¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
Lucas 15:8, RV 1960
La dracma perdida en casa
Las casas de los pobres en el tiempo de Cristo, eran de una sola habitación; oscuras, por su falta de ventanas. La dote matrimonial era conservada diligentemente por cada mujer, tanto que siempre se la llevaba en su ropa, velo o diadema. Debía pasarla a su propia hija en ocasión de su matrimonio. La dote confirmaba su estado civil: casada, representaba su honor, y daba cierta estabilidad financiera a la mujer (en caso de separación o divorcio). Si una moneda faltaba, se cuestionaba la reputación de la mujer. Su búsqueda era indispensable y su hallazgo era motivo de gran alivio, regocijo y celebración.
¿Cuánto vale una moneda?
La moneda nueva y resplandeciente tiene el valor que se le haya asignado, y que está inscrito en su superficie. Cuando la moneda es antigua, ha pasado de mano en mano, esté limpia o llena de polvo y suciedad, sigue siendo valiosa para su dueño. Si una moneda se pierde, su valor no disminuye por haberse extraviado. Su valor sigue siendo el mismo, esté donde esté.

Lucas 15:8-10 es una breve descripción de la realidad que se vive en muchas familias. Nos muestra el problema y también la solución. Nos llena de esperanza porque nos muestra que hay un resultado positivo como consecuencia de la búsqueda.
¿Cuánto vale una vida?
Cristo inscribió su propia imagen en cada ser humano. Cada miembro de la familia es precioso ante Dios. Hay en nuestras familias seres humanos que han perdido su relación con Dios y están inconscientes de su condición y necesidad. El brillo de la gloria de Dios (su carácter) ya se opacó en ellos. El pecado borró parte de esa imagen divina, que Cristo procura restaurar. Jesús murió por cada uno; y ninguno es de menor valor; ni siquiera cuando está perdido en su vana manera de vivir. Cada uno es digno de que cada miembro de la familia se interese por su salvación. Cuando te preguntes: “¿Dónde estará mi moneda perdida?”… Dios te responde:
“Apúrate y enciende la luz”
En los hogares sin iluminación es imposible ver, buscar y encontrar. En nuestros hogares y familias necesita restaurarse el altar familiar y encenderse la luz de la Palabra viva de Dios. A través del estudio diligente de la Biblia con humildad y oración, el Espíritu Santo quiere mostrarnos nuestra condición.
Los padres no deben descansar si en su familia hay un hijo que vive inconsciente de su estado pecaminoso. Enciéndase el candil. Escudríñese la Palabra de Dios, y al amparo de su luz examínese diligentemente todo lo que hay en el hogar para ver por qué está perdido ese hijo. Escudriñen los padres su propio corazón, examinen sus hábitos y prácticas. Los hijos son la herencia del Señor, y somos responsables ante él por el manejo de su propiedad.”
PVGM, p. 153
Para encontrar la moneda perdida se necesita:
- Humildad, confesión y arrepentimiento a los pies de la cruz
- Interés personal y familiar (colectivo) en la moneda
- Determinación y acción
- Inversión de tiempo
- Paciencia y esfuerzo
- Búsqueda diligente
- Perseverancia
- Constancia
- Intercesión
OREMOS:
Padre celestial, ¿dónde están los que me diste? Hoy humildemente suplico: muéstrame mi necesidad de ti, mis fallas, mis desaciertos, mi pecado. Dame humildad para reconocer mi condición, dame un espíritu renovado por tu Palabra, concédeme gracia para pedirte perdón y pedirles perdón. Lléname de tu poder para alcanzar con tu amor el corazón de mis amados, de manera que no haya tropiezo para la obra del Espíritu Santo en sus vidas. Quita de mí todo lo que impide que ellos sean alcanzados por tu llamado de salvación. Gracias porque nos muestras que con esfuerzo diligente y constante, colaboraremos para que esa dote valiosa sea hallada y traída de nuevo a su lugar de honra, a tus brazos de amor. No nos dejes descansar tranquilos hasta cumplir nuestra misión que nos fue dada como privilegio por ti. Gracias por lo que has hecho y lo que harás. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022








