Whoever has my commandments and keeps them, he it is who loves me. And he who loves me will be loved by my Father, and I will love him andmanifest myself to him” (John 14:21).
Muchos se preguntan sobre su nombre, por ser corto: ¿Es apodo? No, en serio, ese es su nombre.
¿La conoces? Si tienes el privilegio de tenerla entre tus contactos, no olvides darla hoy un saludo muy especial. Y aún si no la tienes entre tus conocidos y contactos, ¿podrías elevar a Dios una oración por ella? El cielo y también todos cuanto la conocemos y amamos te lo agradeceremos.
¿Cuál es el motivo?
Ah, ya verás, ella es una joya muy valiosa, un ser humano con un corazón más grande que su cuerpo. Si bien es cierto que cada día tú y yo, y todo ser humano puede beneficiarse de la oración intercesora, hoy, más que nunca, suplico a Dios por ella. Si deseas, eleva una oración para que Dios cumpla en ella su propósito divino, y que toda la gloria la reciba Dios. Desde ahora, gracias por tu valiosa intercesión en su favor.
Hoy es un día especial para ella y para nosotros, quienes la amamos. Por eso, elevo una oración, hoy más que nunca, por Abby.
Oremos,
Bondadoso Padre celestial, tú que creaste a mi hermana con tanta ternura y tanto amor, tú que la escogiste desde antes de la fundación del mundo para alabanza de tu gloria, para ser luz y bendición, tú que oyes cada humilde y sincera oración, oye hoy este pedido, y el ruego de mi corazón:
Sé con ella en este día, toma su mano y llévala por la senda que tú ya trazaste para sus pies. Levanta sus ojos al cielo para que nunca se sienta sola. Llénala de tu Santo Espíritu y que en todo momento refleje tu bondad y amor.
Provee para sus necesidades conforme a las inagotables riquezas de tu gracia, y que nunca le falten la esperanza, la fe, ni la certeza de tu amor. Mira los más caros anhelos de su corazón y contesta sus pedidos conforme a tu propósito y tu divina voluntad. Bendice sus entradas y salidas, protege su vida, su mente, su corazón. Cierra las puertas que no convienen. Abre las que tú tienes designadas para ella. Dale sabiduría. Sana, transforma, y restaura tu preciosa y buena voluntad en cada área de su vida y permite que vea tu anhelo y tu sueño hecho realidad en su propia vida, y glorifique tu nombre.
Gracias por tu fiel compañía, por tus promesas, por la familia carnal y espiritual, y por mi hermana Abby. Gracias porque cuando nadie más está, tú siempre estás ahí para ella. Gracias por todo lo que has hecho por ella y por lo que en respuesta a la oración harás por esta princesa que necesita con urgencia tu bendición en esta hora. Gracias, gracias por ella y por el sacrificio de Jesús, por mí, por todos y por ella. No lo merecemos. En el nombre de Jesús lo ruego, agradecida por tu respuesta y bendición para su vida, Amén.
Dear heavenly Father, I admit my lack of understanding and knowledge to do your will. I need your guidance and direction. I surrender to your will. In Jesus name, Amen.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
No todas las espadas son construidas de doble filo. Cada estilo tiene su función. La espada de doble filo es más peligrosa que su contra parte, ya que la de doble filo corta y también desgarra.
La Palabra de Dios se compara a una resplandeciente espada de doble filo. Algunas personas pueden denominarse impenetrables o ser más difíciles de influenciar o impresionar. Pero una puntiaguda espada de dos filos entra con facilidad hasta desmenuzar el orgullo propio, deshacer la sabiduría humana, destrozar los pre-conceptos, deshilachar la incredulidad, y hendir las mejores excusas. Nada se resiste ante ella. Nada queda sin su influencia transformadora.
Foto por Ricardo Cruz @Unsplash.com
Poderosa espada
La Palabra de Dios raja las cortinas de tinieblas espirituales para que la luz del cielo resplandezca en el corazón. Entonces la espada ilumina las más recónditas áreas de la vida: ella conoce y examina los pensamientos, identifica muy bien las intenciones y motivaciones de nuestras actitudes y costumbres. Cuando la espada de la Palabra de Dios penetra nuestra vida corta la vanidad, quiebra nuestras defensas más fieras, y subyuga todo pensamiento a su poder perfeccionador. Oremos, ayunemos por sabiduría para dar uso a la única espada capaz de erradicar el pecado de cada vida a ella expuesta.
Deja tu comentario más abajo del artículo. Cuéntanos cómo está obrando Dios en la vida de aquellos por quienes suplicas salvación. Será de estímulo a otros.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte
¿Por quién estás orando para que reciba salvación a través de la fe en Cristo Jesús?
En la labor de intercesión y la obra de ayudar a otros a conocer y/o aceptar a Cristo es imprescindible que nos reconozcamos débiles e incapaces para lograr algo por nuestras propias fuerzas. Es fácil y feliz ver que con alegría se acepta el Evangelio de salvación, pero no todos los corazones tienen tierra fértil.
Hay corazones con luchas que desconocemos, y solo el Espíritu Santo es capaz de quitar todo tropiezo para que se acepte a Cristo como Salvador.
Sin embargo, aunque necesitamos reconocer nuestra total incapacidad y por ende, nuestra total necesidad de depender de Cristo, no debemos pensar que nunca veremos el resultado de nuestra labor. Pablo tenía un aguijón que podemos comparar con un tropiezo o impedimento para avanzar en su labor. Pero Cristo le dijo: “Mi gracia es suficiente”.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:9-10).
Todavía esa gracia es suficiente y nosotros necesitamos depender de esa gracia y agradecerle a Dios por ella. Somos débiles, pero Cristo es fuerte. Somos insuficientes, pero la gracia de Cristo fluye en suficiente proporción a la necesidad presente. No dejemos de colaborar con Dios en el testimonio positivo, en la exhortación, en la enseñanza de la Palabra viva, en las invitaciones, en la intercesión.
Al comienzo de la historia de la humanidad, el día que el pecado entró a la Tierra, Cristo llegó al jardín del Edén en busca de la atemorizada pareja. Con amor les llamó para que reconocieran su condición, su necesidad, y que su “escondite” nada les resolvía.
Habló con la pareja. Cristo no minimizó lo sucedido, sino que enseguida puso en acción el plan de salvación. También se dirigió a la serpiente y le dejó saber que su astuto plan tenía un plan de contraataque que es infalible. Le hizo saber a la serpiente engañadora quién tendría la última palabra en el conflicto entre el bien y el mal.
En Génesis 3:15 Cristo establece que se sufrirán heridas en ambos bandos, pero será la serpiente quien recibirá la herida mortal.
Hoy también quien más necesita de Cristo se esconde tras diversas responsabilidades, placeres, reputación, amistades, etc. Cuando pienses que no ves todavía la respuesta a tu intercesión por la salvación de otros, recuerda que unos y otros seremos afectados en la lucha entre el bien y el mal. No te desalientes por las aparentes bajas. La herida del bando de Cristo es en el calcañar, pero la serpiente recibirá herida de muerte. Cristo ya aseguró tu victoria y la mía. Aseguró que la lucha no será en vano. Por eso, lucha en oración en plena confianza, porque victoria se escribe con oración.
“…La oración eficaz del justo puede mucho” ( Santiago 5:16).
La oración intercesora de quien confía en Dios, es eficaz. Dios obra milagros cada día a través de la oración. Sin embargo, en momentos de tanto dolor que vive la humanidad, en medio de tantos que hoy sufren la pérdida de la salud, la pérdida de seres queridos, la pérdida del sustento, la pérdida de techo, la pérdida de la esperanza, la fe y otras cosas esenciales, vale la pena reflexionar en qué más, además de orar unos por otros, podemos hacer.
Dios se hizo carne
Para traer vida, esperanza, paz y sanidad y salvación Dios se hizo carne. Emanuel, Dios con nosotros, vino a darse a conocer. Caminó el camino de la pobreza, conoció persecución, rechazo, violencia y la necesidad extrema. Padeció hambre y sed, vivió sin un lugar que llamar propio, dependió de una mano amiga para calmar su sed, y sufrió en su cuerpo nuestras enfermedades y sufrimientos.
Foto cortesía de Rhodi Alers de López
HOY Emanuel se hace presente
-A través de una mano amiga, un abrazo, un apretón
-A través de una llamada para saber cómo estás
-A través de un mensaje diciendo: “Estoy orando por ti”.
-A través de un plato de comida para el débil o el enfermo
-A través de una mano bondadosa que te trae alguna provisión
-A través de una voz que dice: “Cobra aliento, Dios está contigo.”
-A través de quien hace una llamada cuando tú no tienes voz para hacerla.
-A través de una postal que te arranca una sonrisa
-A través de tu presencia física o virtual
-A través de una promesa que te ayuda a seguir adelante
-A través de la disposición de otros ayudar en lo que sea necesario
-A través de un contacto de interés en tu bienestar
-A través de un himno, un video que te lleva a fortalecer tu fe
-A través de un oído atento que escucha tu desahogo
-A través de detalles sencillos y gestos sinceros de solidaridad con el sufriente
-Sí, también a través de la oración intercesora Dios ministra cada momento a vidas y corazones con todo tipo de necesidad.
¿Pueden otros en tu entorno decir por tus acciones: “Dios está aquí”?