Guardaos de descuidar la oración secreta y el estudio de la Palabra de Dios. Estas son vuestras armas contra aquel que se esfuerza por obstaculizar vuestro progreso hacia el cielo. El primer descuido de la oración y del estudio de la Biblia hace más fácil el segundo. La primera resistencia a los ruegos del Espíritu prepara el camino para la segunda. De éste modo se endurece el corazón y se hace insensible la conciencia.
La inmoralidad sin cuartel, la corrupción de los gobiernos, el desasosiego en el Reino Unido tras la muerte de la Reina Isabel II, la insaciable avaricia de los ricos, los escándalos sexuales y falta de integridad de los llamados “líderes religiosos” son alarmantes. El panorama familiar, el panorama político y también el religioso son muestras de un mundo en turbulencia excesiva. Los desastres naturales y su devastación son el pálido reflejo de la devastación espiritual que plaga nuestro planeta.
¿Te sorprende?
En Mateo 24 y en Lucas 21 Cristo predijo las señales de su venida. Y advirtió:
Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
El hambre provocada, pobreza extrema impuesta, enfermedades y plagas de ingeniería humana, el ecumenismo y la competencia religiosa, la carrera por conquistar el espacio y la opresión de los adinerados sobre los menos privilegiados son parte del intento fallido del hombre por encontrar escapatoria ante la crisis que se avecina. Mas todo intento que no proviene de Dios fallará.
Tras el paso de una tormenta, vemos que innumerables vidas sufren las consecuencias por no haber escuchado las advertencias de moverse a territorio alto. Pero viene una tormenta espiritual de proporciones inigualables. ¿Atenderemos a las advertencias divinas? ¿Dónde estamos parados? ¿En qué o en quién confiamos?
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, Salmos 61:2
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.Salmos 18:2
Nuestra salvación viene únicamente de Jehová. Por eso, al ver las señales de la mayor tormenta que experimentará el planeta Tierra desplegarse ante nuestros ojos, alcemos nuestras cabezas. Cristo está a las puertas. ¿Estamos listos? ¿Están listos nuestros familiares, amigos y conocidos?
Conocí a una joven pareja que oraba para que Dios le concediera el privilegio de ser padres. La vida continuaba sin la respuesta de la paternidad. Cierto día llegó a su vida una hermosa niña cuya corta edad era incompatible con el sufrimiento que ya había vivido. La acogieron en su seno con la esperanza de brindarle todo lo bueno de la vida y mucho amor. Finalmente llegó el día de la adopción. Papá y mamá desbordaban de alegría. Sus corazones latían apresuradamente durante todo el proceso. Al culminar los detalles legales, obsequiaron a la niña un delicado ramo de flores, que expresaba su amor, su compromiso, la bienvenida formal a su familia y su alegría porque era ella la respuesta a sus ruegos.
Foto por Vitolda Klein@unsplash.com
¿Te agradan las flores?
Fue Cristo quien creó las flores para demostrarnos su amor. Fue Dios quien puso en el ser humano esa admiración por las flores. Pero porque nos ama murió Cristo por ti y por mí y nos concede el privilegio de ser llamados “hijos de Dios”.
Foto por Preston Browning@Unsplash.com
“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba. Los hermosos pájaros que con sus preciosos cantos llenan el aire de melodías, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección lo perfuman, los elevados árboles del bosque con su rico follaje de viviente verdor, todos atestiguan el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y su deseo de hacer felices a sus hijos.
Camino a Cristo, pág. 10
Amor del bueno
Su amor no es trivial ni pasajero. Es amor perdurable y tan inmenso que no bastó con crear un ambiente embellecido por las flores. Por asegurar que podamos vivir eternamente en su presencia, firmó con su sangre en el Calvario el documento legal que le permite ahora llamarnos a ti y a mí “hijos”.
2 tazas leche de almendra no endulzada, marca Silk 1/3 taza avena marca Quaker-(Quick cooking) 2 cucharadas crema de coco, marca Goya 1 cucharadita vainilla Una pizca de canela en polvo 1 cucharada de pasas 1/4 taza de cranberras congeladas
Avena rosada. Foto pro Rhodi Alers de López
Procedimiento
Poner todo en cacerola al fuego lento, bajito, y revolver constantemente, por aproximadamente 3 minutos hasta que alcance la consistencia deseada. Sirva caliente. Espere a que enfríe un poco antes de degustarla.
Lucas 15 contiene tres ilustraciones de la triste realidad humana: Sin Dios estamos perdidos. Ilustra el inmenso, perfecto y tierno amor de Dios y su actitud compasiva hacia el pecador, perdido en su miseria y ceguedad. Ilustra su interés puesto en acción y su disposición a sufrir con tal de rescatar al pecador más empedernido.
La oveja perdida ilustra a quien se reconoce extraviado, pero no sabe cómo encontrar el camino de regreso. Necesita que se vaya tras ellos y se los traiga con amor y ternura de vuelta al redil.
La moneda perdida ilustra a quienes están perdidos y ni siquiera lo entienden. Se requiere acción exterior, esforzada y diligente, para buscarla y hallarla, hasta colocarla en su lugar correspondiente, ese lugar de importancia muy cercano a su dueño.
El hijo pródigo representa a quienes una vez estuvieron dentro del círculo de la comunión con Dios, pero se han alejado por decisión propia.
Lucas 15:11-32 cuenta la historia de un hijo que se cansó de estar bajo el cuidado y autoridad de su padre, que no valoró su privilegio de hijo amado, y que desafió la voluntad de su padre, le pidió el dinero que le correspondería a su muerte, y se aventuró muy lejos, a malgastar su vida y su herencia. Muestra cuán astuto es el enemigo, que atrae a tantos incautos a salir de ese círculo de protección paterna, para aventurarse en caminos que lo conducen a la ruina e indigencia espiritual. Muestra las consecuencias de decisiones no guiadas por el Espíritu Santo.
Él no retiene a nadie a la fuerza: les permite a sus hijos tomar decisiones, aunque sabe que no todas son siempre las mejores.
Él sufre por sus hijos, pero les da libertad para decidir si amarle y sujetarse a su conducción, o irse a las provincias lejanas a experimentar en carne propia las inevitables consecuencias de decisiones erradas.
Él es amor, misericordia, tierna compasión y perdón.
Él ilustra la maravillosa gracia de Dios, que toca el corazón y le recuerda el amor y la provisión que él, tan amante, hizo para aquellos que se humillan, se arrepienten y regresan al amparo de su gracia.
Cuando el Padre corrió
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
Lucas 15:20
Cuando éste hijo se encontró sin recursos ni ayuda, reconoció su deplorable condición, recordó las bendiciones que disfrutó en la casa del Padre, se arrepintió y emprendió camino de regreso al hogar. Desde lejos el Padre le vio ycorrióa su encuentro. Lo abrazó, besó, y dio orden de vestirle, calzarle, devolverle su autoridad como miembro de la familia y de festejar su llegada de forma espectacular.
Si alguna vez sientes que no te aceptará tu padre, recuerda que él está más deseoso de recibirte, que tú de ir a él. También hacia ti correrá el Padre. Te abrazará, vestirá, calzará, te dará su anillo de autoridad y festejará tu llegada, sin importar cuán lejos de su voluntad y propósito estuviste, ni por cuánto tiempo estuviste lejos. Hoy es el día de salvación.
“Levantaos e id a vuestro Padre. El os saldrá al encuentro muy lejos. Si dais, arrepentidos, un solo paso hacia él, se apresurará a rodearos con sus brazos de amor infinito. Su oído está abierto al clamor del alma contrita. El conoce el primer esfuerzo del corazón para llegar a él. Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada, nunca se derrama una lágrima, aun en secreto, nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana.” {PVGM 162.1}
Las casas de los pobres en el tiempo de Cristo, eran de una sola habitación; oscuras, por su falta de ventanas. La dote matrimonial era conservada diligentemente por cada mujer, tanto que siempre se la llevaba en su ropa, velo o diadema. Debía pasarla a su propia hija en ocasión de su matrimonio. La dote confirmaba su estado civil: casada, representaba su honor, y daba cierta estabilidad financiera a la mujer (en caso de separación o divorcio). Si una moneda faltaba, se cuestionaba la reputación de la mujer. Su búsqueda era indispensable y su hallazgo era motivo de gran alivio, regocijo y celebración.
¿Cuánto vale una moneda?
La moneda nueva y resplandeciente tiene el valor que se le haya asignado, y que está inscrito en su superficie. Cuando la moneda es antigua, ha pasado de mano en mano, esté limpia o llena de polvo y suciedad, sigue siendo valiosa para su dueño. Si una moneda se pierde, su valor no disminuye por haberse extraviado. Su valor sigue siendo el mismo, esté donde esté.
Foto por Rhodi Lopez@Unsplash.com
Lucas 15:8-10 es una breve descripción de la realidad que se vive en muchas familias. Nos muestra el problema y también la solución. Nos llena de esperanza porque nos muestra que hay un resultado positivo como consecuencia de la búsqueda.
¿Cuánto vale una vida?
Cristo inscribió su propia imagen en cada ser humano. Cada miembro de la familia es precioso ante Dios. Hay en nuestras familias seres humanos que han perdido su relación con Dios y están inconscientes de su condición y necesidad. El brillo de la gloria de Dios (su carácter) ya se opacó en ellos. El pecado borró parte de esa imagen divina, que Cristo procura restaurar. Jesús murió por cada uno; y ninguno es de menor valor; ni siquiera cuando está perdido en su vana manera de vivir. Cada uno es digno de que cada miembro de la familia se interese por su salvación. Cuando te preguntes: “¿Dónde estará mi moneda perdida?”… Dios te responde:
“Apúrate y enciende la luz”
En los hogares sin iluminación es imposible ver, buscar y encontrar. En nuestros hogares y familias necesita restaurarse el altar familiar y encenderse la luz de la Palabra viva de Dios. A través del estudio diligente de la Biblia con humildad y oración, el Espíritu Santo quiere mostrarnos nuestra condición.
Los padres no deben descansar si en su familia hay un hijo que vive inconsciente de su estado pecaminoso. Enciéndase el candil. Escudríñese la Palabra de Dios, y al amparo de su luz examínese diligentemente todo lo que hay en el hogar para ver por qué está perdido ese hijo. Escudriñen los padres su propio corazón, examinen sus hábitos y prácticas. Los hijos son la herencia del Señor, y somos responsables ante él por el manejo de su propiedad.”
If ye then, being evil, know how to give good gifts unto your children: how much more shall your heavenly Father give the Holy Spirit to them that ask him?