Cómo ayudar a un familiar o conocido si sospecha abuso, maltrato o violencia

Es escalofriante el pensar que un familiar o conocido esté viviendo una situación de abuso. El terror no es buen consejero. Si hay una situación de abuso, ¿está usted preparado para ayudar? Una intervención inapropiada puede cerrar las puertas a la oportunidad de ayuda que usted tanto anhela proveer. Por eso compartimos algunos consejos que le ayudarán a confrontar la necesidad:

Infórmese. Su mejor herramienta es la información de fuentes fidedignas. Conozca los recursos disponibles en su comunidad.  Tenga los números de contacto disponibles.

Edúquese al respecto. Conocer la dinámica del abuso en general le dará un cuadro más completo y le ayudará a mantener actitud, límites, y expectativas apropiadas.

Comience la conversación. Escoja un lugar y momento seguro y en el que tendrán tiempo para una conversación delicada y confidencial no apresurada. Ej.  “Me preocupa que te noto triste y aislada.” O: “Noto que tienes temor de hablar cuando está tu pareja presente, y ya no nos acompañas a …”.  Es importante exponer su preocupación por el bienestar de él/ella. Puede ser la forma en que él/ella comience a comprender la realidad de su caso y cuánto necesita ayuda.

Escuche sin juzgar. Para luchar contra el abuso y ayudar a alguien en necesidad es imprescindible escuchar sin juzgar. El abusador no llega con una pancarta o letrero anunciando “Soy un abusador”.  Criticar a la pareja pondrá a la víctima bajo mayor presión, que no está preparada para manejar. Eso puede cerrar la línea de comunicación con usted, que desea ayudarle. ¿Sabe escuchar?

Mantenga las líneas de comunicación abiertas. Una táctica del abusador es aislar a su víctima de quienes pueden ayudarle a ver la realidad de lo que vive. Déjele saber que no está sola, que usted (y otros) se interesan por su bienestar y felicidad.

Sea confidente. Sepa cuándo callar. Pero sepa cuándo, qué, dónde hablar y a quién reportar, cuando surja la necesidad.

Tenga paciencia: La víctima de abuso, maltrato o violencia de cualquier índole vive dolor emocional o mental constante que además conlleva confusión, lo que dificulta comprender la gravedad del asunto y el tomar decisiones. Las situaciones de esta índole no se resuelven de un momento a otro.  

Ayúdele a crear un plan de seguridad. Las estadísticas comunican que el período más peligroso para una víctima es mientras está procurando salir de una situación abusiva o después de haberse alejado de la relación. Es necesaria la prudencia para aminorar la posibilidad de peligro y aun el riesgo de fatalidad.

Ofrezca su apoyo en la decisión que tome la víctima, aunque no siempre esté de acuerdo con ellas. Puede necesitar transporte, cuido de niños, un lugar seguro de donde hacer alguna llamada, acompañamiento a alguna diligencia legal, etc.

Evite decirle qué debe hacer a menos que la persona se lo pregunte directamente. Por lo complejo de la situación, su papel debe ser de apoyo, nunca de ordenar ni manipular la situación. Es conveniente referir a las agencias especializadas.

Inspire, motive, anime: Comparta cortos textos, mensajes de estímulo. Déjele saber que usted cree en él/ella. Sin abrumar, anímele a dar los pasos apropiados hacia una vida libre de abuso, maltrato y violencia.

Busque fortaleza en Dios: Quienes procuran ayudar a los abatidos por la maldad de este mundo lleno de dolor también necesitan fuerzas y sabiduría de lo alto. No olvide que Dios está interesado en el bienestar de su familiar o conocido. Él quiere proveerle la sabiduría, el discernimiento, el tacto, las herramientas y la fortaleza que se requieren para que usted sea un instrumento de bendición en la vida de quien se propone ayudar. Recurra diariamente a Dios y no quedará chasqueado. Ore por y con la persona afectada, tanto como por su victimario. Dios escucha la ferviente oración sincera.

Use los recursos confiables. En Estados Unidos, la Línea Nacional contra la Violencia Domestica está lista a ayudar: Si necesita apoyo, información o ayuda para crear un plan de seguridad, o sobre cualquier asunto relacionado, exhórtele a que llame o llame usted al 1-800-799-7233. Visite la página web en www.thehotline.org. ©Rhodi Alers de López 2019

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Hechos 16:31

Promesa para esta semana:

” Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”- (Hechos 16:31).

¿Entiendes la promesa?

Creer… ¿qué significa? Creer no es el mero asentir de que Dios existe. Va más allá del razonar. Envuelve reconocer, aceptar y someterse a la conducción del Señor Jesucristo. Es pasar a un segundo plano para que Cristo quede en el primero. Es vivir como él vivió y andar como él anduvo: sometiendo cada acción a la voluntad de su Padre celestial. Creer es un estilo de vida que lleve la aprobación del cielo en cada detalle, momento y lugar.

¿Crees la promesa?

¡Esta es una promesa maravillosa, abarcante y que da mucha esperanza y alegría al corazón que está dispuesto y listo a obedecer! Meditemos en su recompensa.

¿Estás viviendo la promesa?

¿Cuántos faltan de tu mesa familiar por hacer su decisión por Cristo? Estamos comenzando un año lleno de preciosas y grandes posibilidades. Es un año cargado de grandes expectativas. El que cada asiento de nuestra mesa familiar esté ocupado por un miembro también de la familia celestial debe ser nuestro más caro anhelo.

Vivir la promesa conlleva fe, sumisión, y saber en quién has creído. Conlleva persistencia, perseverancia, y el fruto del Espíritu Santo. Vivir la promesa te dará una canción con que alabar a Dios por la seguridad de su conducción y la certidumbre de la realidad que ya hoy comienzas a celebrar, porque caminas por fe, no por vista.

Mi oración:

Gracias, Padre celestial por tu promesa. Por fe celebro el día en que mi mesa familiar estará completamente llena de miembros de la familia celestial. Me rindo a ti para que mi vida refleje que CREO en Jesús. En su precioso nombre suplico y alabo, Amén.

©Rhodi Alers de López, 2019

Sobre el ayuno

Cada viernes, después del almuerzo, (1:00 pm) nos disponemos a comenzar un ayuno con el propósito de tener una mente más clara para comprender el mensaje de Dios y sus instrucciones respecto al propósito de ver a nuestras familias venir a Cristo. Podemos ingerir alimentos sencillos o crudo, o frutas, según sea necesario. No cenamos el viernes ni desayunamos sábado. Terminamos el sábado 1:00 pm para almorzar todos juntos en familia.

¡Gracias, Gracias, Gracias!

Amigo, amiga…

No sé en qué circunstancias te encuentras este día, ni cuántos pesares han llegado a tu vida. No niego que este mundo está lleno de dolor y de situaciones que no encuentran humana explicación. Pero en medio de tus luchas y desaciertos, como en medio de logros y de alegrías, Cristo sigue siendo fiel. Él es la solución a tu mayor temor y la respuesta a tu más grande inquietud.

Por eso quiero invitarte a levantar tu vista del “aquí y ahora” y a enfocarte hoy en Jesús y la victoria. Pues una cosa es segura: Si hemos de vivir en victoria, diariamente hemos de agradecerle a Jesús por su magnífica y sin igual victoria.

Pero a Dios GRACIAS , que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 15:57). 

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

Hoy vengo, Señor, con corazón agradecido.

No por falta de retos, ni ausencia de tropiezos.

Mas gracias doy por tu amor inmerecido

y la victoria que me das a través de Jesucristo.

Hoy late mi corazón, humillado, enternecido

al ver atrás y saber que hasta aquí me has sostenido.

Prometiste guiarme por todo este camino

hasta que llegue contigo a celestial destino.

 

“Gracias” jamás encapsulará con fiel sentido

lo que esgrime el corazón arrepentido.

Mas, callar no puedo esta victoria que has tenido.

Gracias por tu gracia que a mi alma ha revivido.

Pero a Dios GRACIAS , que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 15:57).

©Rhodi Alers de López, 2018

 

El Clamor de una Madre

Oh Señor:

Tú que oyes el clamor del humilde y el encumbrado,

Tú que ves el caminar de los pasos que han errado,

Tú que ves los corazones y escudriñas pensamientos;

Oye hoy este clamor de una madre por sus hijos.

 

 

No te pido para ellos, de este mundo, las riquezas

Ni pido sendas suaves que estén libres de problemas.

Yo te pido, Padre bueno, que los guardes de todo mal

Y que puedan este día de tu mano caminar.

Manda, oh Dios, tus huestes santas como cerco protector,

Y que salgan victoriosos al venir la tentación.

Permite que tu Palabra haga eco en su corazón

Y que rindan hoy sus vidas a Jesús, el Salvador.

 

 

Si cayeren, ¡no los dejes, levántalos por tu gracia!

Cual ovejas descarriadas, tráelos de vuelta al hogar.

Hoy confío y reclamo tus promesas, que son verdad.

¡Al venir, concédeme entrar con mis hijos a tu hogar!

©Rhodi Alers de López, 2003

Del Libro “Suspiros del alma… Poesía, reflexiones y Más”, pág. 43

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Isaías 55:10-11

Promesa para esta semana:

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11 RV 1960).

To read this in ENGLISH, press HERE.

Photo by Rhodi Alers de Lopez on Unsplash

Dios nos dio su Palabra con un propósito definido: Da testimonio de Dios. Ese testimonio transforma, vivifica, restaura, ilumina, da vida y nos prepara para la patria celestial. ¿Cuán frecuentemente compartes la Palabra con aquellos que deseas ver en el cielo? Hoy día es más fácil que nunca. No hay excusa.

Comparte, comparte, comparte…

Comparte una porción de la Palabra diariamente con tu familia. Aun aquellos que se muestran reacios se beneficiarán de una promesa, de un consejo, o de una historia si la compartes en el momento designado por Dios. Ora para saber qué y cuándo compartir. Entonces, recuerda que su Palabra no volverá a Dios vacía. Ella irá calando poco a poco, pero persistentemente. Pronto esos corazones endurecidos se harán sensibles al llamado divino porque la luz del trono de la gracia alcanzó tal corazón.

Mi Oración:

Querido Padre celestial:

Gracias por el poder de tu Palabra. Enséñame qué porción, cómo y cuándo compartir de tu Palabra. Permite que cada corazón de quienes amo sea sensible a tu llamado. Haz lo que tú quieres en cada corazón, para que no vuelva a ti vacía. Gracias por tu promesa y la obra que harás en mi corazón y el de cada miembro de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

©Rhodi Alers de López

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

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Fasting & Prayer for the Salvation of our Children & Family-Luke 5:10

In every area of life it is great to work when we can see the fruit of our labor. But working without achieving something tangible is not fun, but frustrating. The Bible tells us about a situation like this. You can read it in Luke 5:1-11.

Para leer esto en ESPAÑOL, pulse aquí.

At daybreak Jesus returned from a peaceful time along the lake shore. The multitude gathered, seeking to hear the Master. The disciples had just returned from a fruitless night of labor.

Peter had John, the Baptist on his mind, now in jail. Following Jesus was a great challenge, as the religious leaders were opposing his ministry. To make things worse, this time, not even his work as an experienced fisherman, brought him gain. His heart harbored a whirlpool of thoughts and emotions, fatigue, doubts, frustrations, longings, and the need for provision was tangible, as this was his source of income to provide for his family.

Jesus, in the boat, asked Peter to row the boat a little away from the shore, and from there, he spoke to the anxious crowd, hungry for words of life. Once finished he asked Peter to row into the deep water and let his nets down. This and more might have crossed the mind of the disciples:

—Are you serious?

—In plain daylight?

—Have you forgotten this is not the best time to even try?

A statement of faith!

Exhausted and empty-handed, Peter decided to believe Jesus and trust his word.

“Master,” Simon answered, “we have worked hard all night long and have not caught a thing. But if you tell me to, I will let the nets down” (Luke 5:5).

Lessons woven in the nets

What followed was a wonderful manifestation of the divine power, that gave the disciples the assurance that who was in front of them:

  • Is the Son of God.
  • Knows the longings of their heart.
  • Has the power to work in the most adverse situations.
  • Is able to meet ALL of their needs.
  • Hears and answers the cry of their hearts.
  • Loves them profoundly.
  • In the life of those who obediently follow his leading, Christ has the last word!

Promise for this week: 

“Jesus told Simon, “Don’t be afraid! From now on you will bring in people instead of fish” (Luke 5:10, last part)

You might find yourself tired, frustrated, and hopeless. Maybe you are watching your most treasured dreams vanish like fog when the sun shines. Instead of spiritual progress in those for whom you are praying for, does it seem like they are further away, less interested, more into so many other things?

Jesus has the last word!

Like Peter, you and I need to work by faith in the Word of God. Not by sight, but by faith. Not because we saw a positive indicator, but because Jesus said that you and I should labor.

Just like the net did not emerge from the water empty, God’s Word will not return void. Jesus told Peter, and all of his disciples across all ages:  “Don’t be afraid! From now on you will bring in people instead of fish.”

I personally choose to believe Jesus’ words. I choose to continue praying until I see my net full and overwhelmed by God’s manifestation of power, working in answer to our submission and obedience.

My prayer: Dear heavenly Father, you are faithful. Your Word is truth! Although I may have worked fruitlessly, I believe in you. I thank you for your promise. Fill me with the Holy Spirit and use me as a fisher of men. I thank you because those you have given me, and many others, will come to Jesus’ feet; for in His name I pray and let the net down, Amen.

PLEASE, SHARE THIS PROMISE, THAT IT MAY BECOME A BLESSING IN YOUR FAMILY AND MANY MORE FAMILIES.  

This prayer initiative is not done by chance.  Each week we set aside this time to fast and pray specifically for this purpose.

Who? We invite YOU. Join us in prayer and fasting for our children and family.

When?  Each Friday, from 1:00 pm, up to Sabbath at 1:00 pm.

How? After our lunch on Friday, we start fasting: We skip our Friday supper and we also skip breakfast on Sabbath morning. We finish our fast on Sabbath at 1:00 pm (just in time to have the Sabbath lunch with our friends and family!).

NOTE: You can adjust this to your medical needs. One may opt to partially fast by drinking only natural fruit juices or by eating some raw fruit instead of abstaining from food. But it is important that we unite in prayer for our purpose.

Tips for this special time:

  • Silently study today’s Bible verse (s).
  • Set aside different times throughout the day/night to talk to God regarding your loved ones and those you wish to see in heaven. Prayerfully ask the Lord to fulfill this specific promise in your own life and in the lives of your loved ones.
  • Please, remember there are many more united in prayer for this purpose. When you pray, please include a request for all the families united in this endeavor.
  • You may want to write this weekend’s Bible verse(s) and place it where it is visible, as a personal reminder.
  • When it is time to end the fasting (In time for Sabbath lunch with the family, thank God for the victory that He will give to your family and the rest of the families united in prayer.

Remember: We can achieve victory through prayer.

May the Lord bless you abundantly and grant you the requests of your heart according to His promise and great mercy.

©Rhodi Alers de López

Ayuno & Oración Por la Salvación de Hijos & Familia-Ezequiel 22:30

Promesa para este fin de semana:

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé (Ezequiel 22:30).

Dios te está buscando:

Dios está empeñado,  buscando intercesores; hombres y mujeres que amen a Dios y que saquen tiempo para orar por otros. Busca personas que reconozcan que hay un trabajo que realizar para ver a sus familias y conocidos en el reino de los cielos. Busca personas comprometidas con Dios a orar y a ayunar por la salvación de aquellos que, de otra forma, perecerían.

La oración hace vallados:

Nuestro Padre celestial busca hijos suyos que, a través de la oración, erijan un vallado o cerco protector alrededor de aquellos a quienes aman. Busca quién tenga la audacia de interceder fervorosamente para que sean protegidos del pecado, de la maldad, del peligro y las malas influencias que les rodean. Pero muchos están muy preocupados en cosas de menor importancia. Permiten que los afanes de este siglo ocupen su tiempo. Imperceptiblemente, están descuidando la salvación suya y la de su familia.

¿Serás un Intercesor?

La oración intercesora nos pone en la brecha:

El pecado abrió un abismo entre Dios y el hombre.  Hoy Dios busca personas que, dedicados a la oración y el ayuno con motivos específicos, sirvan de puente para cerrar el abismo entre Dios y quienes no tienen una relación con Cristo.

La intercesión nos ayuda a reflejar mejor a Cristo.

La intercesión nos une a Cristo y nos asemeja más a Él, quien unió el cielo con la tierra. ¿Serás tú un Intercesor? ¿Erigirás vallado? ¿Te pondrás en la brecha para hacer esa conexión entre el cielo y la bendición que Dios desea derramar sobre aquellos a quien busca salvar?

No hay tiempo que perder.

El día cuando Dios destruirá a la Tierra se acerca. Él cuenta contigo. Con la seguridad de que es Dios quien toma la iniciativa para buscar intercesores, allégate a su presencia y presántale a quienes amas y deseas ver en el cielo. Tú puedes hacer realidad el anhelo de Dios, erigiendo vallados, poniendo brechas, intercediendo, para que no necesite destruir a quienes Él desea salvar.

COMPARTE ESTA PROMESA, QUE SEA DE BENDICIÓN EN TU FAMILIA Y MUCHAS FAMILIAS.

Esto no es algo casual. Cada semana apartamos este día para orar y ayunar en forma especial por este propósito.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada viernes, de 1:00 pm hasta sábado, 1:00 pm. O sea, después del almuerzo del viernes, comenzamos el ayuno: evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. Terminamos a la 1:00 pm el sábado, (a tiempo para disfrutar el almuerzo en familia).

¿Cómo hacerlo?

  • Repasa en silencio la promesa para hoy.
  • Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
  • Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
  • Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que concederá a tu familia.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración.

Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.

COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.

©Rhodi Alers de López, Marzo 22, 2018

¿Sabes Amar?

¿Sabes Amar?

AMOR es una palabra muy de moda, un tanto mal interpretada y usada. No todo lo que se dice ser amor resulta serlo. ¿Te has detenido a reflexionar en lo que significa amar? Es amplio su significado y profunda como el mar su explicación. El ser humano lo ha tratado de definir innumerables veces, mas no ha podido captar su verdadera esencia. ¿Sabes amar?  Sin recurrir a Dios, su autor, simplemente, no podemos captar su significado y esencia. La Palabra de Dios lo explica en pocas palabras: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Entonces, si no hemos conocido a Dios, queda claro, que nuestra comprensión del amor está incompleta.  Solo conociendo a Cristo empezamos a comprender lo que significa la palabra amor. Solo imitando a Cristo comenzamos a aprender a amar. Hoy, es un buen momento para hacerte la pregunta: ¿Sabes amar?

¿Amas tú porque te aman?

¿Amas solo a quien te ama?

¿O es que has aprendido a amar

aunque a cambio no veas nada?

Ya lo dijo el Maestro

a través de su Palabra:

que el amor todo lo sufre

y el amor todo lo aguanta.

Ama entonces a pesar de…

Ama siempre y sin rencores,

olvidando y perdonando

a los otros sus errores.

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Que sea tu amor transparente,

que fluya cual rica fuente,

brindando a todos dulzura,

amando sinceramente.

Solo sabe amar de veras

quien no espera nada a cambio,

quien cual flor pisoteada

da fragancia en vez de odio.

Así entonces podrás decir

que has aprendido a amar

cuando devuelvas solo amor

a aquéllos que te hacen mal.

Tomado de “Suspiros del Alma… Poesía, reflexiones y más, pág. 21. ©Rhodi Alers de López

Comparte en tu comentario: ¿Qué te enseñó Dios acerca del amor?

Ayuno & Oración por la salvación de nuestros hijos y familia-Juan 16:7-8

¿Anhelas ver a tu familia en el cielo? ¡Sé parte de este momento especial!

PROMESA: Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16: 7-8).

Hacemos nuestra esta promesa.

Oramos:

Gracias, Padre celestial, por esta promesa que hoy pedimos se cumpla en nuestra familia. No deseamos que ninguno quede fuera de este círculo especial de oración. Obra en mi propio corazón. Obra en nuestros corazones. Obra en el corazón cada uno de aquellos que nos diste. Convéncenos del pecado y permite que lo veamos en su asquerosidad, tal cual es, para que arrepentidos, lo confesemos. Haznos sensibles a tu voz. Ayúdanos a comprender cuánto necesitamos ser revestidos de tu manto de justicia. Permite que ese día cuando los libros se abran en el juicio, nuestros nombres estén en el Libro de la Vida.

Hoy te suplico por mi familia y las familias de cada hermano y hermana que se inclina ante tu presencia pidiendo por la salvación de su familia. Concédenos el gozo de ver a nuestra pequeña grey preparándose para el encuentro con Cristo.

Lo suplico en el nombre de Jesús, nuestro Salvador, Amén.

Una invitación especial para cada viernes.

¿Quién? Tú estás invitado. Únete en ayuno y Oración por nuestros hijos y familia.

¿Cuándo? Cada cada viernes, de 1:00 pm hasta el sabado a mediodía. (Viernes después de almuerzo, hasta almorzar el sábado con nuestra familia). O sea, solo evitamos la cena del viernes y el desayuno del sábado. 

¿Cómo? Repasa en silencio la promesa para hoy. Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo.  Pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia. Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.

¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.

Recuerda: Victoria se escribe con oración. ©Rhodi Alers de López, 2017

Una mujer de oración


Una mujer de oración no está exenta de problemas, pero sí de ansiedad. Aun entre barrotes vive libre en Jesús.

Frágil físicamente, es una fortaleza espiritual. Sufre tristezas, pero nunca depresión.

Aunque pequeño y limitado su entorno, su influencia desconoce fronteras.

Aunque ocupada, siempre está lista para elevar con el necesitado el vuelo al trono de la gracia.

Tropieza, cae, pero la levanta Cristo. No vive de pie, labora de rodillas.

Habla palabras a tiempo, siempre sazonadas con la gracia celestial.

La oscuridad no la amedrenta. La luz del Espíritu Santo dirige su mente y guía sus pasos.  Anda por fe, no por vista.

Una mujer de oración no es impulsiva. Escucha, observa, calla, reflexiona y habla con Dios.

Es inflexible en su compromiso con el Señor; pero en manos del Alfarero celestial, es barro moldeable.

No se rinde ante las modas.  Está vestida del amor a Dios, adornada por un espíritu apacible.

No rebaja sus principios por un plato de lentejas. Rinde homenaje a Dios y se postra ante el estrado de sus pies.

No se goza en la injusticia. Su indignación la escucha el Juez de toda la tierra.

No pone delante de sus ojos cosa injusta; contempla por fe al Invisible.

Una mujer de oración cuida lo que escucha. Prefiere el silencio al bullicio para discernir la voz de su Creador.

No permite cuentos ni chismes. Es tumba y confidente, pues Jehová guarda la puerta de sus labios.

No exige recompensa por su labor; su vista está fija en el galardón celestial.

No busca reconocimiento humano; su sueño es que Dios cumpla su propósito en ella.

No la seducen los halagos; anhela escuchar de labios del Salvador: “Bien, buen sierva y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Una mujer de oración se guarda de sus compañeros, y en ningún hermano tiene su confianza; pero en la misericordia de Jehová confía eternamente y para siempre.

Feliz entona el cántico que aprendió en medio de su prueba en comunión con Dios; pues Jehová es su fortaleza y su canción.

Sin recursos humanos, siempre tiene qué compartir con el menesteroso, pues el fruto del Espíritu es abundante en su vida.

Podrá el enemigo atacar su cuerpo con la enfermedad, pero Cristo es el restaurador de su alma, y por sus heridas su alma permanece sana para siempre. No se aferra al pasado, tiene una esperanza viva, cuyo nombre es Jesús.

Una mujer de oración sabe amar sin ser correspondida, porque es amada por Dios. Canta, alaba y adora al que vive por siempre. Él es el dueño de su corazón.

No conoce enemigos, porque Jehová pelea sus batallas. Perdona porque ha sido perdonada.

Es hermosa pues su corazón es puro, sin envidias, sin resentimiento, sin amarguras, ni rencor.

Con asombrosa sencillez y autoridad celestial transmite lo que le es enseñado a los pies de Jesús.

Tiene paz, no por falta de conflictos, sino porque su confianza está cimentada en la roca de los siglos.

Los desafíos no la derriban; la llevan a sus rodillas.

No se deja vencer por el mal, vive rendida ante la cruz. No la amedrenta la prueba, agradece porque el fuego purifica el oro.

Una mujer de oración no camina sola. Ella camina junto a El Ángel de Jehová.

Agradece la respuesta antes de recibirla, por cuanto ha gustado la fidelidad de Dios. Por cuanto se deleita en Jehová, Dios le concede las peticiones de su corazón.

Cuando ella entra en la cámara secreta de audiencia celestial el enemigo tiembla. Aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón de la mar, ella permanece en quietud, conociendo que Jehová es Dios. Su seguro refugio es el Dios de Jacob.

Cual vasija vacía, a diario pide ser llena de la gracia del Espíritu Santo.

Nada le falta. Dios suple todo cuanto necesita para hacer la obra asignada.

Una mujer de oración vive en constante VICTORIA porque VICTORIA se escribe con oración.© Rhodi Alers de López