Feliz cumpleaños, Grisel

Hoy, doy gracias a Dios por Grisel.

Ella es una mujer que ama a Dios y a sus semejantes. Ama a su familia y lo demuestra cada día con su tiempo, su esfuerzo, sus detalles y sus palabras de aliento. Es una hija dedicada, una madre ejemplar, una esposa fiel, y una empleada eficiente. Es una incansable y perseverante guerrera de oración y una amiga confiable.

Grisel está hoy celebrando un año más de vida. Hoy te invito a elevar una oración a Dios por ella.

OREMOS:

Padre celestial, gracias por el privilegio de conocer a Grisel. Gracias por su vida, por su amor a ti, que es evidente en todo lo que hace. Gracias por su influencia, por su corazón compasivo y por su interés en el bienestar de otros. Suplico hoy tu bendición especial para su vida. Tú conoces sus anhelos, sus alegrías, y también sus desafíos y necesidades. Llénala de tu Santo Espíritu y cumple en ella y a través suyo, tu propósito para su vida. Permite que ella siempre dependa de ti, y que su relación con Cristo aliente e inspire a otros a una relación de fe con Cristo como Salvador personal. Dale hoy la bendición que tú tienes para ella. Permite que sea renovada en tu presencia y que su fe crezca cada día más. Bendice también a cada miembro de su familia y dale la alegría de que se preparen para el reino de los cielos. Gracias, Padre, por Grisel, y gracias por concederle tu bendición. En el nombre de Jesús, Amén.

Promesas para compartir, No. 6

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No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

Juan 15:16

Mi oración

Gracias, amante Padre celestial, por amarme tanto, que me escogiste a mí, aunque no lo merezco. Hoy te alabo por tal privilegio. Con humildad, te agradezco por tener tan específico y elevado propósito para mí: Ayúdame a llevar el fruto del Espíritu Santo, y que éste perdure, para que mis ruegos sean contestados, por los méritos de Cristo, y para la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

Notita de Victoria-Audible silencio

En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos. Salmo 18:6

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Foto por Rhodi Alers de López

Señor,

aun si la enfermedad

trauma o maldad

silencia mi voz,

tú escuchas con claridad

el clamor de mi corazón.

Y en ese silencio audible

te manifiestas con poder

concediéndome

momento tras momento

tu dulce bendición. ©Rhodi Alers de López, 2012

Gracias, Padre celestial, por escucharnos tan atentamente aun en esos difíciles momentos cuando no podemos expresarlos abiertamente. Te alabamos por tu amor, tu tierno cuidado y tu disposición para obrar en nuestra necesidad. Ayúdanos a ser más como tú. En el nombre de Jesús, Amén.

Gracias, Señor, por tus múltiples bendiciones en el año que terminó.

Bendice, alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Salmo 103:1

Me parece curiosa la invitación del salmista: “Y bendiga todo mi ser su santo nombre.” Todo nuestro ser entero debe estar envuelto en alabar y bendecir a Dios por sus múltiples misericordias.

Estoy segura de que puedes identificar momentos difíciles, pero Dios ha sido fiel. En medio de la incertidumbre, Él sigue al control. Sus promesas son seguras. De Él podemos depender. En Él estamos seguros. Él es nuestra esperanza, nuestro refugio, y el único de quien procede todo lo bueno.

Foto por Rhodi López@Unsplash.com

Algunos motivos que nos sugiere el salmista para bendecir a Jehová:

  • Su Perdón
  • Sanidad
  • Rescate
  • Su provisión/ Saciedad que lleva al rejuvenecimiento
  • Justicia
  • Misericordia
  • Compasión
  • Su trono está en los cielos-nada lo puede alcanzar ni corromper. Pero… qué hermoso es saber que nuestra alabanza sincera se eleva en grato perfume a nuestro Hacedor. Alabado sea su santo nombre.
  • Aún a los ángeles se les invita a bendecir a Jehová.

Al mirar hacia atrás ciertamente vemos situaciones de toda índole. Pero Dios no ha faltado a sus promesas. Alabemos su nombre. Agradezcamos su perdón, su amor y cada nueva oportunidad que nos ofrece. Y prosigamos a la meta, porque Cristo ya pronto viene. ¿Estás listo?

¿Qué bendición específica deseas agradecer a Dios en este fin de año? Deja tu comentario y comparte. Será de bendición para cada lector. Que Dios te bendiga rica y abundantemente a ti y a los tuyos. ©RhodiAlers de López, 2021

Nota de Alabanza: Salmo 84:1-2

¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Salmo 84:1-2.

Incontenible anhelo

¿Alguna vez se te ha hecho imposible estar reunido personalmente en el edificio de la Iglesia por alguna enfermedad o por algún otro motivo de peso? ¿Has extrañado la experiencia de la adoración corporativa?

Para los israelitas no era una experiencia ordinaria, sino una experiencia sumamente especial llegar a la casa de Dios y adorar allí junto a otros de su misma fe. Eran pocas las veces que en un año podían acudir al templo. En el Salmo 84, el salmista expresa su ardiente, fervoroso e incontenible deseo de estar en la casa de Dios.

Foto por Rhodi López@Unsplash.com

Amabilidad sin límites

“¡Cuán amables son tus moradas!” —Hay una experiencia positiva muy deseada en la vida del salmista. ¿Te sientes tú rodeado de la amabilidad divina cuando vas a su templo? ¿O la disfrutas únicamente en la soledad, en tus momentos privados con Dios? ¿Has meditado en la parte que, como creyente, te corresponde hacer para fomentar un ambiente de amabilidad en la casa de Dios para todo el que allí se allega, indistintamente de su posición, conocimiento, experiencia en la fe o la falta de ella? ¿Pueden decir los que a tu congregación asistieron: “Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos”?

Los atrios de Jehová

¿Qué significa para tu vida poder asistir a los atrios de Jehová? ¿Cómo impacta ello tu relación con Dios, con otros creyentes, y con quienes aún no le han conocido? ¿Dice tu comportamiento allí que reconoces que éstos son los atrios de Jehová? ¿Qué cambiarías en tu actitud o comportamiento con tal de transmitir a todos que éste es un lugar apartado para un encuentro con el Creador del universo, para que todo el que a Él se acerque sea vivificado en su presencia, y no un lugar de reunión social para propósitos egoístas ni seculares?

Foto por Pedro Lima @ Unsplash.com

Alabanza verdadera

Es el humilde reconocimiento de que el lugar de encuentro son los atrios de Jehová lo que despierta en el creyente ese deseo incontenible de llegar a su presencia para disfrutar la amabilidad ilimitada de Dios. De su corazón brotan melodías inspiradas por el Espíritu Santo, que Dios acepta como verdadera alabanza, porque en espíritu alma y cuerpo se está en comunión con el único Dios verdadero, que lo lleva a exclamar: “¡Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo!”

¿Cuándo fue la última vez que te identificaste así con el salmista?

Mi oración:

Padre, Creador del cielo y de la tierra, obra en mí para que pueda conocerte más profundamente, de manera que al acercarme a tus atrios, pueda alabarte inteligentemente. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2021

Notas de Gratitud-1 Pedro 3:12

Foto por Jessica Lewis@Unsplash.com

Hoy, Señor, más que pedir, quiero agradecerte porque tú eres un Dios de amor y de bondad, que escuchas las oraciones de aquellos que creen en ti y te presentan sus necesidades en oración. Gracias por escuchar cada pedido, cada clamor, cada comunicación que se eleva desde cualquier rincón del mundo. Gracias por estar atento a la voz de tus hijos, indignos como somos. Gracias por mirarnos con misericordia. Gracias por lo que has hecho, y por lo que harás. En el precioso nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de López, 2020

Oración al Amanecer

Gracias, Padre celestial, por la gran misericordia que has mostrado con este pecador. No merezco tu bondad, pero te alabo por la bendición de ver un nuevo día.

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré ” (Lamentaciones 3:22-24).

Tu fidelidad me conmueve, tu bondad es sin precedentes. ¿Quién sino tú mostraría tanto amor hacia un miserable pecador? Hoy ante tu trono, agradezco el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por mí para darme vida nueva. Gracias por la salvación que obró allí en mi favor.

No tengo nada, sino a Jesús. Hoy, me postro, suplicando me llenes del Espíritu Santo para hacer tu divina voluntad. Mi porción eres tú, mi suficiente Salvador. Me someto a ti para que transformes mi vida y me uses para tu gloria. Ayúdame a hoy andar humildemente y reflejarte dignamente esparciendo amor y tu dulce bendición. ¡Gracias, gracias, Señor por tu misericordia y tanta bendición! Gracias por este día, por escuchar mi petición y aceptar mi gratitud. En el nombre de Jesús, Amén. ©Rhodi Alers de López, 2020

Hoy que termina un año

Solo gracias tengo para darte hoy que termina un año.

¿Qué más podría yo decirte por las innumerables veces que me has perdonado?

Gracias, Señor amado, gracias por haberme amado.

Gracias por tantas veces que mi clamor has escuchado.

Gracias por permitirme hasta aquí haber llegado. No lo merezco. Solo agradezco.

Gracias por ese abrazo con que me abrigas cada día,

Gracias por dar a Jesús, y por tu Palabra, segura guía.

Gracias por mi familia, la que me acepta, me cuida, me ama.

Gracias por darme aquí el privilegio de servirte.

Gracias por las pruebas y aún los vientos de tormenta, porque nunca me abandonaste a mi propia y oscura suerte.

Gracias por los tropiezos que en el camino hallé. Me llevaron un peldaño más cerca de Emanuel.

Gracias por las heridas que en la batalla adquirí, pues tú las sanaste todas y me hiciste muy feliz.

Gracias por tu cuidado y tu amorosa protección, que me guardaron del maligno en toda ruda tentación.

Gracias por las lágrimas que me tocó derramar, pues por ellas limpiaste mis ojos con el colirio celestial.

Gracias por cada amigo, por cada hermano, por cada niño que a mi vida has traído.  De todos quiero aprender solo lo bueno, lo puro y lo virtuoso; y que mi ejemplo no sea tropiezo, sino de compañerismo con quien es el Camino, la Verdad, y la Vida.

Gracias por los pedidos que aun no me has contestado. Tus planes son más altos; tu tiempo, ventajoso.

Gracias por los reveses, las circunstancias amargas, pues ahí te oigo decir: “Hija, bástate mi gracia”.

Gracias por la provisión de tu Espíritu Santo, pues nunca en esta senda me dejaste caminar sola.

Gracias por el dolor que a mi puerta ha tocado. Me haces saber que en ti solo está el verdadero gozo.

Gracias por las privaciones que a veces experimenté. Tú solo eres mi verdadero Jehová Jireh.

Gracias por el dolor, la penuria, la aflicción. Tú tornaste mi llanto en una nueva y hermosa canción.

Gracias por la persecución, las burlas y el escarnio; me hacen valorar tu vituperio al tomar mi lugar.

Gracias por la maldad  que gusté de tantos que fingen que te aman. Me llevas a comprender que no hay amor real, si no viene de Jehová.

Tan solo: “GRACIAS”, puedo decirte por permitirme a mí terminar este año con sus risas, con sus retos y su lección. Los días buenos fueron de gracia; los días tristes, de instrucción; pero en ninguno se apartaron de mí tu magna gracia y tu bendición.

Todo quedó atrás, los retos, llantos y desafíos, las ofensas y las heridas, los dolores, mis desaciertos. Todo quedó atrás. Perdoné porque fui perdonada. Cristo limpió mi culpa. Todo quedó atrás.

Solo Cristo está al frente. Él es mi única esperanza. Él es mi roca, Él es mi fuerte. En Él confío, con Él camino hacia un futuro de bendición, aunque ande el valle de sombra de muerte.

Gracias, amado Cristo. Gracias, mil gracias, por tanta bondad. Quiero contigo emprender camino este año nuevo, de aquí y ahora a la eternidad.

© Rhodi Alers de López, 2019

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia: Fulgores de victoria

Promesa para esta semana

“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”- (Salmo 40:1).

Testimonio

El salmista nos da un breve, pero poderoso testimonio de la victoria que Dios obró tras su oración urgente.

La desesperación no resuelve nada

¿Has estado en un lugar cenagoso?  ¿Es un lugar donde te puedas sentar a esperar en calma? No.  Es un lugar incómodo, de peligro, un lugar lleno de lodo, un lugar sucio, que te dificulta la acción. Es una situación que pesa sobre ti y que agota las fuerzas físicas y también las energías mentales y espirituales. David no temió confesar que su situación fue desesperante. 

La oración cambia las cosas

“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos” (Salmo 40:2).

David relata lo que Dios hizo por él en respuesta a su clamor: Dios lo hizo sacar del pozo de la desesperación.  O sea, ahora, en vez de limitación, estrechez de pensamiento y (des-esperar) falta de esperanza, recordar las promesas de Dios trajo calma en medio de la adversidad. 

La clave: “Paz-Ciencia”

La peña es sólida. Representa firmeza, estabilidad. Cada promesa divina nos es dada para que vivamos seguros y confiados en Dios. La oración y la meditación en las promesas divinas nos enseñan lo que personalmente he denominado “PazCiencia”: y lo defino como “la ciencia de la paz en  medio de la prueba” Eso cambia todo el panorama sombrío e infunde esperanza. Nos permite descansar confiadamente, con la seguridad de que Dios es fiel, que sigue al control y proveerá la solución. ¿Qué ven los demás en tu vida? ¿Ven desesperación, o ven firme confianza en Dios? 

La consecuencia es alabanza

“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová” (Salmo 40:3). 

¿Da tu testimonio deseos de conocer y servir a tu Dios, o niega tu proceder el poder de Jehová? ¿Vives una vida de alabanza al único Dios verdadero?

Foto por Rhodi Alers de López

Invitación a la acción:

Hoy te invito a orar y dejar que Dios tome control y a disfrutar la “PazCiencia“. Verás esos fulgores de victoria que te inspirarán a cantar un cántico nuevo a Dios.

Mi oración:

Amante Padre celestial, te doy gracias y alabo tu nombre porque ya puedo vislumbrar, por fe, los fulgores de tu victoria en la vida de mis amados. Gracias por escuchar cada clamor. Gracias porque, en la cruz, Cristo derrotó al enemigo. Gracias porque Jesús murió por mí y por mi familia, pero resucitó victorioso. Te alabo por la obra del Espíritu Santo y la liberación que estás obrando en la vida de mis amados. Gracias por tu fidelidad. Mientras llega la mañana gloriosa, seguiré clamando, esperando y agradeciendo tu obra redentora. ¡Pronto veré el albor de la mañana gloriosa! Lo creo, lo declaro y lo agradezco en el precioso nombre de Jesús, Amén. © Rhodi Alers de López.

ÚNETE en ayuno cada viernes después de almuerzo, hasta el almuerzo del Sábado. O sea: Ayuno de viernes, 1:00 pm-sábado, 1:00 pm, para almorzar con nuestras familias.

Ayuno & Oración por la Salvación de Hijos & Familia-Calla, Enmudece

 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Marcos 4:39

¿Hay olas en tu barca?

Tras un día de exhaustiva labor por el reino de Dios, ahora… ¡esto! Lo que parecía un viaje con Cristo en busca de reposo y sosiego, pronto se convirtió en una espantosa tormenta. Jamás pensaron los discípulos que enfrentarían algo así. Habían visto a Cristo hacer milagros. Comprendían, a su modo, que era el Hijo de Dios. Se sentían cómodos y seguros a su lado y sus esperanzas de una pronta liberación de la opresión romana, los animaba en sus adentros.

  1. Con Cristo o sin Cristo en la barca, enfrentaremos tormentas. ¿Prefieres afrontar la tormenta con Cristo, o sin Él?

¿No tienes cuidado que perecemos?

Sus intentos por manejar la barca fueron totalmente infructuosos. Los expertos marineros temieron por sus vidas al punto de olvidar que no estaban solos. Cuando un rayo de luz iluminó a Cristo, se volvieron a su Maestro con reclamos.

2. Cuando en nuestra incapacidad humana, finalmente nos acordamos de Cristo, ¿acaso no le hemos reclamado también? El mismo enemigo nos echa en cara: “¿No estás tú sirviendo a Cristo? Mira como te abandonó. Está durmiendo mientras tú luchas solo por la salvación de tu familia. ¿Cómo te atreves a servirle si… ¡Mira cómo están los tuyos!”

Foto por Rhodi Lopez@unsplash.com

¡Calla, enmudece!

Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza (Marcos 4:39).
Su poder no ha menguado. Cualquiera sea la tormenta que estás afrontando, no necesitas luchar solo.

3. Cristo está tan cerca como una oración. La fe en Cristo calmará tu ser, acallará tus dudas y enmudecerá tus temores. Habrá grande bonanza en tu corazón y podrás ser, a tu familia y a otros, instrumento de su paz, que sobrepasa la comprensión de todo entendimiento.

Mi oración:

Querido Padre celestial, gracias por Jesús, mi Salvador. Hoy, en el poderoso nombre de Jesús, mi Señor, reprendo y renuncio a toda duda, temor y pensamiento de ansiedad. Renuncio a toda insinuación de derrota e incapacidad. Cristo ordenó al enemigo: “¡Calla, enmudece!” Por la fe en la sangre de Cristo en mi favor, el enemigo enmudece y sus insinuaciones no tienen ningún poder sobre mi mente, mis acciones, ni sobre mi familia. Todos sus planes quedan ahora cancelados, porque Cristo está al control de esta embarcación. En el poderoso nombre de Jesús, Amén y Amén. ©Rhodi Alers de López, 2019