Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 32:17

Promesa para esta semana:

¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti” (Jeremías 32:17).

Un viaje incierto

Viajaba de regreso a casa tras un viaje misionero. Hablaba con Dios sobre diversas cosas. Tenía paz. El panorama se prestaba para la meditación en el gran poder del Creador. El que un aparato hecho por manos humanas nos lleve a salvo surcando el firmamento por grandes distancias es, sin duda, totalmente incierto. Pero depender de Dios cambia totalmente la perspectiva. Él es el Creador del universo, el Autor y consumador de nuestra fe.

Un punto ventajoso

No fue casualidad el que me asignaran el asiento de la ventanilla. Agradecí a Dios por ello. Desde allí gocé la bendición de ver el amplio panorama. ¡Cuán diferente se observa todo desde arriba! Tan pronto comienza su ascenso el avión, se empequeñece todo lo que queda abajo. Las personas se vuelven diminutos puntitos hasta desaparecer. Los más altos edificios también desaparecen de nuestra vista. Lo mismo sucede con las montañas, los lagos, y todo.

Nada hay imposible para Dios.

 

¿Cuál es tu opción? 

Notas cuán insignificante parece todo. Aun los problemas y desafíos que hasta entonces te intimidaban, pierden su importancia. En ese imperceptible momento deberás decidir cuál es tu opción. ¿Te aferrarás a lo que procura quitarte el sosiego o te enfocarás en llegar a  salvo a tu destino? Solo con Dios como nuestra meta y nuestro destino puede tener paz el corazón. Estoy en sus manos.

“Nada hay difícil para ti”

La salvación de los que amamos no está en nuestras manos, sino en las manos de Dios. “Ni hay nada que sea difícil para ti”, declaró el profeta Jeremías. Entonces, deja que tu ansiedad se esfume en la inmensidad de su poder. Habla con tu Creador con la total seguridad en la respuesta que, a su tiempo, has de ver.

Oremos:

Poderoso Creador del universo, nada hay que se compare a ti, “ni hay nada que sea difícil para ti”. En mi jornada al cielo, pongo mi vida y la de mi familia en tus manos, con la seguridad de que estás obrando en cada vida que, con cuerdas de amor, ataste a mi propio corazón. Gracias, Padre amante, porque hoy podemos regocijarnos en la respuesta que darás, porque tu deseo y tu obra es salvar y transformar. Bendice y fortalece a cada padre y madre que clama por la salvación de su familia, y que tu nombre sea exaltado en cada vida por quien oramos. En el nombre de Jesús, Amén.

© Rhodi Alers de López 2018

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

©Rhodi Alers de López 2018

 

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Salmo 115:14

Promesa para hoy: 

“Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos” (Salmo 115:14).

Esta promesa se encuentra en medio de una comparación entre Dios y los ídolos.  El Salmo menciona la morada de Dios y el poder creador de nuestro Dios en contraste con la futilidad de un objeto creado y forjado por mano humana. Expresa con audacia la insensatez de quienes rinden homenaje a tales objetos inanimados y esperan que éste haga algo por ellos.

Exhortación a confiar en Jehová

“No tengo ídolos”—podrías afirmar.

¿Alguna vez pusiste tu confianza en algún logro, en alguna ventaja, o en algún recurso humano? ¿Te sentiste confiado en que tal posición, título, o afiliación con alguna persona en cierto nivel ventajoso podría traer bendición a tu vida y/o a tu familia? ¡Cuidado!

Vez tras ves, el salmista insta a Israel (a quienes creen en Jehová) a poner su confianza en el Dios que está en los cielos. Reiteradamente les recuerda que Jehová ES nuestra ayuda y nuestra defensa. Con plena seguridad afirma que el Dios Creador y sustentador del universo bendecirá a quienes acudan a Él, sean grandes o pequeños.

Hermosa promesa

Cuán hermoso es confiar en Jehová. No hay distinción. ¡Nadie que va a Él queda desamparado!

“Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos” (Salmo 115:14). Esa es su promesa para todo el que se acerque con un corazón necesitado y anhelante de su bendición. Para todo el que reconoce a Dios como su única esperanza, y que humildemente se rinde en obediencia al Señor, Dios ha dejado su Palabra, que es fiel.

No dejes de orar por quienes anhelas ver en el cielo. El Creador del universo escucha el sincero clamor de los padres por sus hijos.

Hoy, lleva a su presencia la petición de tu alma. No quedarás chasqueado. El Creador de todo el universo inclinará su oído a quien humilde y sinceramente se acerque al trono de la gracia.

El Crador del universo oye el clamor de los padres por sus hijos.

Oremos: 

Padre celestial, Creador del universo, ante tu presencia reconocemos que no hay para nosotros refugio ni esperanza fuera de ti. Mira nuestros corazones que necesitan tu bendición. En tu misericordia, obra en las vidas  de nuestras familias y de todos aquellos que anhelamos ver en el reino de los cielos. Suplicamos que el Espíritu Santo toque sus vidas, y que sientan la urgente necesidad de ti. Por cada padre y madre unido en oración y ayuno, también suplicamos: Fortalécenos en tu amor, para que vivamos en obediencia a tu voluntad y que pronto veamos hecha realidad esta promesa de bendición. Rogamos en el precioso nombre de Jesús, Amén.
©Rhodi Alers de López, 2018

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

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©Rhodi Alers de López 2018

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia: Lucas 7:13

“Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores” (Lucas 7:13).

Una inmensa multitud alegre y llena de grandes expectativas respecto a Cristo seguía al Maestro cuando salió de Capernaum.

Pronto se encontraron con una multitud lóbrega y apesadumbrada. No había sino dolor, angustia y desolación en el rostro de una pobre mujer viuda, que paso a paso, se acercaba a la que sería la tumba de su único hijo.

La compañía de la multitud no le proveía el consuelo que su vida necesitaba. Lo más caro que tenía yacía inerte. Con la muerte de su único hijo fallecieron sus más caras esperanzas.

NO LLORES

La voz del dador de la vida interrumpió decidida y atrevidamente los lamentos. Le pidió dejar de llorar a la desconsolada mujer. Enseguida se dirigió al cuerpo inerte y le habló. En ese momento volvió a la vida el joven muerto.

A ti madre, Cristo te indica hoy, “No llores”. Lleva tu pedido al dador de la vida con la seguridad de que Él tiene hoy el mismo poder para levantar de la muerte espiritual a tus hijos. Nada se compara a su amor por tus hijos. Cree, ora, alaba y exalta su poder y misericordia. Dios sigue hoy sanando enfermos y resucitando a aquellos por quienes clamamos.No ceses de orar hasta ver tu milagro hecho realidad.

MI ORACIÓN

Oh, Señor, infunde tu salvífico aliento a mis hijos y familia. Obra en ellos tu milagro de amor y sanidad. Restaura tu gracia en sus vidas para que te sirvan desde aquí a la eternidad. Gracias por tu poder y tu deseo de salvar. En el precioso nombre de Jesús, Amén

COMPARTE con otros padres y madres está reflexión. Dios te bendiga.

(C) Rhodi Alers de López, 2018

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Thank you for your response. ✨

El Clamor de una Madre

Oh Señor:

Tú que oyes el clamor del humilde y el encumbrado,

Tú que ves el caminar de los pasos que han errado,

Tú que ves los corazones y escudriñas pensamientos;

Oye hoy este clamor de una madre por sus hijos.

 

 

No te pido para ellos, de este mundo, las riquezas

Ni pido sendas suaves que estén libres de problemas.

Yo te pido, Padre bueno, que los guardes de todo mal

Y que puedan este día de tu mano caminar.

Manda, oh Dios, tus huestes santas como cerco protector,

Y que salgan victoriosos al venir la tentación.

Permite que tu Palabra haga eco en su corazón

Y que rindan hoy sus vidas a Jesús, el Salvador.

 

 

Si cayeren, ¡no los dejes, levántalos por tu gracia!

Cual ovejas descarriadas, tráelos de vuelta al hogar.

Hoy confío y reclamo tus promesas, que son verdad.

¡Al venir, concédeme entrar con mis hijos a tu hogar!

©Rhodi Alers de López, 2003

Del Libro “Suspiros del alma… Poesía, reflexiones y Más”, pág. 43

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 29:11

Promesa para esta semana: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).

El contexto de esta promesa nos habla del cautiverio en Babilonia. Habla de un tiempo específico que Dios tiene para visitar a su pueblo y cumplir la promesa de bendición a los suyos. La promesa hace claro que Dios nos mantiene en sus pensamientos para prodigarnos bendiciones mucho mayores de las que esperamos.

Espera

No importa cuánto tiempo hace que estás orando por la salvación de tus amados. Sigue orando. Su promesa sigue en pie y tiene un tiempo para su cumplimiento. La promesa declara que Dios nos dará el fin que esperamos. Esperar no es algo que nos gusta; pero esperar en Dios no es lo mismo que esperar por un ser humano, ni por entidades humanas. La espera en Dios está marcada y respaldada por su fidelidad. Está basada en su amor por ti que oras, y en su inmenso amor por aquellos que necesitan su gracia redentora. Que no te desanime el paso de los años. Dios ya está obrando. Dios contestará.  La bendición que anhelamos vendrá.

Oremos

Amante Padre celestial:

Te damos muchas gracias por tu promesa.  Gracias porque tu deseo de bendecir y salvar a nuestra familia sobrepasa nuestro entendimiento. Te alabamos y agradecemos profundamente porque nos muestras que el tiempo de la respuesta que esperamos está claramente marcado en tu agenda. Mientras esperamos, nos regocijamos en tu misericordia y alabamos tu nombre. Nuestro corazón rebosa con el gozo de la salvación que tú estás obrando en cada uno que hemos traído ante el trono de la gracia. Oramos, agradecemos y confiamos en el nombre precioso de Jesús, Amén.

Jeremías 29:11

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Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

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¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

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©Rhodi Alers de López

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Notitas de Victoria-Hebreos 6:15

“Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa” (Hebreos 615).

Abraham vivió años de espera por el hijo de la promesa, tanto, que quiso ayudar al Creador. Desde entonces, la humanidad está sufriendo vívidamente los resultados de su impaciencia.

¿Cuánto tiempo llevas esperando respuesta a tu oración? El tiempo de espera es relativo: Tú y yo lo vemos largo. ¿Cómo lo ve Dios?

alexandra-gorn-320556-unsplash

Mientras esperas Dios está haciendo la semilla de tu fe germinar, crecer y producir fruto. Pronto, muy pronto, si no desmayas,  tu oración florecerá. Ten paciencia. La oración del que persevera florece a su tiempo.

©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Jeremías 31:1

Promesa para esta semana

En aquel tiempo, dice Jehová yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo-(Jeremías 31:1).

No desmaye en esta jornada de oración. No cese en su ruego al trono de la gracia. Ya está más cerca la respuesta a nuestra súplica. Pronto llegará  el día en que veremos el fruto de la oración intercesora en favor de aquellos que anhelamos ver en la Patria celestial. Entonces nos regocijaremos al ver que la obra de Dios en sus corazones es real. Disfrutaremos la comunión con Dios como familia. Unidos, bajo la conducción del Espíritu Santo, adoraremos al Santo de Israel. Jehová será Dios a toda la familia, y unidos le serviremos con mansedumbre y corazón agradecido.

Photo by Allen Taylor on Unsplash

Mi Oración

Amante Padre celestial, alabo tu nombre. Te agradezco por la certidumbre que a través de esta promesa nos impartes. Anhelamos de todo corazón ver ese momento en que aquellos por quienes tanto oramos se hayan rendido a ti. Prospera la obra del Espíritu Santo en cada corazón. Gracias por tu bendición y la salvación que estás obrando en cada uno. En el nombre de Jesús, Amén.

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¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

©Rhodi Alers de López

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Fasting and prayer for the Salvation of Children and Family- Isaiah 55:10-11

Promise for this week:

“For as the rain comes down, and the snow from heaven, And do not return there, But water the earth, And make it bring forth and bud, That it may give seed to the sower And bread to the eater,
11 So shall My word be that goes forth from My mouth; It shall not return to Me [a]void, But it shall accomplish what I please, And it shall prosper in the thing for which I sent it (Isaiah 55:10-11).

Para leer esto en Español, presione aquí.

God gave us His Word with a specific purpose: It testifies of Him. That testimony transforms, invigorates, gives life, restores, illuminates, brings hope and prepares us for the heavenly home. How often do you share His Word with those you wish to see in Heaven? Today it is easier than ever. There is no excuse.

Share, share, share…

Share a portion of the Word daily with your family. Even those who seem uninterested will benefit from a promise, a counsel or a story, if you share it in the moment appointed by God. Pray to know what and when to share. Then, remember that His Word will not return empty. It will, little by little, but persistently press on. Soon, those hardened hearts will become sensitive and responsive to the heavenly call because the light from the throne of grace reached that heart! Praise the Lord!

My prayer

Dear heavenly Father:

I thank you for the power of your Word. Teach me which portion of, how and when to share your Word. May each heart of those I love respond to your call. Work your will in each heart, so that your Word does not return void. I thank you for your promise and for the work it will do in my heart and in each member of my family. I pray in the name of Jesus, Amen.

PLEASE, SHARE THIS PROMISE, THAT IT MAY BECOME A BLESSING IN YOUR FAMILY AND MANY MORE FAMILIES.  

This prayer initiative is not done by chance.  Each week we set aside this time to fast and pray specifically for this purpose.

Who? We invite YOU. Join us in prayer and fasting for our children and family.

When?  Each Friday, from 1:00 pm, up to Sabbath at 1:00 pm.

How? After our lunch on Friday, we start fasting: We skip our Friday supper and we also skip breakfast on Sabbath morning. We finish our fast on Sabbath at 1:00 pm (just in time to have the Sabbath lunch with our friends and family!).

NOTE: You can adjust this to your medical needs. One may opt to partially fast by drinking only natural fruit juices or by eating some raw fruit instead of abstaining from food. But it is important that we unite in prayer for our purpose.

Tips for this special time:

  • Silently study today’s Bible verse (s).
  • Set aside different times throughout the day/night to talk to God regarding your loved ones and those you wish to see in heaven. Prayerfully ask the Lord to fulfill this specific promise in your own life and in the lives of your loved ones.
  • Please, remember there are many more united in prayer for this purpose. When you pray, please include a request for all the families united in this endeavor.
  • You may want to write this weekend’s Bible verse(s) and place it where it is visible, as a personal reminder.
  • When it is time to end the fasting (In time for Sabbath lunch with the family, thank God for the victory that He will give to your family and the rest of the families united in prayer.

Remember: We can achieve victory through prayer.

May the Lord bless you abundantly and grant you the requests of your heart according to His promise and great mercy.

 

©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Isaías 55:10-11

Promesa para esta semana:

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11 RV 1960).

To read this in ENGLISH, press HERE.

Photo by Rhodi Alers de Lopez on Unsplash

Dios nos dio su Palabra con un propósito definido: Da testimonio de Dios. Ese testimonio transforma, vivifica, restaura, ilumina, da vida y nos prepara para la patria celestial. ¿Cuán frecuentemente compartes la Palabra con aquellos que deseas ver en el cielo? Hoy día es más fácil que nunca. No hay excusa.

Comparte, comparte, comparte…

Comparte una porción de la Palabra diariamente con tu familia. Aun aquellos que se muestran reacios se beneficiarán de una promesa, de un consejo, o de una historia si la compartes en el momento designado por Dios. Ora para saber qué y cuándo compartir. Entonces, recuerda que su Palabra no volverá a Dios vacía. Ella irá calando poco a poco, pero persistentemente. Pronto esos corazones endurecidos se harán sensibles al llamado divino porque la luz del trono de la gracia alcanzó tal corazón.

Mi Oración:

Querido Padre celestial:

Gracias por el poder de tu Palabra. Enséñame qué porción, cómo y cuándo compartir de tu Palabra. Permite que cada corazón de quienes amo sea sensible a tu llamado. Haz lo que tú quieres en cada corazón, para que no vuelva a ti vacía. Gracias por tu promesa y la obra que harás en mi corazón y el de cada miembro de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

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©Rhodi Alers de López

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Fasting & Prayer for the Salvation of our Children & Family-Luke 5:10

In every area of life it is great to work when we can see the fruit of our labor. But working without achieving something tangible is not fun, but frustrating. The Bible tells us about a situation like this. You can read it in Luke 5:1-11.

Para leer esto en ESPAÑOL, pulse aquí.

At daybreak Jesus returned from a peaceful time along the lake shore. The multitude gathered, seeking to hear the Master. The disciples had just returned from a fruitless night of labor.

Peter had John, the Baptist on his mind, now in jail. Following Jesus was a great challenge, as the religious leaders were opposing his ministry. To make things worse, this time, not even his work as an experienced fisherman, brought him gain. His heart harbored a whirlpool of thoughts and emotions, fatigue, doubts, frustrations, longings, and the need for provision was tangible, as this was his source of income to provide for his family.

Jesus, in the boat, asked Peter to row the boat a little away from the shore, and from there, he spoke to the anxious crowd, hungry for words of life. Once finished he asked Peter to row into the deep water and let his nets down. This and more might have crossed the mind of the disciples:

—Are you serious?

—In plain daylight?

—Have you forgotten this is not the best time to even try?

A statement of faith!

Exhausted and empty-handed, Peter decided to believe Jesus and trust his word.

“Master,” Simon answered, “we have worked hard all night long and have not caught a thing. But if you tell me to, I will let the nets down” (Luke 5:5).

Lessons woven in the nets

What followed was a wonderful manifestation of the divine power, that gave the disciples the assurance that who was in front of them:

  • Is the Son of God.
  • Knows the longings of their heart.
  • Has the power to work in the most adverse situations.
  • Is able to meet ALL of their needs.
  • Hears and answers the cry of their hearts.
  • Loves them profoundly.
  • In the life of those who obediently follow his leading, Christ has the last word!

Promise for this week: 

“Jesus told Simon, “Don’t be afraid! From now on you will bring in people instead of fish” (Luke 5:10, last part)

You might find yourself tired, frustrated, and hopeless. Maybe you are watching your most treasured dreams vanish like fog when the sun shines. Instead of spiritual progress in those for whom you are praying for, does it seem like they are further away, less interested, more into so many other things?

Jesus has the last word!

Like Peter, you and I need to work by faith in the Word of God. Not by sight, but by faith. Not because we saw a positive indicator, but because Jesus said that you and I should labor.

Just like the net did not emerge from the water empty, God’s Word will not return void. Jesus told Peter, and all of his disciples across all ages:  “Don’t be afraid! From now on you will bring in people instead of fish.”

I personally choose to believe Jesus’ words. I choose to continue praying until I see my net full and overwhelmed by God’s manifestation of power, working in answer to our submission and obedience.

My prayer: Dear heavenly Father, you are faithful. Your Word is truth! Although I may have worked fruitlessly, I believe in you. I thank you for your promise. Fill me with the Holy Spirit and use me as a fisher of men. I thank you because those you have given me, and many others, will come to Jesus’ feet; for in His name I pray and let the net down, Amen.

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This prayer initiative is not done by chance.  Each week we set aside this time to fast and pray specifically for this purpose.

Who? We invite YOU. Join us in prayer and fasting for our children and family.

When?  Each Friday, from 1:00 pm, up to Sabbath at 1:00 pm.

How? After our lunch on Friday, we start fasting: We skip our Friday supper and we also skip breakfast on Sabbath morning. We finish our fast on Sabbath at 1:00 pm (just in time to have the Sabbath lunch with our friends and family!).

NOTE: You can adjust this to your medical needs. One may opt to partially fast by drinking only natural fruit juices or by eating some raw fruit instead of abstaining from food. But it is important that we unite in prayer for our purpose.

Tips for this special time:

  • Silently study today’s Bible verse (s).
  • Set aside different times throughout the day/night to talk to God regarding your loved ones and those you wish to see in heaven. Prayerfully ask the Lord to fulfill this specific promise in your own life and in the lives of your loved ones.
  • Please, remember there are many more united in prayer for this purpose. When you pray, please include a request for all the families united in this endeavor.
  • You may want to write this weekend’s Bible verse(s) and place it where it is visible, as a personal reminder.
  • When it is time to end the fasting (In time for Sabbath lunch with the family, thank God for the victory that He will give to your family and the rest of the families united in prayer.

Remember: We can achieve victory through prayer.

May the Lord bless you abundantly and grant you the requests of your heart according to His promise and great mercy.

©Rhodi Alers de López