
Libro “La Oración”, Cap. 1, p. 9.1
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Promesa para hoy:
Éxodo 14:14- Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
El recién liberado pueblo de Israel marchaba emocionado y excitado rumbo a la tierra de la Promesa. El árido desierto no les parecía tan cruento puesto que su destino era halagador en gran manera. Iban cargados de riquezas regaladas a ellos por los mismos opresores. ¿Cuánto tiempo tomaría el viaje? ¿Semanas o cuánto más? Tras tantos años en cautiverio ni siquiera la perspectiva de pasar unas semanas en el desierto les sobrecogía.
La perspectiva era halagadora: no más pobreza, no más esclavitud, no más abuso ni maltrato. Ahora ellos tendrían oportunidades para vivir dignamente. Esa esperanza les daba bríos para continuar su travesía alumbrados por la columna de fuego que también les servía para proveerles calor en la noche fría. La columna de nube les favorecía en el día y les daba sombra, evitando que el sol les hiriera sin compasión.
De pronto un ruido espantoso llamó su atención. Allí a todo dar venia el ejército de Faraón. ¡Quedaron sin vía de escape, entre el mar y un ejército furioso!
Esta emergencia no tomó por sorpresa a Moisés. Él obedeció la indicación divina, por eso estaban allí y él había sido preparado por Dios.
Promesa para hoy:
Éxodo 14:14- Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
El mismo Dios que quitó las ruedas de los carros egipcios, el Dios que abrió camino seco en medio del mar, el Dios que llevó a tan grande multitud a salvo a la otra orilla y ahogó a sus enemigos, hoy dice: “¡Marcha peleando tus batallas de rodillas, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad! Marcha en oración, sin desmayar ni desconfiar. Yo pelearé tus batallas y tú tendrás seguridad en mí y paz”.
Mi oración:
Padre celestial, alabado sea Jehová por su misericordia y su poder. Tu brazo es suficiente. Hoy suelto esta carga y la dejo en tus manos. Cuando el enemigo ruge, ayúdame a mirarte a ti y a escucharte a ti. Dame la fe para marchar obedientemente, orando sin cesar y alabando tu poder, porque tú eres quien peleas mis batallas, y tú deseas salvar a mi familia. Tú derrotaste al enemigo y únicamente tú tienes el poder para salvar a mi familia. Gracias por tu victoria en mi vida y a mi alrededor. Hoy vivo tu victoria en seguridad y paz. En el poderoso nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, Nov 14, 2025

Felicidades en tu liderazgo de oración. No es casualidad, sino un llamado divino. Si alguna vez pensaste que no has logrado la respuesta anticipada a las invitaciones a la reunión de oración, no estás solo. Cada grupo tiene su dinámica y sus propias experiencias, unas mejores que otras. ¿Te animas a probar estos consejitos? Después de implementarlo consistentemente por unos meses, déjame saber si notas mejoría y un ambiente más receptivo, etc. Estoy segura de que Dios quiere bendecirte y coronar con éxito tus esfuerzos.
CONSEJITOS
©Rhodi Alers de López, 2024
El CALENDARIO es un recurso que me ha dado buenos resultados y puede ayudar a toda una comunidad o congregación a envolverse en oración. Es sencillo y no requiere inversión de dinero. Lo que sí requiere es ser diligente en reunir los nombres de cada miembro del grupo o congregación. Lo he usado efectivamente con jóvenes, adultos, grupos de damas, niños, etc.

Ventajas de ésta idea:
NOTA: El ejemplo de arriba (que puedes descargar) muestra una lista en orden alfabético porque es fácil ayudar a recordar y seguir un orden. Sin embargo, usted puede usar otro criterio, si lo cree necesario.
¿Se anima?
Comente más abajo qué le parece la idea, y cuál ha sido su experiencia con una herramienta tal.
Dios le bendiga al esforzarse por promover un ambiente de oración en su círculo de influencia.
Su hermana en Cristo, Rhodi Alers de López

Mateo 15:28 -Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
La historia del encuentro de la mujer cananea con Cristo nos muestra que las buenas y nobles intenciones no son suficientes cuando de una relación con Cristo se trata. Dios, a través de su Palabra, procura enseñarnos a ti y a mí “las reglas del juego” por así decirlo. No basta orar y pedir. ¿Qué más es necesario entonces?
En el momento de su mayor necesidad la mujer cananea, desesperada, acudió a Cristo porque entendió que él sí podía ayudarla. Sin embargo, en vez de ser recibida con los brazos abiertos, la madre se encontró con un cuadro poco alentador.
Veamos algunos obstáculos que vivió nuestra protagonista:
¿Qué haces, cómo resuelves, qué decisión tomas cuando tu pedido no es atendido enseguida como lo esperas?
Analiza lo siguiente: Supón que estás en la tienda y necesitas hacer una larga fila para pagar tu artículo que necesitas con urgencia. No hay cajero automático. La opción es esperar que un empleado marque y cobre tu compra individualmente. La fila es larga. De pronto notas que la persona encargada de cobrar se puso a conversar de forma muy casual con el cliente, y no está para nada apurado por concluir esa transacción para que la fila se siga moviendo.
–El próximo cliente en la fila está tranquilo y en paz.
–El segundo cliente en fila está un poco nervioso. No está seguro de si quiere esperar que termine la charla sin apuros que sostiene el primer cliente con el empleado.
-El tercero y el cuarto cliente en fila ya están mostrando corporalmente su impaciencia y desagrado. Sus comentarios rayan en la falta de cortesía.
–Los demás clientes que te preceden en fila no parecen estar afectados. No se les nota apurados ni nerviosos. Se muestran tranquilos y están entretenidos con sus dispositivos, etc.
–Tu turno es el #8. ¿Qué harías? ¿Esperarías en paz o dejarías tu artículo allí mismo y saldrías sin adquirirlo? ¿Hablarías al empleado para que se apure? ¿Llamarías al supervisor?
Mateo 15:21-28 es una historia que nos debe mover a analizar nuestra fe cuando oramos, cuando pedimos, cuando suplicamos y esperamos del cielo una bendición que nos parece urgente.
¿Puedes identificarte con la experiencia aterradora de la mujer cananea?
¿Alguna vez sentiste como que tu oración no ha sido escuchada o atendida?
¿Cuántas veces pensaste que no eres bienvenido a su presencia o que no eres importante para Dios?
¿Qué obstáculos encuentras cuando se trata de presentar tu clamor ante el trono de la gracia y /o de recibir respuesta a tu pedido?
Cristo, durante su ministerio terrenal, constantemente enfatizó el papel de la fe:
- Mateo 6:30-Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
- Mateo 8:26-Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
- Mateo 16:8-Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?
- Lucas 12:28-Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?
- Mateo 9:22-Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
- Mateo 17:20-Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
- Mateo 21:21-Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
- Marcos 5:34-Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.
- Marcos 10:52-Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
La madre pedía para su hija. No estaba dispuesta sa salir de la presencia de Cristo sin la bendición que habia ido a buscar. Ella estaba segura de que únicamente Cristo tenía el poder de quebrantar el poder del demonio.
“¡Qué obra responsable la de unirse con el Redentor del mundo en la salvación de los hombres! Esta tarea requiere abnegación, sacrificio y benevolencia, perseverancia, valentía y fe… Se necesita una fe que persiste y prevalece“.—Testimonies for the Church 2:634-635. {EJ 236.3}
Amante Padre celestial, Alabado seas siempre por tu misericordia. Gracias por tu poder y por tu Palabra que nos muestra tu interés y también tu poder para obrar. Perdóname por las veces que me dejé desanimar por mi apuro, por mi falta de perseverancia, o mi falta de fe al no ver una pronta respuesta. Como la mujer cananea, hoy vengo a ti con la seguridad de que únicamente tú puedes salvar a mi familia. Aquí espero. Enséñame a permanecer en tu presencia a pesar de los obstáculos, sean cuales fueren, porque de ti sólo viene mi socorro y nuestra salvación. En el nombre de Jesús, gracias, Padre bueno. Amén. ©Rhodi Alers de López, 2025

Un clamor que cambió la historia
Mateo 15:21-28
21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Es interesante saber que ésta madre se acercó a Cristo reconociéndolo como el Mesías enviado: lo llamó Hijo de David. No era judía, pero lo honró como Mesías.
No se desanima cuando Cristo la ignora. Continúa en su cometido de conseguir una bendición para su hija. No se devuelve vacía cuando ve que los discípulos se impacientan porque ella sigue insistiendo. Cuando Jesús enfatiza el alimento de los hijos, ella resalta la importancia de las migajas.
¿Cuán pequeña es una migaja? Una migaja es la porción más pequeña del alimento. Es una porción insignificante que se deja en el piso porque allí cayó y parece insignificante para quien tiene suficiente…
Ésta madre entiende que ella no tiene la respuesta y no tiene solución. Así que ella no se inmuta, no se resiente. Se aferra a la realidad de la migaja… los perros comen las migajas felices por haber recibido algo. Ella no rechazará las migajas, porque ella entiende que una migaja de la gracia divina es suficiente para resolver su gran necesidad.
¿Sabes que una migaja de la gracia divina es suficiente para resolver tu necesidad y la mía?
¿Cuán dispuesto estás a continuar luchando por obtener esas migajas divinas?
Padre de amor, hoy acudimos a ti reconociéndote como el único Dios verdadero. Reconocemos a Cristo como nuestro Salvador personal. Clamamos por nuestros hijos para que tú nos concedas las migajas de tu gracia, porque tú dijiste que nos basta tu gracia. Una migaja de tu gracia es suficiente y suplicamos que nos concedas esas migajas que caen de la mesa porque no merecemos nada. Gracias porque una migaja de tu gracia es infinitamente poderosa para cumplir tu voluntad y propósito en la vida de nuestros amados. Confiamos en que obrarás su salvación para gloria de tu nombre. Gracias por escuchar nuestro clamor y por obrar con migajas o con la porción de tu gracia que tú escojas. Por Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2025

Jesús le dijo: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» Juan 11:40
La esperanza es Cristo
Esta historia no es para el de débil corazón. Aquí en el capítulo 11 de Juan se nos revela una historia que incluye desafíos, tristeza, esperanza, desilusión y toda clase de incógnitas que nos invita a meditar en la obra de Cristo, nuestro Salvador.
Marta— Señor, si hubieras estado aquí… Pero… “Sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.”
Jesús— “Tu hermano resucitará.”
Marta —”Yo sé… en el día postrero.”
Jesús— “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá…”
María entra en el cuadro, y en la conversación. Corrió a donde Cristo estaba cuando se le avisó de su llegada. Su primera acción fue postrarse a sus pies. Luego le dice: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.”
Jesús— ¿Dónde le pusisteis?
Jesús lloró. ¿Sabías que Jesús llora contigo y también por ti? Nunca lloramos solos.
Jesús guardó su mayor milagro para realizarlo en favor de su amigo Lázaro. Su familia no entendió su tardanza, ni tampoco sus discípulos ni ninguno de sus allegados y conocidos. Sin embargo, fue un testimonio que confirmó nuevamente su divinidad.
Amante, Padre celestial, gracias porque tú eres fiel. Aunque tantas veces no comprendemos la forma en que tú obras, y nos sentimos tentados a creer que no has escuchado nuestro clamor, tu Palabra aquí nos recuerda que necesitamos confiar en tus planes y propósitos, porque tu tiempo es perfecto. Ayúdanos a creer y confiar para que podamos ver la gloria de Dios… tu carácter reflejado en nosotros y también en la vida de aquellos por quienes estamos orando por salvación. Te presento a mi familia y a cada familia representada en este Ministerio. Suplico por cada nombre que se ha presentado para que oremos por un encuentro contigo. A veces nos parece que ya no hay esperanza, que ya es muy tarde. ¿Pasarán a la muerte o vendrá Jesús a su encuentro? Tu tiempo, tus pensamientos y planes son mejores que los nuestros. En ti confiamos, a ti te alabamos, a ti te agradecemos. En el nombre de Jesús, Amén. ©2025 Rhodi Alers de López

“El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.“-Proverbios 16:9.
Los proverbios son refranes o dichos, frases cortas que encierran sabiduría. Bien conocemos que Salomón fue dotado por Dios de sabiduría inigualable.
Nuestro texto revela una verdad que no todos se atreven pronunciar: “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.“-Proverbios 16:9.
¿Conoces a alguien quien haya escogido su propio camino y a quien, al final de cuentas, no le haya ido tan bien como se propuso cuando decidió esa ruta?
¿Conoces a alquien que no haya “escuchado el consejo” de sus progenitores, consejeros, familia, etc., y haya visto desilusión en el sendero de su elección?
¿Has luchado con adolescentes para ayudarles a comprender el peligro que conllevan ciertas decisiones?
Entonces, ya puedes estar de acuerdo con el sabio Salomón sobre la declaración en el texto seleccionado para ésta hora: “El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.”-Proverbios 16:9.
Es siempre Dios quien sale a buscar al pecador. Es siempre por su iniciativa que tenemos esperanza. Es él quien dio remedio para el pecado.
Mientras el mundo está llenando mente y alma con exitación, el Señor pone la Biblia en sus manos, para que la estudie, aprecie y escuche como una guía para sus pies. La Palabra es su luz.”—Carta 8, 1893. {La Temperancia, pág. 171}
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” Salmos 119:105
“Por medio de las Escrituras el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error y lo expulsa del alma.” {Deseado de todas las gentes, pág. 640}.
Padre bueno, hoy nos acercamos a tu trono para darte gracias de manera especial por tu Palabra. ¿Dónde estaríamos sin ella? ¿Cómo conocerte sin ella? ¿Cómo aprender acerca de tus planes y propósitos sin ella? ¿Dónde encontrarte en medio de un mundo lleno de dolor y oscuridad? Pero tu Palabra, es esa lumbrera que ilumina nuestro camino. Gracias por ponerla a nuestra disposición. Hoy suplico por nuestros hijos, familiares, amigos y conocidos que han escogido su camino y necesitan con urgencia que tú endereces sus pasos. Pon en ellos el abrir tu Palabra, para que puedan ser guiados por la luz de tu verdad. Gracias por la disponibilidad de tu Palabra y el libre acceso que tenemos a la Biblia. Padre, gracias porque tú tienes mucho mayor interés que nosotros en que cada una de estas personas vengan a tus pies. Suplico que tu Santo Espíritu les inquiete a abrir tu Palabra, esa luz que endereza los pasos extraviados. Ayúdame a mí a vivir de manera que sea evidente que tú guias mi vida, mis pensamientos y acciones. Gracias porque tú obras de formas que no alcanzamos a imaginar y tu poder es más que suficiente. Gracias por enderezar los pasos de todos los nombres por los que estoy orando por salvación. Alabado sea tu nombre por tu poder, tu amor y tu respuesta. Por Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López, 2024

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Lucas 18:1-3
La viuda estaba destruida. Su rostro evidenciaba los rastros de una vida dura, de privaciones y de esfuerzos no recompensados. No obstante sus ojos fijos en el rostro de su interlocutor, exigían justa respuesta. Vez tras vez salía de allí extenuada. El injusto juez no tenía compasión alguna por nadie. ¿Qué podría esperar ella, desgastada por el sufrimiento, y sin atractivo que despertara el interés de tan arrogante personaje en autoridad? ¿A quién le importaría su urgente necesidad? Sola, sin nadie que la representara ante la sociedad, no tenía alternativa que dar la cara y encontrar fuerzas para luchar por ella misma en una cultura donde la mujer tenía muy poco valor.
Así que, vez tras vez reunía fuerzas para llegar y presentarse ante el impío legislador. Cuenta el registro sagrado que éste cuadro se repitió muchas veces, sin que se inmutara el soberbio magistrado. No le incumbían los malvados que se aprovechaban de los vulnerables. No le interesaba el bienestar alguno de ser humano, sino el suyo.
Lucas 18:1 nos recalca la importancia de la oración perseverante. Cristo mismo explicó que nos incumbe orar y continuar orando. El cielo nos prepara para recibir la respuesta en el momento apropiado, cuando el corazón ya está divinamente instruido en las lecciones que harán del suplicante un altar de agradecimiento a Dios por su bondad inmerecida.
Nueva vez se presentó la viuda ante el soberbio juez. Determinada, expuso su pedido. ¡Qué maravilla del amor redentor!:
—Esta vez, razonó el juez, voy a concederle su pedido, no sea que me agote la paciencia.
¿Acaso no responderá el Padre amante a sus hijos? Si un juez soberbio concedió un pedido a la viuda de nuestra historia, ¿dudarás de que el Dios que dio a Cristo por ti y por mí conteste a los pedidos que nacen de un corazón guiado por el Espíritu Santo para la salvación de aquellos por quienes Cristo murió?
Oh, Dios bueno, tu poder es inescrutable y tu fidelidad sobrepasa a las nubes. El enemigo quiere destruirnos. Quiere agobiarnos para que perdamos la fe. Pero nuevamente, suplicamos, haznos justicia de nuestro adversario. No permitas que los nuestros sean arrastrados por el enemigo. Haznos justicia, Dios de amor. Continuamos clamando y esperando en el tiempo de tu buena voluntad. Gracias porque sabemos que escuchas y respondes. Libera a los nuestros de las garras del maligno y haznos justicia para la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén ©Rhodi Alers de López, 2024


AHORA, prepare salsa primero.

2. Agregue los fideos, cortados para que no queden tan largos. Mezcle poco a poco por aproximadamente 2 minutos, constantemente ayudando a incorporar los sabores. NO TAPE la sartén, para que no queden aguados los fideos.


Agregar salsa, según desee. Disfrute.
Rinde aproximadamente 4 tazas, dependiendo del tamaño del calabacín.
Puede acompañar con ensalada fresca y pan tostado o algún vegetal de su preferencia.
©Rhodi Alers de López, 1ro de mayo del 2024