarios rayan en la falta de cortesía.
–Los demás clientes que te preceden en fila no parecen estar afectados. No se les nota apurados ni nerviosos. Se muestran tranquilos y están entretenidos con sus dispositivos, etc.
–Tu turno es el #8. ¿Qué harías? ¿Esperarías en paz o dejarías tu artículo allí mismo y saldrías sin adquirirlo? ¿Hablarías al empleado para que se apure? ¿Llamarías al supervisor?
¿Asunto de fe?
Mateo 15:21-28 es una historia que nos debe mover a analizar nuestra fe cuando oramos, cuando pedimos, cuando suplicamos y esperamos del cielo una bendición que nos parece urgente.
¿Puedes identificarte con la experiencia aterradora de la mujer cananea?
¿Alguna vez sentiste como que tu oración no ha sido escuchada o atendida?
¿Cuántas veces pensaste que no eres bienvenido a su presencia o que no eres importante para Dios?
¿Qué obstáculos encuentras cuando se trata de presentar tu clamor ante el trono de la gracia y /o de recibir respuesta a tu pedido?
Cristo, durante su ministerio terrenal, constantemente enfatizó el papel de la fe:
Mateo 6:30-Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombresdepocafe?
Mateo 8:26-Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombresdepocafe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Mateo 16:8-Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombresdepocafe, que no tenéis pan?
Lucas 12:28-Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombresdepocafe?
Mateo 9:22-Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
Mateo 17:20-Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Mateo 21:21-Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
Marcos 5:34-Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
Marcos 10:52-Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
La madre pedía para su hija. No estaba dispuesta sa salir de la presencia de Cristo sin la bendición que habia ido a buscar. Ella estaba segura de que únicamente Cristo tenía el poder de quebrantar el poder del demonio.
“¡Qué obra responsable la de unirse con el Redentor del mundo en la salvación de los hombres! Esta tarea requiere abnegación, sacrificio y benevolencia, perseverancia, valentía y fe… Se necesita una fe que persiste y prevalece“.—Testimonies for the Church 2:634-635. {EJ 236.3}
Amante Padre celestial, alabado sea tu nombre por tu compasión y tu misericordia. Gracias por mostrarme cuánto necesito permitir tu obra transformadora en mi vida. Perdóname. Ayúdame a ser una persona transformada a la imagen de Cristo en vez de ser conformada a las costumbres y prácticas del mundo. Quiero estar del lado de Cristo y trabajar firmemente para el cielo. En el nombre de Jesús, Amén.
Jesús le dijo: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» Juan 11:40
La esperanza es Cristo
Esta historia no es para el de débil corazón. Aquí en el capítulo 11 de Juan se nos revela una historia que incluye desafíos, tristeza, esperanza, desilusión y toda clase de incógnitas que nos invita a meditar en la obra de Cristo, nuestro Salvador.
Problema
Hombre cae enfermo.
Jesús no está presente.
Envían mensajeros con un mensaje definido: “El que amas está enfermo”.
La respuesta de Cristo alienta.
Sus acciones desconciertan.
¡Que viva el amor!
¿Te arriesgarías a perder tu vida por alguien que amas?
La vida de Cristo y sus seguidores peligra.
Se hace la decisión esperada. (Juan 11:11)
15 estadios separan a Cristo del que lo necesita (v. 18).
Encuentro agridulce (v. 21).
Reclamos y respuestas
Marta— Señor, si hubieras estado aquí… Pero… “Sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.”
Jesús— “Tu hermano resucitará.”
Marta —”Yo sé… en el día postrero.”
Jesús— “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá…”
María entra en el cuadro, y en la conversación. Corrió a donde Cristo estaba cuando se le avisó de su llegada. Su primera acción fue postrarse a sus pies. Luego le dice: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.”
Jesús— ¿Dónde le pusisteis?
Jesús lloró. ¿Sabías que Jesús llora contigo y también por ti? Nunca lloramos solos.
Jesús guardó su mayor milagro para realizarlo en favor de su amigo Lázaro. Su familia no entendió su tardanza, ni tampoco sus discípulos ni ninguno de sus allegados y conocidos. Sin embargo, fue un testimonio que confirmó nuevamente su divinidad.
“El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.“-Proverbios 16:9.
Los proverbios son refranes o dichos, frases cortas que encierran sabiduría. Bien conocemos que Salomón fue dotado por Dios de sabiduría inigualable.
Nuestro texto revela una verdad que no todos se atreven pronunciar: “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.“-Proverbios 16:9.
¿Conoces a alguien quien haya escogido su propio camino y a quien, al final de cuentas, no le haya ido tan bien como se propuso cuando decidió esa ruta?
¿Conoces a alquien que no haya “escuchado el consejo” de sus progenitores, consejeros, familia, etc., y haya visto desilusión en el sendero de su elección?
¿Has luchado con adolescentes para ayudarles a comprender el peligro que conllevan ciertas decisiones?
Entonces, ya puedes estar de acuerdo con el sabio Salomón sobre la declaración en el texto seleccionado para ésta hora: “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.”-Proverbios 16:9.
Dios al rescate
Es siempre Dios quien sale a buscar al pecador. Es siempre por su iniciativa que tenemos esperanza. Es él quien dio remedio para el pecado.
Mientras el mundo está llenando mente y alma con exitación, el Señor pone la Biblia en sus manos, para que la estudie, aprecie y escuche como una guía para sus pies. La Palabra es su luz.”—Carta 8, 1893. {La Temperancia, pág. 171}
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” Salmos 119:105
“Por medio de las Escrituras el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error y lo expulsa del alma.” {Deseado de todas las gentes, pág. 640}.
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Lucas 18:1-3
Oídos que no oyen
La viuda estaba destruida. Su rostro evidenciaba los rastros de una vida dura, de privaciones y de esfuerzos no recompensados. No obstante sus ojos fijos en el rostro de su interlocutor, exigían justa respuesta. Vez tras vez salía de allí extenuada. El injusto juez no tenía compasión alguna por nadie. ¿Qué podría esperar ella, desgastada por el sufrimiento, y sin atractivo que despertara el interés de tan arrogante personaje en autoridad? ¿A quién le importaría su urgente necesidad? Sola, sin nadie que la representara ante la sociedad, no tenía alternativa que dar la cara y encontrar fuerzas para luchar por ella misma en una cultura donde la mujer tenía muy poco valor.
Así que, vez tras vez reunía fuerzas para llegar y presentarse ante el impío legislador. Cuenta el registro sagrado que éste cuadro se repitió muchas veces, sin que se inmutara el soberbio magistrado. No le incumbían los malvados que se aprovechaban de los vulnerables. No le interesaba el bienestar alguno de ser humano, sino el suyo.
No te canses de orar
Lucas 18:1 nos recalca la importancia de la oración perseverante. Cristo mismo explicó que nos incumbe orar y continuar orando. El cielo nos prepara para recibir la respuesta en el momento apropiado, cuando el corazón ya está divinamente instruido en las lecciones que harán del suplicante un altar de agradecimiento a Dios por su bondad inmerecida.
Nueva vez se presentó la viuda ante el soberbio juez. Determinada, expuso su pedido. ¡Qué maravilla del amor redentor!:
—Esta vez, razonó el juez, voy a concederle su pedido, no sea que me agote la paciencia.
¿Acaso no responderá el Padre amante a sus hijos? Si un juez soberbio concedió un pedido a la viuda de nuestra historia, ¿dudarás de que el Dios que dio a Cristo por ti y por mí conteste a los pedidos que nacen de un corazón guiado por el Espíritu Santo para la salvación de aquellos por quienes Cristo murió?
La Biblia es la Palabra de Dios. Con su palabra creó el universo. Por su palabra levantó muertos, sanó enfermos, detuvo tormentas y liberó a endemoniados de las garras del enemigo.
Con la Palabra escrita venció al enemigo en el desierto de la tentación.
La Biblia es nuestra arma asignada en la batalla de la fe. (Ver Efesios 6:17).
La Palabra de Dios nos guía también en la oración (Ver Salmo 119:105).
¿Hay algo más poderoso que la Palabra de Dios?
Promesa
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho–1 Juan 5:14-15.
Oremos sus promesas
Oremos y apropiémonos de las ricas promesas de Dios, y luego alabemos a Dios porque se nos concederá el Espíritu Santo para satisfacer nuestras necesidades, en proporción a nuestras súplicas fervientes y humildes. Si buscamos a Dios de todo corazón, lo encontraremos y obtendremos el cumplimiento de la promesa.—Carta 13, 1894. {AFC 268.4}
Ejemplo real
Pero el Señor ha prometido dar sabiduría a quienes la pidan con fe, y él hará precisamente lo que dijo que haría. Se complace con la fe que se fía en su palabra. La madre de Agustín (obispo de Hipona) oró por la conversión de su hijo. No veía evidencia de que Dios estuviera impresionando su corazón, pero no se desanimaba. Colocaba sus dedos sobre los textos bíblicos y presentaba ante Dios las palabras que él mismo había pronunciado, rogando como sólo una madre puede hacerlo. Su profunda humillación, su ferviente perseverancia, su fe incansable, prevalecieron y el Señor le concedió el deseo de su corazón. Hoy está igualmente dispuesto a escuchar las peticiones de su pueblo. Su mano “no se ha acortado para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1); y si los padres cristianos lo buscan con esmero, él abastecerá sus labios de argumentos y por amor de su nombre obrará poderosamente en su favor convirtiendo a sus hijos.—Testimonios para la Iglesia 5:302. {Or06 250.2}
Amós 8:11 He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
¿Tienes hambre?Tener hambre y saber que pronto conseguirás alimento, no es en realidad tener hambre, dijo un pensador. Tener hambre es no saber de dónde ni cómo conseguirás algo que comer.
Bien es sabido que hay incontables seres humanos que experimentan hambre sin saber de dónde ni cómo llegarán a conseguir el anhelado sustento. A persar de la diferentes agencias y ministerios que ayudan al necesitado el hambre es una realidad en nuestro planeta y en nuestro alrededor.
Hambre Espiritual
¿Cuál es la diferencia entre el hambre física y el hambre espiritual? Medita en ello y responde la pregunta. De ser posible, comparte tu respuesta con otros en tu círculo de influencia.
Dios ha prometido que si buscamos como prioridad el reino de Dios y su justicia, todo lo que nos sea necesario, él lo proveerá conforme a su misericordia (ver Mateo 6:33). “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).
Pero mientras oramos por la salvación de nuestros seres amados, más de alguna vez anhelamos ver algún interés palpable de parte de aquellos por quienes oramos, ayunamos y clamamos persistentemente.
El tiempo de gracia no es eterno. ¿Estamos orando para que el Espíritu Santo toque esos corazones para que sientan hambre y sed de las cosas espirituales? Serán felices aquellos que anhelen de todo corazón ser llenos del conocimiento de Jehová: Mateo 5:6 -Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Al orar, no olvidemos pedir por cada uno, según su carácter y las necesidades individuales. Sin embargo, pedir que sientan hambre y sed de Dios es siempre factible, porque eso es algo que el cielo también anhela para cada uno de aquellos por quienes oramos.
Debe haber más espiritualidad, una consagración más profunda a Dios y un celo en su obra que nunca se ha alcanzado todavía. Debe dedicarse mucho tiempo a la oración, para que las vestiduras de nuestro carácter sean lavadas y emblanquecidas en la sangre del Cordero.
Debemos en forma especial, y con fe inquebrantable, pedir a Dios que dé ahora a su pueblo gracia y poder. No creemos que haya llegado plenamente el tiempo en que han de restringirse nuestras libertades. El profeta vio “cuatro ángeles que estaban sobe los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra ni sobre la mar, ni sobre ningún árbol.” otro ángel que ascendía desde el oriente, clamó a ellos diciendo: “No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que señalemos a los siervos de nuestro Dios en sus frentes” (Apoc. 7:1-3). Esto señala la obra que tenemos que hacer ahora. Una gran responsabilidad incumbe a los hombres y mujeres que oran en todo el país, para que pidan a Dios que rechace la nube del mal, y nos conceda algunos años más de gracia en que trabajar para el Maestro. Clamemos a Dios para que sus ángeles retengan los cuatro vientos hasta que los misioneros sean enviados a todas partes del mundo y proclamen la amonestación contra los que desobedecen la ley de Jehová.