Ayuno & Oración por la salvación de hijos, familia & amigos-¿Dónde estarás?

¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?

Lucas 15:8, RV 1960

La dracma perdida en casa

Las casas de los pobres en el tiempo de Cristo, eran de una sola habitación; oscuras, por su falta de ventanas. La dote matrimonial era conservada diligentemente por cada mujer, tanto que siempre se la llevaba en su ropa, velo o diadema. Debía pasarla a su propia hija en ocasión de su matrimonio. La dote confirmaba su estado civil: casada, representaba su honor, y daba cierta estabilidad financiera a la mujer (en caso de separación o divorcio). Si una moneda faltaba, se cuestionaba la reputación de la mujer. Su búsqueda era indispensable y su hallazgo era motivo de gran alivio, regocijo y celebración.

¿Cuánto vale una moneda?

La moneda nueva y resplandeciente tiene el valor que se le haya asignado, y que está inscrito en su superficie. Cuando la moneda es antigua, ha pasado de mano en mano, esté limpia o llena de polvo y suciedad, sigue siendo valiosa para su dueño. Si una moneda se pierde, su valor no disminuye por haberse extraviado. Su valor sigue siendo el mismo, esté donde esté.

Foto por Rhodi Lopez@Unsplash.com

Lucas 15:8-10 es una breve descripción de la realidad que se vive en muchas familias. Nos muestra el problema y también la solución. Nos llena de esperanza porque nos muestra que hay un resultado positivo como consecuencia de la búsqueda.

¿Cuánto vale una vida?

Cristo inscribió su propia imagen en cada ser humano. Cada miembro de la familia es precioso ante Dios. Hay en nuestras familias seres humanos que han perdido su relación con Dios y están inconscientes de su condición y necesidad. El brillo de la gloria de Dios (su carácter) ya se opacó en ellos. El pecado borró parte de esa imagen divina, que Cristo procura restaurar. Jesús murió por cada uno; y ninguno es de menor valor; ni siquiera cuando está perdido en su vana manera de vivir. Cada uno es digno de que cada miembro de la familia se interese por su salvación. Cuando te preguntes: “¿Dónde estará mi moneda perdida?”… Dios te responde:

“Apúrate y enciende la luz”

En los hogares sin iluminación es imposible ver, buscar y encontrar. En nuestros hogares y familias necesita restaurarse el altar familiar y encenderse la luz de la Palabra viva de Dios. A través del estudio diligente de la Biblia con humildad y oración, el Espíritu Santo quiere mostrarnos nuestra condición.

Los padres no deben descansar si en su familia hay un hijo que vive inconsciente de su estado pecaminoso. Enciéndase el candil. Escudríñese la Palabra de Dios, y al amparo de su luz examínese diligentemente todo lo que hay en el hogar para ver por qué está perdido ese hijo. Escudriñen los padres su propio corazón, examinen sus hábitos y prácticas. Los hijos son la herencia del Señor, y somos responsables ante él por el manejo de su propiedad.”

PVGM, p. 153

Para encontrar la moneda perdida se necesita:

  • Humildad, confesión y arrepentimiento a los pies de la cruz
  • Interés personal y familiar (colectivo) en la moneda
  • Determinación y acción
  • Inversión de tiempo
  • Paciencia y esfuerzo
  • Búsqueda diligente
  • Perseverancia
  • Constancia
  • Intercesión

OREMOS:

Padre celestial, ¿dónde están los que me diste? Hoy humildemente suplico: muéstrame mi necesidad de ti, mis fallas, mis desaciertos, mi pecado. Dame humildad para reconocer mi condición, dame un espíritu renovado por tu Palabra, concédeme gracia para pedirte perdón y pedirles perdón. Lléname de tu poder para alcanzar con tu amor el corazón de mis amados, de manera que no haya tropiezo para la obra del Espíritu Santo en sus vidas. Quita de mí todo lo que impide que ellos sean alcanzados por tu llamado de salvación. Gracias porque nos muestras que con esfuerzo diligente y constante, colaboraremos para que esa dote valiosa sea hallada y traída de nuevo a su lugar de honra, a tus brazos de amor. No nos dejes descansar tranquilos hasta cumplir nuestra misión que nos fue dada como privilegio por ti. Gracias por lo que has hecho y lo que harás. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022

Ayuno & Oración por Salvación de Hijos & Familia-¡Ah, me falta una!

Cuando un miembro de la familia, o un miembro de nuestro círculo de apreciados amigos se aleja, deja un vacío notable que nos hace sentir incompletos y afecta nuestros más profundos sentimientos y pensamientos. Cristo enseñó y mostró que ello necesita también afectar nuestras decisiones y acciones.

¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Lucas 15:4

  La pregunta de Cristo en ésta porción de las Escrituras es en sí una respuesta. Él, como buen pastor, se preocupa por cada oveja. Él sabe cuántas ovejas tiene. No puede seguir con su rutina diaria si le falta una de sus ovejas. Si ve que alguna se perdió o quedó atrás, no confía la obra a extraños, con muy poco o ningún genuino interés. Corre a buscarla con intenso afán por su bienestar. Él mismo expone su vida a muchos peligros, y aún a la muerte; pero no cesará su búsqueda hasta encontrar la oveja extraviada.

Lucas 15: 1-7 representa esperanza para cada intercesor, familia y congregación. Cristo está mucho más interesado en la salvación de esa persona por quien estás orando que tú mismo. No dejes a otros la responsabilidad de interceder. Ora con la seguridad de que estás colaborando con Cristo en la salvación de la oveja extraviada y que, él mismo quiere salvar… porque él murió para salvarla.

Jesús no nos presenta el cuadro de un pastor apesadumbrado que regresa sin la oveja perdida. En esto tenemos la garantía de que ni una sola oveja apartada del redil del Padre es pasada por alto. A ninguna se la deja sin ayuda. A todos los que quieran ser redimidos, el Salvador los rescatará del dominio del pecado.

Cristo Nuestro Salvador, pág. 67

Oremos: Gracias, Padre celestial, por tu interés en cada persona por quien oro. Gracias porque tú mismo viniste a buscarme a mí y estás hoy buscando a cada uno de quienes aún no están a salvo en tu redil. Gracias por la certeza de tu interés, tu sacrificio personal y también tu poder para salvar. Pronto veré tu respuesta. Suplico que tu Espíritu siga obrando para salvación en cada corazón por quien elevo mi oración. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022

Ayuno & oración por salvación de hijos, amigos & familia-Endereza sus pasos

El corazón del hombre piensa su camino: mas el Señor endereza sus pasos.”

Proverbios 16:9

¿Eres madre o padre, tal vez, abuelo o abuela?

¿Alguna vez mientras criabas suspiraste por ese momento cuando tus hijos aprendieran a caminar? Es un deseo natural e inofensivo. Si tuviste varios pequeñines a la vez apreciaste el no tener que cargarlos a todos a la vez.

Sin embargo, cada etapa de la vida debe disfrutarse. Cada etapa tiene sus desafíos, sus ventajas y desventajas, tanto para ellos como para sus progenitores.

Mientras estaban pequeños, les tomábamos de la mano y los encaminábamos a donde estuvieran seguros, a nuestro lado. Mientras más crecen, más independientes son. Se independizan de sus padres, de su familia, y hasta de su círculo de influencia. La palabra de Dios asevera que también los hombres buscan su propio camino y se independizan de Dios. Sin embargo, esta aseveración viene seguida de una maravillosa verdad que conviene recordar: “El Señor endereza sus pasos.”

Foto por Rhodi Lopez @Unsplash.com

¿Cómo guía Dios y endereza los pasos torcidos o desviados de su propósito para traerlos de vuelta a su voluntad para con cada uno?

Algunas formas que Dios usa son:

  1. Instrucción paternal-Los padres y madres somos responsables ante Dios por la instrucción que damos a nuestros hijos y las bases sobre las cuales asentamos sus pies. (Ver Proverbios 22:6)
  2. Las Escrituras-Es la Palabra de Dios la que nos revela su voluntad. Ella nos enseña, nos corrige, por su intermedio nos habla Dios como si fuera al oído y al corazón. (Ver Juan 5:39)
  3. El Espíritu Santo -El Espíritu Santo inquieta nuestras vidas y guía a toda la verdad. (Ver Juan 16:13)
  4. Amonestaciones-A través de amonestaciones Dios obra para que veamos nuestra necesidad de él y de su gracia. Cuando el rey David pecó deliberadamente, Dios envió al profeta Natán con un mensaje que le hizo ver su condición y necesidad de arrepentimiento. (Ver 2 Samuel 12:1) Lea toda la historia en 2 Samuel 11-12.
  5. Su benignidad-Por su misiericordia, de pura gracia, Dios nos guía al arrepentimiento. ¡Oh, qué amor inmensurable! (Ver Romanos 2:4).
  6. La intercesión -En diversos casos y recuentos de los evangelios y del Antiguo Testamento vemos testimonios de quienes intercedieron ante Dios por otros y Dios obró con gran misericordia. Hoy todavía Dios obra en respuesta a la intercesión. (Ver Mateo 17:15).
  7. Experiencias diversas-En cada caso de un padre o madre que vino a Cristo pidiendo por su hijo, Dios obró para traer a ese padre o madre a los pies de Cristo. En ocasiones Dios permite diversas experiencias difíciles, porque esa es la forma como reconoceremos nuestra necesidad de él. Su propósito es fomentar la salud espiritual y salvar. Así también Dios puede permitir alguna experiencia difícil a los hijos o a aquél que no ha decidido por Jesús, para que se dé cuenta de su necesidad del único y suficiente Salvador, Cristo Jesús.

Oremos:

Padre celestial, te alabamos porque eres digno de toda alabanza. Grande, misericordioso eres, tu amor no tiene comparación. Te damos gracias por cada promesa, por cada forma que tienes de obrar en cada corazón para atraerlo a tu propio corazón de amor infinito. Padre, tú ves a cada uno de nuestros hijos, de nuestros familiares, amigos y conocidos por quienes estamos en esta hora suplicando tu intervención para que se rindan a ti. Confiamos en tu amor, tu gracia, tu poder y tu deseo de obrar para salvación en cada uno individualmente. Gracias porque no hay nada imposible para ti. Confiamos en que tú enderezarás los pasos de cada uno por quien clamamos, porque tu deseo es salvar y bendecir. Permite que tu Santo Espíritu los inquiete para salvación y vida eterna, que cuando tú vengas, podamos verles también entrar por las puertas del hogar celestial. Te lo agradecemos y lo suplicamos en el nombre precioso de Cristo Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022

Ayuno & Oración por Hijos & Familia-Su favorito

Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

Malaquías 3:17

¿Tienes una comida preferida? ¿Cuál es tu postre favorito? ¿Qué te gusta tanto de esa comida o de ese postre que lo hace tu preferido? La textura, el color o los colores se encuentran entre las características de un plato o algún postre especial. Pero no puedes negar que el olor y el sabor serán factores de gran peso al hacer tu elección.

¿Tienes un amigo favorito? ¿O tal vez un tío favorito? ¿Que característica o virtud hace que esa persona sea especial para ti?

¿Tiene gustos similares a los tuyos?

¿Qué cosas disfrutan hacer juntos?

¿Te ha dicho alguien que eres su amigo favorito?

¿Qué hace a alguien un favorito? Ciertamente, por la razón que sea, el tiempo que pasan juntos es muy agradable, y digno de celebrarse y de recordarse.

Hay personas que tienen la capacidad de hacer sentir a cada uno de sus familiares y amigos como que son su favorito. Recientemente, en mi familia vivimos momentos inolvidables, cuando una tía falleció, y muchos de sus sobrinos reclamaron ser “su favorito”. Lo cierto es que nuestra tía Camila tenía un corazón que rebosaba del amor de Dios, y a cada uno nos dio un lugar de preferencia, y nos hizo sentir como “su favorito”.

¿Sabías? Dios tampoco hace diferencia. Trata a cada hijo suyo como su especial tesoro.

Él disfruta inmensamente el tiempo que pasa contigo y conmigo. Nos llena de bendiciones espirituales y nos ama tanto que tiene un lugar especialmente reservado para el día cuando Cristo venga a buscarnos para llevarnos a sus moradas en el Cielo, donde nunca más tendremos que separarnos. Allí disfrutaremos por la eternidad su presencia, su amor y su gracia. Nos sentaremos a su mesa y degustaremos manjares que sin duda calificaremos como muy por encima en calidad a nuestro plato preferido aquí.

Además, anhela que aquellos que todavía no tienen una relación de amor con él entren a ese círculo especial para que disfruten de las abundantes riquezas de su gracia.

Jesús murió en la cruz del Calvario donde vivió la justa ira del Padre hacia el aborrecible pecador, para que tú y yo tengamos un lugar preferido a su lado. Si no lo has hecho, acepta hoy mismo su gracia; por fe, arrepiéntete para que sean perdonados tus pecados, y comienza hoy mismo esa relación con Cristo Jesús. Estudiando la Biblia, su Palabra, y hablando con él en oración, creceremos en relación significativa con el Rey Creador y Sustentador del Universo.

Oremos: O, Padre celestial, gracias por tan inmerecido sacrificio. Suplico que tu Santo Espíritu toque el corazón de mis familiares y amigos para que acepten el precioso regalo de la gracia y salvación por fe en Cristo Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.

Ayuno & Oración por Hijos & Familia-La hora final

Me hallaba absorta en mi estudio, cuando de pronto, me detuve y miré a mi celular:

—“Mamá falleció hoy…”, —decía la noticia.

No puedo explicar lo que sentí.  La nota no se refería a mi madre, sino a otra valiente y esforzada guerrera de oración. Descansó en sábado. Dios cumplió en ella su propósito y dejó un legado digno de imitar. Alabamos a Dios por ello.

A todos nos aconsejó tiernamente, como una buena madre suele hacerlo. Era mi hermana en Cristo, mi amiga, compañera de oración. ¡Cuántas veces estuvimos únicamente las dos en la línea, orando por el propósito divino para el Ministerio, para nuestras vidas, y el de nuestras familias!

¡Por años oró y nos motivó a orar por sus hijas! Dios le concedió el anhelo de su corazón y la alegría de verlas regresar.  Volvieron al redil sus ovejas… menos una. Por esa hija nos unimos todos los integrantes en oración constante. Pasaron años de lágrimas y ruegos… La hija, por decisión  propia, alejada totalmente del núcleo familiar, endureció su corazón. El consejo divino dice:

Entre tanto que se dice:

Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” –Hebreos 3:15.

Esta madre enfermó severamente. Aun así sólo aumentó su deseo y su ruego a Dios para que la oveja descarriada regresara a casa. Con lágrimas y ruegos oramos para que al menos se comunicara con su débil madre. No sucedió. Llegó la hora final. El tiempo se acabó. Su madre descansó en Cristo sin escuchar la voz de su hija, ni recibir noticia suya alguna. Me parte el corazón pensar en cuánto sufrió su tierno corazón de madre. ¿Qué lleva a un hijo a endurecer  su corazón de manera tal que rechace la tierna solicitud de su madre? ¿Cómo mira Dios esa actitud? ¡Oh, Señor, ten misericordia e inquieta su corazón, para que se arrepienta y regrese a tus caminos, y a la armonía familiar!

Lo importante es: ¿Dónde estás tú hoy, amigo, amiga? ¿Aceptaste la invitación de Dios para venir a su presencia arrepentido? ¿Acaso no le oyes llamar? La hora final llegará sin antes anunciarse. La gracia de Dios puede terminar en cualquier momento. No permitas que la hora final te encuentre lejos de la presencia de Dios, el Padre.  Responde hoy mismo a su llamado.

Oh, Señor, tú que ves cada corazón y conoces su lucha individual, sigue tocando a la puerta de aquellos por quienes, con amor, suplicamos. Inquiétalos, que no llegue su hora final sin antes tener un encuentro contigo, es nuestro ruego. Ten misericordia de cada padre, madre, familiar y amigo que clama por la salvación de aquellos a quienes ama. Tú conoces bien su ferviente anhelo y solo tú puedes fortalecerlos en su perseverante ruego por la salvación de los que hoy están endurecidos, perdidos en su orgullo y en su vana manera de vivir. A aquellos intercesores, que ya descansan en ti sin ver tu respuesta, concédeles que al sonar la trompeta final, sus amados estén allí como ovejas que respondieron al llamado de su pastor. En el nombre de Jesús lo agradecemos desde ahora, Amén.  ©Rhodi Alers de López, 2022

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Ayuno & Oración Por Salvación de Hijos & Familia-Semilla de Fe

Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.

Eclesiastés 11:6

¿Te has preguntado cuándo es el mejor momento para sembrar? Los agricultores de experiencia conocen que los ciclos de la luna afectan la siembra y sus resultados. De acuerdo al ciclo lunar, escogen el mejor momento para la siembra, para la mejor probabilidad de resultados positivos.

¿Cuándo es el mejor momento de sembrar la Palabra de Dios? Nuestra referencia bíblica nos recuerda que tanto en la mañana como en la tarde, (los momentos cuando la familia está reunida) son oportunidades idóneas para sembrar. ¿Cómo se aprovecha el tiempo del culto matutino y vespertino en tu hogar? Es tarea, responsabilidad y privilegio de cada padre, madre sembrar en sus hijos la semilla de la fe en Cristo Jesús. Por el estudio diligente y consecuente, las lecciones de la naturaleza, la oración, culto familiar diario, etc., sembramos para la eternidad.

De la parábola del sembrador obtenemos lecciones importantes:

  1. Sembrar es una obra intencional, no casual.
  2. El terreno requiere preparación con un testimonio positivo, una vida consecuente, al atender las necesidades físicas, etc.
  3. La semilla de la Palabra de Dios se comparte con todos y en todo terreno.
  4. Sembramos únicamente lo que hemos experimentado. Nadie puede sembrar lo que no tiene. Nuestro testimonio personal de comunión con Dios es de suma importancia. 1 Juan 1:3, dice: Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
  5. La parábola del sembrador también pone de manifiesto el efecto del suelo sobre la semilla. O sea, la respuesta del corazón en el cual se siembra la semilla. ¿Cómo trata el oyente la semilla? ¿La aprecia, la valora, le da lugar propicio para su crecimiento?
Foto por Aaron Burden @Unsplash.com

¿Sabías que la siembra es una obra de fe? El sembrador no tiene control ni de la semilla ni de la reacción del terreno donde cae la semilla. Tampoco tiene control sobre el clima y los elementos de la naturaleza. Siembra confiando en:

  • Que la semilla tiene en sí misma la capacidad que Dios puso en ella de germinar y producir.
  • Que el terreno será propicio y responderá favorablemente y permitirá a la semilla el proceso correspondiente para su desarrollo adecuado.
  • Que Dios enviará lluvia y sol necesarios para el desarrollo.
  • En su debido tiempo, cosechará.

No tenemos control de nada, excepto de qué y cuándo sembraremos. Cada oración, cada porción bíblica compartida, cada mensajito, cada recordativo de las cosas eternas es una semilla de fe. Solo Dios produce el crecimiento cuando el terreno asimila la obra del Espíritu Santo. No dejes de orar, no dejes de compartir, no dejes de sembrar, ni de motivar a otros con tu testimonio silente.

Cada oración ferviente elevada con fe por algo recibirá respuesta. Notas Biográficas de EW 228.3

Padre amante, ayúdame a ser intencional y a sembrar en todo momento. Ayúdame para que mi vida sea consecuente con tu verdad. Toca las vidas de nuestros hijos, amigos, familiares y conocidos. Ayúdame a tener fe en ti de que esa semilla producirá fruto de vida eterna. Gracias por obrar en cada uno tu salvación. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022

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Ayuno & Oración por salvación de hijos & familia-Espada afilada

Promesa

 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

No todas las espadas son construidas de doble filo. Cada estilo tiene su función. La espada de doble filo es más peligrosa que su contra parte, ya que la de doble filo corta y también desgarra.

La Palabra de Dios se compara a una resplandeciente espada de doble filo. Algunas personas pueden denominarse impenetrables o ser más difíciles de influenciar o impresionar. Pero una puntiaguda espada de dos filos entra con facilidad hasta desmenuzar el orgullo propio, deshacer la sabiduría humana, destrozar los pre-conceptos, deshilachar la incredulidad, y hendir las mejores excusas. Nada se resiste ante ella.  Nada queda sin su influencia transformadora.

Foto por Ricardo Cruz @Unsplash.com

Poderosa espada

La Palabra de Dios raja las cortinas de tinieblas espirituales para que la luz del cielo resplandezca en el corazón. Entonces la espada ilumina las más recónditas áreas de la vida: ella conoce y examina los pensamientos, identifica muy bien las intenciones y motivaciones de nuestras actitudes y costumbres. Cuando la espada de la Palabra de Dios penetra nuestra vida corta la vanidad, quiebra nuestras defensas más fieras, y subyuga todo pensamiento a su poder perfeccionador. Oremos, ayunemos por sabiduría para dar uso a la única espada capaz de erradicar el pecado de cada vida a ella expuesta.

Oremos:

Padre celestial, humildemente doy gracias por tu Palabra, la espada, que es poder para salvación. Corta de mi vida cualquier cosa que sea un obstáculo para la salvación de otros. Suplico sabiduría y el poder del Espíritu Santo para desplegar tu Palabra a mis amados.  Inquiétalos, hiérelos para salvación y vida eterna. En el nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de López, 2022

Deja tu comentario más abajo del artículo. Cuéntanos cómo está obrando Dios en la vida de aquellos por quienes suplicas salvación. Será de estímulo a otros.

Ayuno & Oración Por Salvación de Hijos & Familia-Gracia suficiente

Promesa para ésta semana

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte

2 Corintios 12:9-10

¿Por quién estás orando para que reciba salvación a través de la fe en Cristo Jesús?

En la labor de intercesión y la obra de ayudar a otros a conocer y/o aceptar a Cristo es imprescindible que nos reconozcamos débiles e incapaces para lograr algo por nuestras propias fuerzas. Es fácil y feliz ver que con alegría se acepta el Evangelio de salvación, pero no todos los corazones tienen tierra fértil.

Hay corazones con luchas que desconocemos, y solo el Espíritu Santo es capaz de quitar todo tropiezo para que se acepte a Cristo como Salvador.

Sin embargo, aunque necesitamos reconocer nuestra total incapacidad y por ende, nuestra total necesidad de depender de Cristo, no debemos pensar que nunca veremos el resultado de nuestra labor. Pablo tenía un aguijón que podemos comparar con un tropiezo o impedimento para avanzar en su labor. Pero Cristo le dijo: “Mi gracia es suficiente”.

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:9-10).

Todavía esa gracia es suficiente y nosotros necesitamos depender de esa gracia y agradecerle a Dios por ella. Somos débiles, pero Cristo es fuerte. Somos insuficientes, pero la gracia de Cristo fluye en suficiente proporción a la necesidad presente. No dejemos de colaborar con Dios en el testimonio positivo, en la exhortación, en la enseñanza de la Palabra viva, en las invitaciones, en la intercesión.

OREMOS: Padre celestial, gracias porque en nuestra debilidad nos animas con tu abundante provisión de gracia para la labor a mano. Ayúdanos a perseverar en la obra de la salvación, hasta ver tu gracia en plena acción en cada corazón por quien intercedemos y laboramos. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022

COMPARTE: ¿Por cuántas personas estás trabajando para alcanzar para Cristo?

Bienaventurado, No. 4

Los oídos que me oían me llamaban  bienaventurado, y los ojos que me veían me daban testimonio,

Job 29:11

Job se encontraba en medio de una situación desoladora. Había perdido:

  • Sus bueyes y sus asnas robados
  • Mataron a sus criados a filo de espada.
  • Sus ovejas y sus pastores perecieron cuando un fuego descendió del cielo.
  • Sus camellos fueron atacados inesperadamente y hurtados; los siervos muertos.
  • Sus diez hijos perecieron en un solo día en un aparente tornado.
  • Su salud desapareció.
  • El apoyo de su esposa se esfumó.
  • La confianza de sus amigos se tornó en acusaciones.
Foto cortesía de ian-stauffer@Unsplash.com

El capítulo 29 de Job nos describe que en medio de su angustia y profundo dolor Job meditó en lo que Dios había hecho por él. Aunque ahora se hallaba en el valle de la desolación, recordó que Dios lo había llevado antes al pináculo de la montaña. Apreció la bondad y la misericordia divina cuando enumeró sus bendiciones, entre ellas:

  1. Protección divina
  2. Iluminación celestial
  3. Compañía de Dios
  4. Numerosa familia carnal
  5. Abundancia y prosperidad material
  6. Respeto como abogado y juez
  7. Admiración de parte de jóvenes y ancianos
  8. Honra y fortaleza
  9. Atención a sus palabras
  10. Liderazgo eficiente

Su testimonio bien puede resumirse en ésta declaración: Los oídos que me oían me llamaban  bienaventurado, y los ojos que me veían me daban testimonio, (Job 29:11).

¿Estás viviendo momentos de aflicción y duras pruebas? Bien dijo el salmista: Meditaré en todas tus obras, Y hablaré de tus hechos ( Salmos 77:12). En medio de las adversidades conviene recordar las bendiciones divinas. Siendo que Dios no cambia podemos confiar en su fidelidad y recibir aliento a pesar del presente momento incierto. Recuerda lo que Dios hizo por ti y espera en su gracia la bendición de Jehová.

Oremos

Padre bueno, conocí tu bendición. Gracias porque tú eres el mismo hoy que ayer, y puedo esperar confiado que veré tu gracia, para gloria del Padre celestial. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2022