Conocí a una joven pareja que oraba para que Dios le concediera el privilegio de ser padres. La vida continuaba sin la respuesta de la paternidad. Cierto día llegó a su vida una hermosa niña cuya corta edad era incompatible con el sufrimiento que ya había vivido. La acogieron en su seno con la esperanza de brindarle todo lo bueno de la vida y mucho amor. Finalmente llegó el día de la adopción. Papá y mamá desbordaban de alegría. Sus corazones latían apresuradamente durante todo el proceso. Al culminar los detalles legales, obsequiaron a la niña un delicado ramo de flores, que expresaba su amor, su compromiso, la bienvenida formal a su familia y su alegría porque era ella la respuesta a sus ruegos.
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¿Te agradan las flores?
Fue Cristo quien creó las flores para demostrarnos su amor. Fue Dios quien puso en el ser humano esa admiración por las flores. Pero porque nos ama murió Cristo por ti y por mí y nos concede el privilegio de ser llamados “hijos de Dios”.
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“Dios es amor” está escrito en cada capullo de flor que se abre, en cada tallo de la naciente hierba. Los hermosos pájaros que con sus preciosos cantos llenan el aire de melodías, las flores exquisitamente matizadas que en su perfección lo perfuman, los elevados árboles del bosque con su rico follaje de viviente verdor, todos atestiguan el tierno y paternal cuidado de nuestro Dios y su deseo de hacer felices a sus hijos.
Camino a Cristo, pág. 10
Amor del bueno
Su amor no es trivial ni pasajero. Es amor perdurable y tan inmenso que no bastó con crear un ambiente embellecido por las flores. Por asegurar que podamos vivir eternamente en su presencia, firmó con su sangre en el Calvario el documento legal que le permite ahora llamarnos a ti y a mí “hijos”.
Lucas 15 contiene tres ilustraciones de la triste realidad humana: Sin Dios estamos perdidos. Ilustra el inmenso, perfecto y tierno amor de Dios y su actitud compasiva hacia el pecador, perdido en su miseria y ceguedad. Ilustra su interés puesto en acción y su disposición a sufrir con tal de rescatar al pecador más empedernido.
La oveja perdida ilustra a quien se reconoce extraviado, pero no sabe cómo encontrar el camino de regreso. Necesita que se vaya tras ellos y se los traiga con amor y ternura de vuelta al redil.
La moneda perdida ilustra a quienes están perdidos y ni siquiera lo entienden. Se requiere acción exterior, esforzada y diligente, para buscarla y hallarla, hasta colocarla en su lugar correspondiente, ese lugar de importancia muy cercano a su dueño.
El hijo pródigo representa a quienes una vez estuvieron dentro del círculo de la comunión con Dios, pero se han alejado por decisión propia.
Lucas 15:11-32 cuenta la historia de un hijo que se cansó de estar bajo el cuidado y autoridad de su padre, que no valoró su privilegio de hijo amado, y que desafió la voluntad de su padre, le pidió el dinero que le correspondería a su muerte, y se aventuró muy lejos, a malgastar su vida y su herencia. Muestra cuán astuto es el enemigo, que atrae a tantos incautos a salir de ese círculo de protección paterna, para aventurarse en caminos que lo conducen a la ruina e indigencia espiritual. Muestra las consecuencias de decisiones no guiadas por el Espíritu Santo.
Él no retiene a nadie a la fuerza: les permite a sus hijos tomar decisiones, aunque sabe que no todas son siempre las mejores.
Él sufre por sus hijos, pero les da libertad para decidir si amarle y sujetarse a su conducción, o irse a las provincias lejanas a experimentar en carne propia las inevitables consecuencias de decisiones erradas.
Él es amor, misericordia, tierna compasión y perdón.
Él ilustra la maravillosa gracia de Dios, que toca el corazón y le recuerda el amor y la provisión que él, tan amante, hizo para aquellos que se humillan, se arrepienten y regresan al amparo de su gracia.
Cuando el Padre corrió
Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
Lucas 15:20
Cuando éste hijo se encontró sin recursos ni ayuda, reconoció su deplorable condición, recordó las bendiciones que disfrutó en la casa del Padre, se arrepintió y emprendió camino de regreso al hogar. Desde lejos el Padre le vio ycorrióa su encuentro. Lo abrazó, besó, y dio orden de vestirle, calzarle, devolverle su autoridad como miembro de la familia y de festejar su llegada de forma espectacular.
Si alguna vez sientes que no te aceptará tu padre, recuerda que él está más deseoso de recibirte, que tú de ir a él. También hacia ti correrá el Padre. Te abrazará, vestirá, calzará, te dará su anillo de autoridad y festejará tu llegada, sin importar cuán lejos de su voluntad y propósito estuviste, ni por cuánto tiempo estuviste lejos. Hoy es el día de salvación.
“Levantaos e id a vuestro Padre. El os saldrá al encuentro muy lejos. Si dais, arrepentidos, un solo paso hacia él, se apresurará a rodearos con sus brazos de amor infinito. Su oído está abierto al clamor del alma contrita. El conoce el primer esfuerzo del corazón para llegar a él. Nunca se ofrece una oración, aun balbuceada, nunca se derrama una lágrima, aun en secreto, nunca se acaricia un deseo sincero, por débil que sea, de llegar a Dios, sin que el Espíritu de Dios vaya a su encuentro. Aun antes de que la oración sea pronunciada, o el anhelo del corazón sea dado a conocer, la gracia de Cristo sale al encuentro de la gracia que está obrando en el alma humana.” {PVGM 162.1}
Las casas de los pobres en el tiempo de Cristo, eran de una sola habitación; oscuras, por su falta de ventanas. La dote matrimonial era conservada diligentemente por cada mujer, tanto que siempre se la llevaba en su ropa, velo o diadema. Debía pasarla a su propia hija en ocasión de su matrimonio. La dote confirmaba su estado civil: casada, representaba su honor, y daba cierta estabilidad financiera a la mujer (en caso de separación o divorcio). Si una moneda faltaba, se cuestionaba la reputación de la mujer. Su búsqueda era indispensable y su hallazgo era motivo de gran alivio, regocijo y celebración.
¿Cuánto vale una moneda?
La moneda nueva y resplandeciente tiene el valor que se le haya asignado, y que está inscrito en su superficie. Cuando la moneda es antigua, ha pasado de mano en mano, esté limpia o llena de polvo y suciedad, sigue siendo valiosa para su dueño. Si una moneda se pierde, su valor no disminuye por haberse extraviado. Su valor sigue siendo el mismo, esté donde esté.
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Lucas 15:8-10 es una breve descripción de la realidad que se vive en muchas familias. Nos muestra el problema y también la solución. Nos llena de esperanza porque nos muestra que hay un resultado positivo como consecuencia de la búsqueda.
¿Cuánto vale una vida?
Cristo inscribió su propia imagen en cada ser humano. Cada miembro de la familia es precioso ante Dios. Hay en nuestras familias seres humanos que han perdido su relación con Dios y están inconscientes de su condición y necesidad. El brillo de la gloria de Dios (su carácter) ya se opacó en ellos. El pecado borró parte de esa imagen divina, que Cristo procura restaurar. Jesús murió por cada uno; y ninguno es de menor valor; ni siquiera cuando está perdido en su vana manera de vivir. Cada uno es digno de que cada miembro de la familia se interese por su salvación. Cuando te preguntes: “¿Dónde estará mi moneda perdida?”… Dios te responde:
“Apúrate y enciende la luz”
En los hogares sin iluminación es imposible ver, buscar y encontrar. En nuestros hogares y familias necesita restaurarse el altar familiar y encenderse la luz de la Palabra viva de Dios. A través del estudio diligente de la Biblia con humildad y oración, el Espíritu Santo quiere mostrarnos nuestra condición.
Los padres no deben descansar si en su familia hay un hijo que vive inconsciente de su estado pecaminoso. Enciéndase el candil. Escudríñese la Palabra de Dios, y al amparo de su luz examínese diligentemente todo lo que hay en el hogar para ver por qué está perdido ese hijo. Escudriñen los padres su propio corazón, examinen sus hábitos y prácticas. Los hijos son la herencia del Señor, y somos responsables ante él por el manejo de su propiedad.”
If ye then, being evil, know how to give good gifts unto your children: how much more shall your heavenly Father give the Holy Spirit to them that ask him?
Cuando un miembro de la familia, o un miembro de nuestro círculo de apreciados amigos se aleja, deja un vacío notable que nos hace sentir incompletos y afecta nuestros más profundos sentimientos y pensamientos. Cristo enseñó y mostró que ello necesita también afectar nuestras decisiones y acciones.
¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
La pregunta de Cristo en ésta porción de las Escrituras es en sí una respuesta. Él, como buen pastor, se preocupa por cada oveja. Él sabe cuántas ovejas tiene. No puede seguir con su rutina diaria si le falta una de sus ovejas. Si ve que alguna se perdió o quedó atrás, no confía la obra a extraños, con muy poco o ningún genuino interés. Corre a buscarla con intenso afán por su bienestar. Él mismo expone su vida a muchos peligros, y aún a la muerte; pero no cesará su búsqueda hasta encontrar la oveja extraviada.
Lucas 15: 1-7 representa esperanza para cada intercesor, familia y congregación. Cristo está mucho más interesado en la salvación de esa persona por quien estás orando que tú mismo. No dejes a otros la responsabilidad de interceder. Ora con la seguridad de que estás colaborando con Cristo en la salvación de la oveja extraviada y que, él mismo quiere salvar… porque él murió para salvarla.
Jesús no nos presenta el cuadro de un pastor apesadumbrado que regresa sin la oveja perdida. En esto tenemos la garantía de que ni una sola oveja apartada del redil del Padre es pasada por alto. A ninguna se la deja sin ayuda. A todos los que quieran ser redimidos, el Salvador los rescatará del dominio del pecado.
El corazón del hombre piensa su camino: mas el Señor endereza sus pasos.”
Proverbios 16:9
¿Eres madre o padre, tal vez, abuelo o abuela?
¿Alguna vez mientras criabas suspiraste por ese momento cuando tus hijos aprendieran a caminar? Es un deseo natural e inofensivo. Si tuviste varios pequeñines a la vez apreciaste el no tener que cargarlos a todos a la vez.
Sin embargo, cada etapa de la vida debe disfrutarse. Cada etapa tiene sus desafíos, sus ventajas y desventajas, tanto para ellos como para sus progenitores.
Mientras estaban pequeños, les tomábamos de la mano y los encaminábamos a donde estuvieran seguros, a nuestro lado. Mientras más crecen, más independientes son. Se independizan de sus padres, de su familia, y hasta de su círculo de influencia. La palabra de Dios asevera que también los hombres buscan su propio camino y se independizan de Dios. Sin embargo, esta aseveración viene seguida de una maravillosa verdad que conviene recordar: “El Señor endereza sus pasos.”
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¿Cómo guía Dios y endereza los pasos torcidos o desviados de su propósito para traerlos de vuelta a su voluntad para con cada uno?
Algunas formas que Dios usa son:
Instrucción paternal-Los padres y madres somos responsables ante Dios por la instrucción que damos a nuestros hijos y las bases sobre las cuales asentamos sus pies. (Ver Proverbios 22:6)
Las Escrituras-Es la Palabra de Dios la que nos revela su voluntad. Ella nos enseña, nos corrige, por su intermedio nos habla Dios como si fuera al oído y al corazón. (Ver Juan 5:39)
El Espíritu Santo -El Espíritu Santo inquieta nuestras vidas y guía a toda la verdad. (Ver Juan 16:13)
Amonestaciones-A través de amonestaciones Dios obra para que veamos nuestra necesidad de él y de su gracia. Cuando el rey David pecó deliberadamente, Dios envió al profeta Natán con un mensaje que le hizo ver su condición y necesidad de arrepentimiento. (Ver 2 Samuel 12:1) Lea toda la historia en 2 Samuel 11-12.
Su benignidad-Por su misiericordia, de pura gracia, Dios nos guía al arrepentimiento. ¡Oh, qué amor inmensurable! (Ver Romanos 2:4).
La intercesión -En diversos casos y recuentos de los evangelios y del Antiguo Testamento vemos testimonios de quienes intercedieron ante Dios por otros y Dios obró con gran misericordia. Hoy todavía Dios obra en respuesta a la intercesión. (Ver Mateo 17:15).
Experiencias diversas-En cada caso de un padre o madre que vino a Cristo pidiendo por su hijo, Dios obró para traer a ese padre o madre a los pies de Cristo. En ocasiones Dios permite diversas experiencias difíciles, porque esa es la forma como reconoceremos nuestra necesidad de él. Su propósito es fomentar la salud espiritual y salvar. Así también Dios puede permitir alguna experiencia difícil a los hijos o a aquél que no ha decidido por Jesús, para que se dé cuenta de su necesidad del único y suficiente Salvador, Cristo Jesús.
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Malaquías 3:17
¿Tienes una comida preferida? ¿Cuál es tu postre favorito? ¿Qué te gusta tanto de esa comida o de ese postre que lo hace tu preferido? La textura, el color o los colores se encuentran entre las características de un plato o algún postre especial. Pero no puedes negar que el olor y el sabor serán factores de gran peso al hacer tu elección.
¿Tienes un amigo favorito? ¿O tal vez un tío favorito? ¿Que característica o virtud hace que esa persona sea especial para ti?
¿Tiene gustos similares a los tuyos?
¿Qué cosas disfrutan hacer juntos?
¿Te ha dicho alguien que eres su amigo favorito?
¿Qué hace a alguien un favorito? Ciertamente, por la razón que sea, el tiempo que pasan juntos es muy agradable, y digno de celebrarse y de recordarse.
Hay personas que tienen la capacidad de hacer sentir a cada uno de sus familiares y amigos como que son su favorito. Recientemente, en mi familia vivimos momentos inolvidables, cuando una tía falleció, y muchos de sus sobrinos reclamaron ser “su favorito”. Lo cierto es que nuestra tía Camila tenía un corazón que rebosaba del amor de Dios, y a cada uno nos dio un lugar de preferencia, y nos hizo sentir como “su favorito”.
¿Sabías?Dios tampoco hace diferencia. Trata a cada hijo suyo como su especial tesoro.
Él disfruta inmensamente el tiempo que pasa contigo y conmigo. Nos llena de bendiciones espirituales y nos ama tanto que tiene un lugar especialmente reservado para el día cuando Cristo venga a buscarnos para llevarnos a sus moradas en el Cielo, donde nunca más tendremos que separarnos. Allí disfrutaremos por la eternidad su presencia, su amor y su gracia. Nos sentaremos a su mesa y degustaremos manjares que sin duda calificaremos como muy por encima en calidad a nuestro plato preferido aquí.
Además, anhela que aquellos que todavía no tienen una relación de amor con él entren a ese círculo especial para que disfruten de las abundantes riquezas de su gracia.
Jesús murió en la cruz del Calvario donde vivió la justa ira del Padre hacia el aborrecible pecador, para que tú y yo tengamos un lugar preferido a su lado. Si no lo has hecho, acepta hoy mismo su gracia; por fe, arrepiéntete para que sean perdonados tus pecados, y comienza hoy mismo esa relación con Cristo Jesús. Estudiando la Biblia, su Palabra, y hablando con él en oración, creceremos en relación significativa con el Rey Creador y Sustentador del Universo.
Oremos: O, Padre celestial, gracias por tan inmerecido sacrificio. Suplico que tu Santo Espíritu toque el corazón de mis familiares y amigos para que acepten el precioso regalo de la gracia y salvación por fe en Cristo Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.