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Cuando el intenso calor del desierto de las pruebas, la necesidad o la incertidumbre nos amenaza y resta fuerzas, cuán reconfortante es encontrar un oasis donde refrescar el alma. La oración es ese medio a través del cual recibimos refrigerio para el alma, y agua de vida para el sediento. La oración refresca el alama. La oración es un OASIS DE BENDICION.

 

 

Notitas de Victoria-Salmos 40:1

Oyó mi clamor

Es glorioso ver a Jehová obrar. ¡Es conmovedor ver una respuesta directa a la oración! 
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Salmos 40:1.
Vale la pena orar y esperar pacientemente (de buena gana) por la contestación divina.
  1. Se inclinó a mí-Cuando Dios se inclina a ti es porque tiene el deseo de escucharte atentamente, de hacerte sentir su presencia, de darte el calor de su compañía, de acercarse para bendición.
  2.  Oyó mi clamor-Dios todo lo escucha; pero este “oyó” indica un oír que implica aprobación del pedido y respuesta segura.

En la espera se aprende el verdadero valor de su respuesta y el beneficio que significa confiar en Él.

Doy gracias a Dios por su bondadosa respuesta a mi oración y la de incontables hermanos en la fe, unidos en acción y propósito. Alaba a Dios hoy y siempre.

¿Conoces a alguien que está esperando respuesta a su oración? Comparte este testimonio del salmista que llena el corazón de esperanza y confianza en Dios. Que Jehová te bendiga.

La paz-Un poema

La Paz

Es un niño dormido en los brazos de su madre,

es confianza plena en Dios, nuestro padre amante.

Es tener seguridad que tras la noche oscura

surgirá el sol brillante, alejando penumbras. 

Es canto de esperanza y alegría en el alma

cuando en redor nuestro la tormenta amenaza.

Es oír por sobre el viento la voz firme de Jesús

que habla, trae la calma y alumbra con su luz.

 

Es poner nuestras cuitas en los brazos del Maestro

y aceptar su voluntad gozosos y contentos.

Es la paz el don hermoso que nos dió el Salvador

cuando en cruz cruenta y vil con Dios nos reconcilió.

Publicado en mi libro: Suspiros del Alma… Poesía, reflexiones y más

Tengo completa paz, Señor.

¿Tienes paz? ¿Acaso no te amedrenta lo que suceda?, me peguntó la chica, asustada por la perspectiva sombría.

—Tengo paz. Dios sigue al control.

La paz no es la ausencia de tormentas, es la seguridad de que conocemos a quien puede decretar: “Haya paz” y calmar la tormenta. No es la inexistencia de dolor, sino la seguridad de que Dios puede sanar toda dolencia del cuerpo, del alma y del espíritu. Paz no significa carencia de problemas, es la seguridad de que Dios está al control. Paz es conocer al Dios Creador del universo y estar seguro en sus manos, pase lo que pase. La paz no proviene de la confianza en que nada negativo ocurrirá. Pero es la certeza de que aun si nos toca afrontar la muerte, estamos a cuenta con Dios.

Horatio Spafford fue un prominente abogado cristiano, nativo de NY. en 1870, su único hijo varón murió de cuatro años a causa de la fiebre escarlata. Poco después, Spafford  a cuasa del  Gran Incendio de Chicago en 1871, perdió sus propiedades a la orilla del Lago Michigan, quedando en la ruina. En 1873 decidió viajar a Inglaterra para visitar a sus amistades, descansar y acompañar a su amigo, el renombrado evangelista D.L. Moody en una campaña. Por interrupción de última horaen un asunto de negocio, sus cuatro hijas y esposa Anna, viajaron sin él en el transatlántico SS Ville du Havre. Él prometió encontrarse con ellas a la mayor brevedad posible.

Un vuelco inesperado

Durante el viaje, el buque fue accidentalmente embestido por otro buque, el Loch Earn. En solo 12 minutos, el SS Ville de Havre se hundió, y con él 226 personas, entre ellas, las cuatro hijas de Horatio Spafford. Al llegar a tierra su esposa le envió un telegrama que decía: “Unica salva”.

En busca de respuestas

Horatio analizaba su vida buscando respuestas. “Hasta ese momento, escribió su hija Bertha, su vida habia fluido serenamente, como un río. La paz espiritual y la seguridad financiera habian sostenido a esta familia hasta entonces. Sin embargo, en Chicago, a su alrededor, la gente se hacia la silente pregunta: “¿Que culpabilidad ha traido sobre la familia Spafford tan abarcante tragedia?””

Tengo paz en mi ser

En 1873, rumbo a Inglaterra, El capitán del barco llamó a Horatio y le mostró el lugar donde perecieron los tripulantes del SS Ville du Havre. En su cabina, Horatio escribió las palabras del himno: “Tengo Paz En Mi Ser”, que han fortalecido a tantos en sus momentos de tribulación.

“El que mi padre hubiera escrito esas palabras en un momento tal muestra la fiereza de su lucha y la totalidad de su victoria”, comentó su hija.

Aquí puedes leer las palabras originales, en inglés. Phillip Bliss le compuso la música a tan reconfortante himno.

¿Cómo está tu vida hoy? Ni tú ni yo sabemos lo que afrontaremos hoy. No sé lo que traerá mañana. Pero tengo paz en mi ser.

Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿puedes decir con toda honestidad ante Dios que estás en paz con Dios? Te invito a confiarle a Dios tus luchas, inquietudes y preocupaciones. Confíale tu vida. Confiesa HOY tus faltas, errores y pecados. Pídele que los borre. Venga lo que venga, tendrás plena paz aun en medio del mar de aflicción, y  gozarás la seguridad de que tu nombre está inscrito en el Libro de la Vida. Dios te bendiga y te guarde en completa paz.

Comparte tu experiencia: ¿Qué situación difícil afrontaste en la que viviste la paz de Dios? ¿Qué promesa trajo paz a tu vida en ese momento?

Cuando la tormenta amenaza Jehová es la respuesta

Salmo 46-Una promesa segura

Cuando la tormenta amenaza, volvemos nuestra vista a Dios, quien único puede salvarnos. Dios es fiel. Oramos por cada uno en el paso de la tormenta. Confiamos en el poder de Dios para socorrer a quienes en él confían. El Salmo 46 es una promesa segura para esta hora incierta.

Cuando ruge la tormenta nuestro único refugio es Dios.

SALMO 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;

3 Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.

5 Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.

7 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

8 Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.

9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Una Taza de TÉ con Jesús, No. 3

¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo?

¿Dónde están mis hijos?, — me pregunté angustiada. Estaba en una tienda por departamentos con dos pequeños a mi lado. Tomé una pieza de ropa en mis manos y en ese momento noté que ya mis chicos no estaban a mi lado. Se me sumió el corazón. Se me cortó la respiración… Los llamé, sin respuesta. Miré a todo mi alrededor. Oré. Entonces me dirigí al pasillo de juguetes, unos pocos pasos más atrás de donde yo los había extrañado.

Allí estaban mis chicos muy entretenidos con un juguete que vieron momentos antes, cuando nos dirgíamos a la sección de ropa infantil. ¡Te imaginarás qué alivio fue encontrarlos! 

“Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.” (Lucas 2:43).

—¿Dónde está Jesús?—preguntó María.

—No lo he visto. Estará con los chicos de los vecinos, —contestó José.

—  ¿Sabes lo importante que este primer viaje a Jerusalén es para él? Estaba impresionado. Ya ansío que nos cuente su experiencia. ¿Dónde estará?

María no se alarmó. Pero… al llegar la noche extrañó sus manos ayudadoras. Entonces se intranquilizó:

—¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde se quedó?

¿Cómo reaccionarías si se te pierde tu hijo? ¿Qué acongojado grito rebasaría tu pecho?

A través de los siglos muchos le han buscado.  Al nacer, los sabios le buscaron para adorarle, Herodes le buscó para matarle. En su ministerio terrenal multitudes buscaron sanidad física; otros, perdón y sanidad espiritual.  Unos le reconocieron como el Hijo de Dios; otros lo burlaron y escupieron.

Hoy, muchos se preguntan: ¿Dónde está Jesús?   A diario millones pierden lo más precioso de vista: a Cristo, su Salvador. Sumergidos en los negocios de esta vida, lo pierden. Los afanes y compromisos encadenan y les privan de su preciosa compañía. En su noche gritan aterrorizados: “¡¿Dónde está Jesús?!”

Por no apreciársele, por no tener tiempo para comulgar con él, dejaron atrás a Cristo.

¿Qué ocupó tu vida? ¿Qué cosa, situación o persona tomó prioridad? ¿Qué te hizo perderlo de vista? Lo que pareciera una indulgencia momentánea puede costar muchos días de inquietud, ansiedad, angustia y desesperación viéndonos privados de su compañía.

Si José y María hubiesen fortalecido su ánimo en Dios por la meditación y la oración, podrían haberse dado cuenta del carácter sagrado de su cometido, y no habrían perdido de vista a Jesús. Por la negligencia de un día perdieron de vista al Salvador; pero el hallarle les costó tres días de ansiosa búsqueda. Por la conversación ociosa, la maledicencia o el descuido de la oración, podemos en un día perder la presencia del Salvador, y pueden requerirse muchos días de pesarosa búsqueda para hallarle, y recobrar la paz que habíamos perdido… Cuando nos dejamos absorber por las cosas mundanales de tal manera que no nos acordamos de aquel en quien se concentra nuestra esperanza de vida eterna, nos separamos de Jesús y los ángeles celestiales. Estos seres santos no pueden permanecer donde no se desea la presencia del Salvador ni se nota su ausencia— (Cita original-DTG, 62).

A través del Espíritu Santo Cristo prometió estar con nosotros cada día. Tómate una taza de té con Jesús hoy. Retén tu comunión con el cielo en oración y estudio de su Palabra. No permitas que nada ni nadie oculte a Cristo de tu vista ni lo aleje siquiera un momento.

Mi oración:

Padre celestial, gracias por amarme y dar a Cristo para salvarme. Anhelo tu presencia y dirección. Lléname de tu Santo Espíritu y vive tu vida en mí.

COMPARTE en tu comentario:  ¿Has perdido a Cristo en algún momento? ¿Has experimentado la necesidad de Cristo en tu vida? ¿Cuál es tu consejo para mantenerte conectado a Él? ¿Cómo logras balancear tu vida para permanecer en su presencia?

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Hasta pronto, si Dios permite.

 

 

 

 

 

 

 

A Dios Le Importa: Lecciones de la Mariposa

7 lecciones que conviene apender temprano en la vida

~La lección de la mariposa~

Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas cómo la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.

Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la mariposa salió fácilmente. Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.

El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma. ¡Nada ocurrió!

En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.

Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.

Nota: (La reflexión anterior es de autor desconocido, aunque está basada en la historia de Jorge Bucay).

~*~

Esta reflexión bien puede servirnos para aprender lecciones que serán de sumo valor si las aprendemos lo antes posible. Comparto lo aprendido, porque me ha sido de gran valor. Con la hermosa promesa de Romanos 8:28 en mente, veamos qué podemos aprender.

Siete lecciones que conviene aprender temprano en la vida:

No. 1-Cuando te sientas sin fuerzas, no te resignes a sucumbir.

Clama a Dios y Él te fortalecerá. Isaías 40:29-31

No. 2-No preguntes: “¿Por qué a mí?”.

Mejor, pregunta: “¿Qué deseas enseñarme a través de esto, Señor?” Salmos 119:124.

No. 3-Cada obstáculo superado te hará una mejor persona.

Estos me equipan y dan una perspectiva diferente y extensa de la vida. Salmo 119:71.

No. 4-Los obstáculos son la savia indispensable para que crezca en mí el fruto del Espíritu.

Los obstáculos revelan las áreas de mi caracter en las que Dios desea obrar. Sin este fruto no estoy preparada para ver a mi Redentor. Ver Gálatas 5:22-23.

No. 5-La dificultad y el sufrimiento me ayudan a comprender mejor al que sufre.

Si nunca hubiera  sufrido un resfriado, me sería difícil comprender al que lo vive. El dolor me sensibiliza. Aprendo empatía, compasión y misericordia. Marcos 9:36.

No. 6-Al mirar atrás veo que, a pesar del dolor, Dios siempre tuvo un propósito bueno para mí.

De todo dolor, injusticia, tropiezo o aflicción Dios puede sacar bendición para permitirme glorificar su nombre. Ver  2 Corintios 1:3-4.

No. 7-Comprendo mejor la gracia y la misericordia divina.

Aunque fui gusano, Dios me permite la gracia de echar alas y volar para la gloria de su nombre. Ahora alabo a Dios de una forma más completa, porque tengo una perspectiva amplia de su amor, su bondad y su infalible propósito. Gloria a Dios.   Salmo 138.

¿Recuerdas Romanos 8:28? Los obstáculos no son para destruir. Son un estímulo para el esfuerzo y la perseverancia; ingredientes esenciales para el éxito. Dios te bendiga y prospere ricamente.

Tu hermana y amiga, Rhodi Alers de López

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El himno Escribe “Victoria” es parte de la producción que lleva su mismo título. Está dedicado a todo creyente que anhela vivir espiritualmente en victoria. Es mi anhelo que pueda ser de gran estímulo para cada uno. Si recibes bendición con el mensaje que transmite, deja tu comentario y comparte con otros para que también reciban bendición. Dios te bendiga ricamente.

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Himno escrito para el Ministerio de la Mujer, contra el abuso y la violencia de cualquier índole. No podemos ignorar este asunto ni callar más. Alcemos la voz y busquemos la forma de que las victimas de cualquier tipo de abuso encuentren ayuda para sobreponerse a esta grave epidemia que aqueja la población mundial, incluso a los creyentes. Dios se interesa también por los victimarios. Él también desea transformar sus vidas. Nuestro Padre celestial anhela obrar en cada vida y transformar cada herida en una cicatriz que sea bendición para otros. Dios quiere transformar nuestra forma de pensar para así poder usarnos como instrumentos de restauración para tantos que sufren.

A Dios Le Importa-¡Atrévete a pedir restauración!

La bendición del Sábado

¿Qué bendición necesitas hoy? El sábado es un día especial porque Dios así lo hizo desde el Edén. Las Escrituras registran en Génesis 2:3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Bendecir, significa engrandecer, ensalzar, colmar de bienes, prosperar y también consagrar al culto divino algo mediante determinada ceremonia. Y se define la bendición de Dios-como cosa excelente o muy beneficiosa. Santificar significa dedicar a Dios. Jehová reposó (descansó) de la obra que hizo. El sábado es un espacio de tiempo que Dios separó para estar en comunión íntima con quienes serán herederos de salvación. En este día tiene separadas bendiciones especiales para sus hijos. ¿Qué bendición necesitas? ¿Qué área de tu vida necesita restauración? Hoy Dios quiere hacer nueva tu vida, darte nuevas fuerzas, renovar tu confianza en él, concederte una nueva perspectiva de su carácter y de su propósito para tu vida. Dios quiere sanar tu corazón y tu vida de todo dolor, y sanarte de la enfermedad del pecado. Anhela que encuentres por medio de su Palabra el mensaje especial que tiene para ti.

A través de la comunión con el cielo en este día Dios quiere hacer nuevas todas las cosas en tu vida. “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”-Apocalipsis 21:5. ¡Atrévete a pedir restauración!  ¿Le darás la oportunidad de bendecirte de manera completa?

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