¿Qué hay en un bebé que inspira ternura, y hace brotar el deseo de protección? ¿Será su incuestionable fragilidad, y su completa dependencia del adulto?
Más de un padre ha sido impactado positivamente por la llegada de un bebé al seno de su familia. En incontables hombres que se convierten en padres se ve un nuevo propósito, un impresionante interés en ser el héroe de su hijo. Dios creó al ser humano a semejanza suya, capaz de amar. La paternidad despierta en muchos los atributos divinos que lo capacitarán para la noble tarea de proteger de todo cuanto pueda dañarle en cualquier ámbito, de proveer lo necesario para su bienestar físico, mental, ambiental y también espiritual.
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Génesis 4:26
invocar Del lat. invocāre significa llamar formalmente por nombre y solicitar ayuda.
Nuestro texto se remonta al principio, a Génesis, y nos indica que hubo un momento decisivo en la vida de Set que cambió su rutina de vida y sus costumbres. Ese cambio surgió como consecuencia de convertirse en padre. Entonces comenzó a llamar a Dios por su propio nombre, y a solicitar su asistencia.
Desde allí en adelante, se registra que los hombres comenzaron a orar al Dios verdadero. Reconocieron que necesitaban ayuda de su Padre celestial para cumplir con la tarea divinamente asignada. Notaron su fragilidad y la futilidad de sus esfuerzos en criar hijos sin la dirección divina. Se detuvieron en sus vanos desvelos y decidieron depender de la conducción del Creador del universo, para cumplir su llamado.
Padre, madre, Dios se interesa en el bienestar de tu familia. Cuando veas la magnitud de tu responsabilidad paterna y reconozcas que necesitas ayuda divina, llégate a su presencia con la convicción de que Dios está más interesado que tú mismo en su bienestar temporal; pero mucho más en su bienestar eterno. Él con gusto oye y obrará para salvación.
De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.
Salmo 24:1-2
Hay días en que las circunstancias que afrontamos parecen tender un velo sobre nuestros ojos y no vemos claramente el por qué debemos sacar tiempo para la alabanza. ¿Necesitas hoy una razón para alabar a Jehová? Él es el Creador de la tierra. Éste mundo no existiría si no fuera por su obra creadora. Creó el universo. Creó éste mundo, creó a sus habitantes, nos creó a ti y a mí. Todo es suyo, le pertenece. Él lo sostiene, él cuida de su creación y de sus criaturas; y por supuesto, de ti.
Conocer y reconocer su poder, aceptar su autoridad sobre nosotros, frágiles y diminutas criaturas mortales en tan vasto universo, debe despertar e inspirar en nosotros las más hermosas notas de alabanza al eterno Creador. Hoy, alábale con sincero corazón. Su bendición fluirá cual un río de bendición.
Ser progenitor es un sagrado privilegio que conlleva una seria y enorme responsabilidad ante Dios. Cada padre y madre que le sirve a Dios, el único Dios vivo y verdadero, anhela que su familia también le sirva al Dios Creador del universo, y que acepte a Cristo como su Salvador personal. Cada creyente tiene personas en su círculo de influencia a quienes desea ver en el cielo. Es por ello que, vez tras vez, en oración ferviente, nos acercamos humilde y “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Heb. 4:16).
Día tras día, noche tras noche presentamos a Dios nombre tras nombre. No obstante, incontables creyentes se ven, en algún momento agobiados por la sensación de urgencia de salvación y la aparente falta de repuesta a sus ruegos por salvación. Como Pedro preguntó cuántas veces se debe perdonar al ofensor, muchos creyentes se preguntan:
Nuestro texto clave es una promesa que debe llenar de gozo nuestro corazón.
Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
Isaías 60:4
No andemos cabizbajos, y tristes. Alcemos nuestra mirada al cielo. Dios es fiel. Todas sus promesas se cumplen. El día se acerca. Cristo prometió. Él murió por cada ser humano en nuestra lista. Su interés por la salvación de ellos es mucho mayor que el nuestro.
Isaías describe la futura gloria de Sion. Es un maravilloso cuadro que no debemos perder de vista. A través de su siervo Dios nos pide : “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.” Isaías 60:4.
26 Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
¿Te preocupa la salvación de tu círculo de influencia?
Sin duda has orado ya muchas veces por alguien sin que todavía veas la respuesta a tu oración. No estás solo. Los discípulos de Cristo se preguntaron: “¿Quién podrá ser salvo?” Hay corazones que aún no parecen conmoverse ni inmutarse ante el llamado del Espíritu Santo. Hay cosas que les atraen y que tienen prioridad en sus vidas, ataduras que únicamente Dios puede romper. Sin embargo, no debemos desmayar.
¿Hasta cuándo debo orar?
Cada día de vida debo orar por quienes deseo ver en el cielo. Cada día de vida que Dios le conceda a él/ella es una oportunidad de decidir por la salvación que Cristo ofrece. Mientras el pecador tenga vida, no dejemos de orar. Puede haber rechazado muchas veces el llamado. Pero eso no debe desanimarnos ni impedir la persistente intercesión. Aún si el inconverso vive momentos de salud frágil, necesitamos orar con más insistencia. Cada suspiro de vida es una oportunidad para Dios obrar. A nosotros nos corresponde orar con fe y confianza en Dios, pues para él no hay nada imposible.
Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto (Eclesiastés 9:4).
De nosotros es el privilegio y la sagrada responsabilidad de orar e interceder ante Dios por quienes deseamos ver en el cielo. De Dios es el poder para salvar y transformar. No importa cuán difícil se vea el caso, cuántas veces se haya rechazado la invitación y el evangelio. Dios tiene un momento y una forma para obrar. Cada vez que oramos, damos a Dios una nueva oportunidad para que el Espíritu Santo toque corazones.
16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,
18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.
20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.
28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.
33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.
¿Ya viste cómo se dirige Abraham a Dios?
Ya Dios tenía su plan. Pero allí estaba su amigo Abraham, delante de él… Hay entonces la mención de un acercamiento en espacio físico de parte de Abraham hacia Dios. Esto es de suma importancia: La oración nos acerca a Dios y nos eleva a él.
Abraham abre su corazón a Dios:
— ¿Destruirás también al justo con el impío?
Le interesaba la justicia de Dios, el bienestar de sus congéneres, de sus vecinos, de su familia y de su entorno.
INTERCESIÓN
Vemos cómo le habla Abrahám a Dios, con reverente osadía. Se refiere a un atributo del carácter de Dios: su justicia.
V 25-“Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? ”
Como un padre amante le aconsejaría a su hijo, Abraham habla con el soberano de todo el universo en un tono de preocupación tanto por el bienestar de su comunidad, como por la reputación y el carácter de Dios; y Dios se compromete a salvar a toda esa comunidad si halla 50 justos.
Abraham reconoce su posición e insignificancia ante Dios. Un intercesor reconoce su posición ante el juez del universo. Siempre, con una actitud humilde y sumisa, debemos acercarnos ante el Padre celestial en oración.
v. 29 -Insegruro de los habitantes de la llanura, pero confiado en la misericordia divina, el intercesor baja el número a 45. Otra vez logra recibir de Dios la promesa de que si hay 45, no destruirá la ciudad.
v. 29-Abraham baja a 40 su número. Dios le asegura paz, y no destrucción.
v. 30-Abraham baja su número a 30. Dios se compromete a abandonar su plan por amor a 30.
v. 31-Abraham baja a 20 la cuenta. Dios le concede nueva seguridad de no destruir…
v. 32-Abraham baja la cuenta a 10. Dios le promete salvar la ciudad por amor a 10.
v. 33 Jehová se fue cuando Abraham acabó de hablar.
Osada intercesión nos concede la oración. Conocer a Dios como un Padre, amigo y Salvador nos permite interceder osadamente ante el trono de la gracia por aquellos a quienes deseamos ver en el cielo.
Dios está muy atento a nuestra oración personal y no desatiende nuestra conversación con él sobre cualquier asunto. Todo lo que sea importante para ti, a Dios le interesa también.
Si encontráis voz y tiempo para orar, Dios hallará tiempo y voz para responder.—
Mi vida hoy, 16. {Or 124.1}
Desde 50, poco a poco, bajó Abraham el número a 10. En cada intercesión, Dios aceptó la petición de su amigo.
¿Qué hubiera sucedido si Abraham hubiera seguido intercediendo?
¿Cuántas situaciones no recibieron respuesta por la falta de intercesión?
¿Cuántas vidas cambiaron por la intercesión persistente?
¿Fue su intercesión efectiva o no?
Abraham fue un intercesor efectivo mientras intercedió; ya que Dios estuvo de acuerdo en concederle su pedido. Mientras hay un intercesor, la gracia divina fluye misericordiosamente para bendecir, proveer, guiar, sanar, restaurar y salvar. Cristo todavía intercede por nosotros ante el Padre. No dejemos tú y yo de interceder por quienes deseamos ver en el cielo.
¡Oh, qué tarea hermosa es la intercesión que nos lleva ante el trono de Dios para presentar las necesidades de aquellos a quienes amamos!
¿Ya lo viviste? La intercesión no garantiza una pronta respuesta. Posiblemente has invertido considerable tiempo orando por un caso difícil, de esos que parece una eternidad, sin ver el fruto anhelado.
Incontables padres y madres interceden por sus hijos, para que escuchen el llamado de amor de Cristo. ¿Hay en tu lista un alcohólico o alguien que está preso por las drogas? ¿Alguno está en depresión continua y con pensamientos suicidas? ¿Estás orando por alguien a quien el enemigo atormenta? ¿Oras por alguien que se dio a la vida lujuriosa lejos de los principios bíblicos? ¿Oras por alguien que está desconectado de la familia y nada lo motiva a cambiar de actitud? ¿Se te quebró el corazón al saber que uno de tus amados escogió un estilo de vida de confusión sexual y contrario al propósito divino para él/ella? ¿Tienes años sin ver a tu familia por asuntos de inmigración? ¿Te aflige un caso legal? ¿Te abruma una situación médica para la cual humanamente no hay esperanza? ¿Necesitas una respuesta divina a una situación que parece imposible?
He compartido “Cómo orar por los hijos”, No. 1, No. 2 & No. 3. Cada uno contiene herramientas muy útiles en nuestra vida de intercesión. Hoy comparto un arma más para este propósito sagrado.
Foto por Ray Shrewsbury@Unsplash.com
La carta de una madre a Dios
~Una oración por (nombre de su hijo)~
*Trata agresivamente con el enemigo. Ve en su contra con el todopoderoso nombre de Cristo Jesús y con la Espada del Espíritu.
Pedimos tu misericordia aunque no la merecemos cuando miramos nuestras vidas.
Gracias, Señor, por escuchar esta oración.
Por último, la madre reconoce y declara lo siguiente: *PS-Es muy posible que cuando cada uno de nosotros verdaderamente aceptemos, (no solamente toleremos) a mi hijo y sus amistades, él vendrá a Cristo.
En 2009 Dios trajo a este hijo a un encuentro con Cristo. Su madre falleció en 2016.
Cuando él le comunicó que él era ahora un cristiano y que ya no vivía como homosexual, que esa ya no era su identidad, ella actuó como que ella ya sabía que eso pasaría.
Este hijo comenta: “Ahora entiendo por qué nunca me fastidió por ser homosexual. Además, el hecho de que ella mecanografió esta carta a Dios, significa que ella creía que Dios respondería. Ahora sé por qué nunca me dio Sida..”
¿Qué lecciones podemos sacar de esta carta? Algunas son:
Llegó ante el monarca divino organizada.
Sabía exactamente lo que iba a pedir.
Usó pocas palabras.
No hubo repetición innecesaria.
Vemos pedidos directos y al punto.
Cubrió cada área de su vida referente a su situación específica.
Su oración estuvo respaldada por la Palabra de Jehová, la Espada del Espíritu.
Llamó el pecado por su nombre, no lo encubrió.
Ejerció fe. Confió secretamente en la obra divina.
Agradeció a Dios por la respuesta que daría.
Reconoció la parte que a su familia le correspondía en este proceso divino.
Mecanografió la carta y la tuvo presente en su tiempo de oración.
Eso permite tener una vida de oración consistente y perseverante.
Su oración fue efectiva porque sus pedidos fueron guiados por lo que es la voluntad divina para su hijo.
En ésta ocasión no hay estaciones enumeradas, sino un espacio delicado, con ambiente que invita a la reverencia, que transmite solemnidad… Un lugar donde los creyentes pueden acercarse a Dios y conversar con él sin apuros. Además, cada mesa tiene un lugar donde dejar sus pedidos.
Para una experiencia más completa, se colocó el versículo clave de manera bien visible y se invitó a quitarse el calzado antes de entrar a la Sala de Oración.
Un salón de oración es un espacio preparado para un encuentro con Dios a través de la oración. En ocasiones de reunión de creyentes tales como retiros, convocatorias especiales, campestres, etc. se debe aprovechar la ocasión para fortalecer la vida espiritual de cada uno, al separar un lugar o espacio específico para la oración. Este lugar contiene varias Estaciones de Oración. Cada estación de oración es una invitación a la oración por algo específico.
¿Qué significa C. A. S. A.?
Este es un acróstico que nos invita a orar por cuatro motivos específicos.
Ilustración usada para ésta estación es una cruz creada con papel. La cruz tiene una porción bíblica escrita. La base de la cruz está rodeada de “piedras” rotuladas con diversas cosas que nos hacen tropezar y fallarle a Dios.
EJEMPLO–Trasorar en privado y confesar sus ofensas a Dios, el participante tiene la opción de tomar una piedrecita y colocarla en un recipiente, como símbolo de que al confesar su falta, la deposita al pie de la cruz y acepta el sacrificio de Cristo en su favor.
No. 2- Letra “A”= Adoración & alabanza
Hoy te alabo por:
Hoy te adoro por:
Esta estación la ilustré con una “iglesia”.
No. 3- Letra “S”= Súplica e Intercesión
Traiga sus pedidos ante Dios. Siéntase libre de orar por usted o interceder por las necesidades de otros.
La ilustración o punto de enfoque es un baúl o lugar para colocar los pedidos.
No. 4-Letra “A”= Agradecimientos
Escojo expresar mis bendiciones espirituales.
Este espacio se arregló con notas musicales y otros objetos que nos motivan al agradecimiento.
¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”