
¿Alguna vez procuraste llenar una solicitud o formulario en línea y te encontraste con una notificación de que debías llenar o marcar algún encasillado más?
¿Te dispusiste a hacer una diligencia solo para encontrar que no contabas con algún documento esencial?
¿Conoces la experiencia de llegar a tu casa y comprender que no tienes la llave para abrir la puerta?
¿Saliste para la escuela y con horror te diste cuenta de que se te quedó el trabajo que debías entregar?
Carencia letal
Los ejemplos anteriores muestran que algo faltó en un momento importante y determinante.
Cristo se encontró con un joven que anhelaba los beneficios del reino. Enumeró todas sus obras y logros. Pero cuando preguntó si todo estaba listo se encontró con una respuesta inesperada:
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Los recuentos de Marcos y de Lucas registran que este joven se retiró frustrado. Perdió la bendición que decía había venido a buscar.
Cristo procuró preparar a sus discípulos para el capítulo final de su Ministerio terrenal, el evento que haría la diferencia entre la vida y la muerte eterna para ti y para mí. Pero sus discípulos no captaban las enseñanzas fácilmente. Sus mentes todavía estaban influenciadas por las falsas enseñanzas de los líderes religiosos de su tiempo. Cristo expresó que faltaban algunas cosas que deseaba comunicarles, pero que ellos no estaban listos para recibirlas. También les dijo qué les era esencial :
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Juan 16:12-13
¿Estamos nosotros mejor que ellos en cuanto a la comprensión? No. En nuestro propósito de ver a nuestro círculo de influencia aceptar a Cristo, ¿qué nos falta?
¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
Lucas 15:8
La parábola de la moneda perdida muestra que además de encender la lámpara o antorcha de la Palabra de Dios, que ilumine nuestra vida y condición, es necesaria la limpieza que solo puede realizarse a través del Espíritu Santo en nuestro interior. El Espíritu Santo obra para quitar esos rasgos que no se asemejan a Cristo. Como la escoba que saca la suciedad de nuestro entorno, arrasa la basura de nuestra vida y carácter. El Espíritu Santo es ese encasillado sin el cual nuestra solicitud no se acepta, es esa llave sin la cual no podemos entrar a casa de nuestro Padre. Sin someter nuestra voluntad al Espíritu Santo, no pasaremos el curso, no estaremos preparados para las moradas eternas.
Querido Padre celestial, hoy nos muestras una carencia letal. Una cosa nos falta. Suplicamos por el Espíritu Santo. Limpia nuestro interior y también obra en cada uno de aquellos que tenemos en nuestras listas: Hijos, familiares, amigos, conocidos. Que podamos estar listos para tu pronta segunda venida. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022













