Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 24:7

Promesa: 

 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón.  Jeremías 24:7.

¿Estás ayunando y orando por la salvación de aquellos que deseas ver en el reino de los cielos? ¿Te llena de frustración no ver a tus hijos, familia o amigos progresando en su relación con Dios como anhelas? ¿Te desespera ver pasos en la dirección equivocada? Dios promete obrar en sus corazones (mentes) de modo que conozcan a Jehová y le reconozcan como Señor de sus vidas.

Dios obra de formas que tú y yo no podemos ni siquiera imaginar. Tiene todos los recursos a su disposición y no ha dejado a la deriva a aquellos por quienes oramos por salvación. Que cobre aliento tu corazón y reanude su intercesión en toda hora, con la seguridad de que esta es la voluntad de Dios: SALVAR. Aquel que dio a su Hijo por salvar a la humanidad  caída, promete que ellos (aquellos por quienes estamos orando por salvación) cambiarán de rumbo: “se volverán a mí de todo su corazón”.  O sea, no vendrán por los panes y los peces, vendrán porque el Espíritu Santo habrá tocado su corazón y habrán comprendido su necesidad de salvación. Ya no rechazarán el llamado, sino que correrán a los brazos del único que les puede salvar. ¡Gloria a Dios por cada hermosa promesa de salvación!

Oremos: 

Amoroso Padre celestial, te alabo. Exalto tu bondad y gran amor. En esta hora, humillada ante ti, reconozco que tu especialidad es salvar. Tú amas a mis hijos, familiares y amigos más que yo. Tú diste a tu Hijo para que tengamos salvación. Hoy, confiando en tu promesa, agradezco tu disposición y tu poder para cambiar vidas. Te alabo porque eres fiel . Gracias porque cambiarás el corazón de mis hijos, familia y amigos; y ellos se volverán a ti sinceramente, para hacer tu voluntad. Gracias, gracias, gracias. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración?

Una taza de Té con Jesús, No. 4-Reflexiones de Fin de Año

¡Gracias a Dios por la bondad de concederme ver el final de este año!

Reflexión de fin de año

Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre (Salmo 30:12).

El fin del año llegó.  Miro atrás, y veo numerosas cosas de las cuales me avergüenzo y me arrepiento. Veo también, múltiples razones por las que estoy agradecida.  No obstante mis errores, por la maravillosa y multiforme gracia de Dios, hasta aquí me condujo su amor.  Sé que, sean pocos o muchos los logros, estar viva es motivo de profundo agradecimiento a mi amante Creador. Sus bondades para conmigo sobrepasan mi entendimiento. ¡Mi corazón y mi alma cantan al Dios vivo por su incomparable amor!

Deseo compartir con mis familiares y amigos, disfrutando su compañía;  demostrarles mi aprecio y cariño hoy, pues el mañana no me pertenece. ¿Qué me depara el nuevo año?  Sólo Dios conoce cada ínfimo detalle de mi porvenir. Con su auxilio, procuro aprender de mis deslices y sacar provecho de mis buenas decisiones.

Ansío dirección divina y la unción del Espíritu Santo para usar los dones y talentos que el Cielo tuvo a bien confiarme. Por amor y, en gratitud a él, debo acrecentarlos para la gloria de quien me valora tanto, que dio su vida por mí.

Medita y agradece a Dios su bondad.

Señor, pon en mí la disposición para responder con un “heme aquí” cuando me llames a tu servicio. Con los talentos que me confiaste anhelo ser bendición y llevar alegría al alma triste, esperanza al deprimido, paz al angustiado e inspiración a mis compañeros de jornada.  “Enséñame… a contar mis días, que traiga al corazón sabiduría”. Fórjame en fuente de bendición para quienes encuentre en mi camino los días que me concedas vivir. Deseo rendirte buenas cuentas, mi Hacedor.

El fin de año se presta para nuevas resoluciones y trazar metas a alcanzar. Mi meta y mi destino eres tú. Permite, Padre, que mi primordial interés sea buscar tu reino y tu  justicia,  para que nuestra relación profundice y crezca, de modo que ésta hija tuya camine de victoria en victoria con Jesús. 

Gracias, Padre justo, por la paciencia que tienes para conmigo. Gracias por los innumerables favores concedidas este año a mí y a mi familia. Cada día que cierra me acerca más al día de victoria final. Moldea mi carácter. Lléname de tu Santo Espíritu y prepárame para ver tu rostro y morar en tu presencia. Te suplico, concédeme sabiduría para hacer decisiones que tú apruebes y que seas siempre el más caro anhelo de mi humilde corazón.

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Tengo completa paz, Señor.

¿Tienes paz? ¿Acaso no te amedrenta lo que suceda?, me peguntó la chica, asustada por la perspectiva sombría.

—Tengo paz. Dios sigue al control.

La paz no es la ausencia de tormentas, es la seguridad de que conocemos a quien puede decretar: “Haya paz” y calmar la tormenta. No es la inexistencia de dolor, sino la seguridad de que Dios puede sanar toda dolencia del cuerpo, del alma y del espíritu. Paz no significa carencia de problemas, es la seguridad de que Dios está al control. Paz es conocer al Dios Creador del universo y estar seguro en sus manos, pase lo que pase. La paz no proviene de la confianza en que nada negativo ocurrirá. Pero es la certeza de que aun si nos toca afrontar la muerte, estamos a cuenta con Dios.

Horatio Spafford fue un prominente abogado cristiano, nativo de NY. en 1870, su único hijo varón murió de cuatro años a causa de la fiebre escarlata. Poco después, Spafford  a cuasa del  Gran Incendio de Chicago en 1871, perdió sus propiedades a la orilla del Lago Michigan, quedando en la ruina. En 1873 decidió viajar a Inglaterra para visitar a sus amistades, descansar y acompañar a su amigo, el renombrado evangelista D.L. Moody en una campaña. Por interrupción de última horaen un asunto de negocio, sus cuatro hijas y esposa Anna, viajaron sin él en el transatlántico SS Ville du Havre. Él prometió encontrarse con ellas a la mayor brevedad posible.

Un vuelco inesperado

Durante el viaje, el buque fue accidentalmente embestido por otro buque, el Loch Earn. En solo 12 minutos, el SS Ville de Havre se hundió, y con él 226 personas, entre ellas, las cuatro hijas de Horatio Spafford. Al llegar a tierra su esposa le envió un telegrama que decía: “Unica salva”.

En busca de respuestas

Horatio analizaba su vida buscando respuestas. “Hasta ese momento, escribió su hija Bertha, su vida habia fluido serenamente, como un río. La paz espiritual y la seguridad financiera habian sostenido a esta familia hasta entonces. Sin embargo, en Chicago, a su alrededor, la gente se hacia la silente pregunta: “¿Que culpabilidad ha traido sobre la familia Spafford tan abarcante tragedia?””

Tengo paz en mi ser

En 1873, rumbo a Inglaterra, El capitán del barco llamó a Horatio y le mostró el lugar donde perecieron los tripulantes del SS Ville du Havre. En su cabina, Horatio escribió las palabras del himno: “Tengo Paz En Mi Ser”, que han fortalecido a tantos en sus momentos de tribulación.

“El que mi padre hubiera escrito esas palabras en un momento tal muestra la fiereza de su lucha y la totalidad de su victoria”, comentó su hija.

Aquí puedes leer las palabras originales, en inglés. Phillip Bliss le compuso la música a tan reconfortante himno.

¿Cómo está tu vida hoy? Ni tú ni yo sabemos lo que afrontaremos hoy. No sé lo que traerá mañana. Pero tengo paz en mi ser.

Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿puedes decir con toda honestidad ante Dios que estás en paz con Dios? Te invito a confiarle a Dios tus luchas, inquietudes y preocupaciones. Confíale tu vida. Confiesa HOY tus faltas, errores y pecados. Pídele que los borre. Venga lo que venga, tendrás plena paz aun en medio del mar de aflicción, y  gozarás la seguridad de que tu nombre está inscrito en el Libro de la Vida. Dios te bendiga y te guarde en completa paz.

Comparte tu experiencia: ¿Qué situación difícil afrontaste en la que viviste la paz de Dios? ¿Qué promesa trajo paz a tu vida en ese momento?

Una Taza de TÉ con Jesús, No. 3

¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo?

¿Dónde están mis hijos?, — me pregunté angustiada. Estaba en una tienda por departamentos con dos pequeños a mi lado. Tomé una pieza de ropa en mis manos y en ese momento noté que ya mis chicos no estaban a mi lado. Se me sumió el corazón. Se me cortó la respiración… Los llamé, sin respuesta. Miré a todo mi alrededor. Oré. Entonces me dirigí al pasillo de juguetes, unos pocos pasos más atrás de donde yo los había extrañado.

Allí estaban mis chicos muy entretenidos con un juguete que vieron momentos antes, cuando nos dirgíamos a la sección de ropa infantil. ¡Te imaginarás qué alivio fue encontrarlos! 

“Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.” (Lucas 2:43).

—¿Dónde está Jesús?—preguntó María.

—No lo he visto. Estará con los chicos de los vecinos, —contestó José.

—  ¿Sabes lo importante que este primer viaje a Jerusalén es para él? Estaba impresionado. Ya ansío que nos cuente su experiencia. ¿Dónde estará?

María no se alarmó. Pero… al llegar la noche extrañó sus manos ayudadoras. Entonces se intranquilizó:

—¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde se quedó?

¿Cómo reaccionarías si se te pierde tu hijo? ¿Qué acongojado grito rebasaría tu pecho?

A través de los siglos muchos le han buscado.  Al nacer, los sabios le buscaron para adorarle, Herodes le buscó para matarle. En su ministerio terrenal multitudes buscaron sanidad física; otros, perdón y sanidad espiritual.  Unos le reconocieron como el Hijo de Dios; otros lo burlaron y escupieron.

Hoy, muchos se preguntan: ¿Dónde está Jesús?   A diario millones pierden lo más precioso de vista: a Cristo, su Salvador. Sumergidos en los negocios de esta vida, lo pierden. Los afanes y compromisos encadenan y les privan de su preciosa compañía. En su noche gritan aterrorizados: “¡¿Dónde está Jesús?!”

Por no apreciársele, por no tener tiempo para comulgar con él, dejaron atrás a Cristo.

¿Qué ocupó tu vida? ¿Qué cosa, situación o persona tomó prioridad? ¿Qué te hizo perderlo de vista? Lo que pareciera una indulgencia momentánea puede costar muchos días de inquietud, ansiedad, angustia y desesperación viéndonos privados de su compañía.

Si José y María hubiesen fortalecido su ánimo en Dios por la meditación y la oración, podrían haberse dado cuenta del carácter sagrado de su cometido, y no habrían perdido de vista a Jesús. Por la negligencia de un día perdieron de vista al Salvador; pero el hallarle les costó tres días de ansiosa búsqueda. Por la conversación ociosa, la maledicencia o el descuido de la oración, podemos en un día perder la presencia del Salvador, y pueden requerirse muchos días de pesarosa búsqueda para hallarle, y recobrar la paz que habíamos perdido… Cuando nos dejamos absorber por las cosas mundanales de tal manera que no nos acordamos de aquel en quien se concentra nuestra esperanza de vida eterna, nos separamos de Jesús y los ángeles celestiales. Estos seres santos no pueden permanecer donde no se desea la presencia del Salvador ni se nota su ausencia— (Cita original-DTG, 62).

A través del Espíritu Santo Cristo prometió estar con nosotros cada día. Tómate una taza de té con Jesús hoy. Retén tu comunión con el cielo en oración y estudio de su Palabra. No permitas que nada ni nadie oculte a Cristo de tu vista ni lo aleje siquiera un momento.

Mi oración:

Padre celestial, gracias por amarme y dar a Cristo para salvarme. Anhelo tu presencia y dirección. Lléname de tu Santo Espíritu y vive tu vida en mí.

COMPARTE en tu comentario:  ¿Has perdido a Cristo en algún momento? ¿Has experimentado la necesidad de Cristo en tu vida? ¿Cuál es tu consejo para mantenerte conectado a Él? ¿Cómo logras balancear tu vida para permanecer en su presencia?

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A Dios Le Importa-¡Atrévete a pedir restauración!

La bendición del Sábado

¿Qué bendición necesitas hoy? El sábado es un día especial porque Dios así lo hizo desde el Edén. Las Escrituras registran en Génesis 2:3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Bendecir, significa engrandecer, ensalzar, colmar de bienes, prosperar y también consagrar al culto divino algo mediante determinada ceremonia. Y se define la bendición de Dios-como cosa excelente o muy beneficiosa. Santificar significa dedicar a Dios. Jehová reposó (descansó) de la obra que hizo. El sábado es un espacio de tiempo que Dios separó para estar en comunión íntima con quienes serán herederos de salvación. En este día tiene separadas bendiciones especiales para sus hijos. ¿Qué bendición necesitas? ¿Qué área de tu vida necesita restauración? Hoy Dios quiere hacer nueva tu vida, darte nuevas fuerzas, renovar tu confianza en él, concederte una nueva perspectiva de su carácter y de su propósito para tu vida. Dios quiere sanar tu corazón y tu vida de todo dolor, y sanarte de la enfermedad del pecado. Anhela que encuentres por medio de su Palabra el mensaje especial que tiene para ti.

A través de la comunión con el cielo en este día Dios quiere hacer nuevas todas las cosas en tu vida. “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”-Apocalipsis 21:5. ¡Atrévete a pedir restauración!  ¿Le darás la oportunidad de bendecirte de manera completa?

COMENTA: ¿Qué bendiciones has recibido mediante la comunión con Dios en el sábado?

El secreto del pajarito

¡Hola amigo, hola amiga! Me encanta observar a los pajaritos. Me llaman la atención. Me provoca ternura mirarlos. Observar los pajaritos llena mi ser de alegría y un sentido de bienestar me inunda. Esta mañana en mi caminata miraba a un pajarito de rama en rama. Las ramas se mecían con el movimiento del pajarito que no permanecía quieto por mucho tiempo.

De ellos podemos aprender hermosas lecciones. Comparto contigo una inteligente observación de los amantes de las aves. No sé quién lo descubrió, ni quién fue el primero en compartirlo, pero comparto la idea y su lección.

¿Te has fijado en cómo duerme un pájaro en una rama o en un alambre o cuerda, sin caerse? ¿Cómo logra eso?
Si tú o yo intentáramos dormir así, nos caeríamos y terminaríamos con múltiples fracturas, golpes y lastimaduras, si es que sobrevivimos la caída. ¿Qué podemos aprender del pajarito?

El secreto está en los tendones de las patas del pajarito. Dios los creó de tal forma que, cuando la rodilla está doblada, la pata agarra firmemente cualquier cosa.
Los patas no se sueltan de la rama o del objeto hasta que el pajarito desdoble la rodilla para volar. La rodilla doblada es lo que da al pajarito la fuerza para asirse de cualquier cosa. ¿No es eso asombroso? ¡Qué diseño increíble usó el Señor al crear el pajarito!Una ventaja u opción similar se nos concede al ser humano: Cuando en nuestra vida soplan los vientos, cuando surgen problemas, cuando todo es incierto, la única seguridad o estabilidad proviene de nuestras rodillas dobladas en oración. Ante el trono de la gracia hay seguridad. Allí recibimos toda bendición que tú y yo podamos necesitar para salir airosos en el conflicto espiritual que a diario vivimos.

Cuando estés rodeado de problemas que te hacen dudar, cuando te sientas desanimado, sin deseos de continuar la jornada, ya no intentes caminar solo. No busques resolver los problemas por tus propias fuerzas.  ¡Jesús quiere caminar contigo! Él renueva tus fuerzas y tu fe, porque Él es tu fuerza, y quien te sostiene. Si, con tanto amor, cuida de los pajaritos, ¡qué no hará por ti, que eres su hijo amado! Créele hoy a Dios. No te fallará.

Algunas de promesas que hacemos bien recordar ahora son:

  1. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia-Isaías 41:10.
  2.  Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye-1 Juan 5:14.
  3. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias-Salmo 34:17.
  4. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús-Filipenses 4:6-7.

RECUERDA, amigo, amiga: El secreto del pajarito es también el secreto para tu éxito espiritual.

Si te ha sido de bendición, compártelo.

Comenta aquí: ¿Cómo obró Dios en tu situación difícil en respuesta a la oración?

 

Una Taza de TÉ con Jesús, No. 2

¿Escuchas-"TE" SU consejo?

¿Escuchaste decir: “Quien no escucha consejos no llega a viejo”? Es un decir muy antiguo.  ¿Sabías que su autor es Dios? Lo registró Salomón en las páginas sagradas.

“Escucha el consejo y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez”-Proverbios 19:20.

“¿Escuchaste mi consejo?”, te pregunta mamá. “¿Ya hiciste lo que te sugerí?”,  pregunta la amiga. El profesor inquiere, “¿Estudiaste el capítulo que asigné al respecto?”

¿Estás sufriendo por sobrecarga informática?

Cuando necesitas tomar una​ importante decisión, los consejeros aparecen a montón: Quien menos esperas se vuelve experto en dar opiniones y exhortaciones bien intencionadas. Los consejos pudieran abrumarte. ¿Alguna vez te hallaste hastiada de recomendaciones y consejos? ¿Te has encontrado con la mente tan sobrecargada de instrucción que deseaste NUNCA haber preguntado? El exceso de información tiende a hacerla inútil. Nuestro texto clave hace referencia a una situación tal: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá”Proverbios 19:21.

Entonces, ¿Cómo hacer una buena decisión? 

Prepara una taza de tu té favorito e invita a Jesús a tu mesa. Disfruta su compañía. Respira hondo. Relájate. Él tiene abundante bendición para ti a través de este proceso de elección.

  1. Ora por sabiduría y discernimiento.  El salmista oró: “Guíame por la senda de tus mandamientos, Porque en ella tengo mi voluntad.” Salmos 119:35. El Espíritu Santo será tu mejor aliado.
  2. No deseches todos los consejos. (Ver Prov. 19:20). Escoge, entresaca.
  3.  Considera su relación con Dios, su experiencia individual y su interés en tu bienestar. El consejo de padres cristianos es valiosísimo. Nadie te ama tanto, ni desea tu éxito tanto como ellos. ¿Conoces a un adulto de confianza y buen testimonio cristiano?  Su aportación pudiera probar ser muy beneficiosa. Cabe resaltar que, el consejo de un joven guiado por el Espíritu Santo es mejor que el de algún adulto que no se ha rendido al Señor.
  4. Examina cada consejo a la luz de la Biblia. (Ver Prov. 19:21). El consejo de Jehová es más valioso que ninguno. Si algún consejo choca con lo estipulado en las Escrituras, deséchalo. Cógelo con calma. Sigue el proceso de eliminación escudriñando con oración hasta llegar a una decisión que Dios pueda aprobar. Con paciencia, perseverancia y fe, encontrarás en la Palabra de Dios el consejo que será de bendición y le permitirá a Dios cumplir su propósito en ti.
  5. Ahora… ¡Retén el consejo!, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. Proverbios 4:13. Síguelo, segura de que Dios te proveerá, te sostendrá, te fortalecerá y equipará.

Nada hay más valioso, reconfortante y remunerador que seguir el consejo divino. Nada trae tanta paz como obedecer su instrucción.

Pregunto, amiga,

¿Escuchas-“TE” SU consejo?

Acompáñame a orar: Buen Padre celestial, en este día te agradezco porque tu Palabra es luz que muestra el camino a seguir. Suplico que me llenes de tu Santo Espíritu, para que pueda comprender tu voluntad según está revelada en tu Palabra. Concédeme la fuerza de voluntad para seguir tus consejos y una disposición alegre al obedecer.  Permite que mi mudo testimonio motive a otros a seguir tus consejos.  Desde ahora, gracias por tu respuesta. En el nombre de Jesús, Amén.

Comenta y comparte:

¿Qué bendición recibiste al seguir su consejo?

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Una Taza de TÉ con Jesús, No. 1

La invitación

¡Qué hermoso día! Un hermoso y delicado mantel cubre la mesa.  Sobre la estufa, la llama suavemente acaricia la olla en cuyo seno se mecen ingredientes seleccionados con sumo cuidado. ¡Uuuhmm! ¡Su rico aroma invita! ¡La tetera está lista, amiga! ¡Las tazas también! ¿Sabes? Lo mejor de todo, es que no tomaré esta taza de TÉ sola. La tomaré acompañada de mi mejor Amigo. Él desde muy temprano preparó el ambiente. Con un beso me despertó. Aquí, a la mesa me espera. Él mismo servirá el TÉ. Me dará a gustar las delicias que con amor confeccionó.

Una invitación para ti

¡Te invito, amiga! Ven y disfruta este momento especial: “Una taza de TÉ con Jesús”. Toma unos minutos ahora que recién comienza tu día; siéntate a la mesa y deja que mi Amigo Jesús nos hable. Disfruta los panecillos que hoy servirá el Maestro, y disfrutemos su presencia. Mientras hablamos y tomamos el TÉ recibiremos fuerza, instrucción y aliento para este día. Nos llenará de su Santo Espíritu para que hoy vivamos en victoria.  En mi experiencia, no hay mejor forma de comenzar el día.

Una inspiradora promesa

De hecho, hay una promesa en su Palabra que me motiva a venir cada mañana a este encuentro especial. Se encuentra en Proverbios 8:17: “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. ¿Has meditado en su significado? Es una invitación a dedicarle tiempo temprano en el día a lo que es de vital importancia. Esto es un asunto de amor recíproco que se expresa a través de nuestras acciones. Dios promete que si le damos la prioridad en nuestra vida a Él, gozaremos de su presencia y compañerismo todo​ el día. ¿Qué mejor seguridad que esa? No te pierdas este momento especial cada día.

Acompáñame a orar: Buenos días, amante Padre celestial. Gracias por esta invitación y por el gran privilegio que me concedes. Sentada a la mesa, suplico: Conforme a tu divina voluntad, concédeme la bendición que hoy tienes preparada para mí. Lléname de tu Santo Espíritu. Gracias anticipadas por tu generosidad. Humildemente lo pido, en el nombre de Jesús,  Amén.

¡Es hermoso estar en su compañía! Es hermoso hablarle y escuchar su voz.

Dios te bendiga.

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¡Alaba a Dios!

Alabar a Dios es parte integral de la vida de un creyente. No es algo que se hace en una hora previamente asignada, sino una consecuencia natural de la relación íntima con Dios. De día y de noche​, en toda clase de situaciones podemos y debemos alabarle. El salmo 146 es uno de tantos salmos que invitan a la alabanza genuina a nuestro Creador.

¿Por qué alabarle? Algunas razones que el salmista expone son:

1. Es el Creador.

2. Guarda verdad para siempre.

3. Hace justicia a los agraviados.

4. Da pan a los hambrientos.

5. Liberta a los cautivos.

6. Abre los ojos de los ciegos.

7. Levanta a los caídos.

8. Ama a los justos.

9. Guarda a los extranjeros.

10. Sostiene a la viuda y al huérfano.

11. Trastorna el camino de los impíos.

Como si lo anterior fuera poco, el salmista añade: “Reinará Jehová para siempre.”

Esta es una invitación a la alabanza perpetua: “mientras viva”. O sea, la alabanza a Dios NO está condicionada a mis circunstancias ni vivencias. No depende de mis sentimientos ni estado de ánimo. Mi alabanza necesita estar regida por el conocimiento de quién es él. Ese conocimiento que viene de un compañerismo íntimo con Dios afecta de manera muy positiva mi estado de ánimo, de modo que me mueve a alabarle hasta en los momentos más difíciles y oscuros de mi vida.

Sí, he aprendido que también en la aflicción, en la tristeza, en la enfermedad, en la incertidumbre, la frustración, y aún apurando el cáliz de la muerte de un ser querido el corazón puede sincera e inteligentemente alabar a Jehová, el Creador.

En mi experiencia, alabarle en los momentos difíciles ha redundado en incontables bendiciones. La mayor de ellas es la inexplicable paz que inunda mi ser al alabar a Dios… esa que nada ni nadie puede quitar y que sólo conocen quienes escogen alabarle, NO porque todo esté bien, sino porque él es digno de alabanza. Además, él prometió sacar bendiciones de toda situación. Si en medio de tus desafíos le alabas, sin duda alguna, gustarás su dulce bendición.

“Alaba, oh alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva”-Salmo 146:1-2.

COMPARTE & COMENTA:

¿Cuáles son algunos de tus motivos de alabanza a Dios?

¿Cómo impacta tu relación con Dios tu decisión de alabarle?

Si esta reflexión tocó tu corazón, compártela. Dios te bendiga. © Rhodi Alers de López, 2017