Tengo completa paz, Señor.

¿Tienes paz? ¿Acaso no te amedrenta lo que suceda?, me peguntó la chica, asustada por la perspectiva sombría.

—Tengo paz. Dios sigue al control.

La paz no es la ausencia de tormentas, es la seguridad de que conocemos a quien puede decretar: “Haya paz” y calmar la tormenta. No es la inexistencia de dolor, sino la seguridad de que Dios puede sanar toda dolencia del cuerpo, del alma y del espíritu. Paz no significa carencia de problemas, es la seguridad de que Dios está al control. Paz es conocer al Dios Creador del universo y estar seguro en sus manos, pase lo que pase. La paz no proviene de la confianza en que nada negativo ocurrirá. Pero es la certeza de que aun si nos toca afrontar la muerte, estamos a cuenta con Dios.

Horatio Spafford fue un prominente abogado cristiano, nativo de NY. en 1870, su único hijo varón murió de cuatro años a causa de la fiebre escarlata. Poco después, Spafford  a cuasa del  Gran Incendio de Chicago en 1871, perdió sus propiedades a la orilla del Lago Michigan, quedando en la ruina. En 1873 decidió viajar a Inglaterra para visitar a sus amistades, descansar y acompañar a su amigo, el renombrado evangelista D.L. Moody en una campaña. Por interrupción de última horaen un asunto de negocio, sus cuatro hijas y esposa Anna, viajaron sin él en el transatlántico SS Ville du Havre. Él prometió encontrarse con ellas a la mayor brevedad posible.

Un vuelco inesperado

Durante el viaje, el buque fue accidentalmente embestido por otro buque, el Loch Earn. En solo 12 minutos, el SS Ville de Havre se hundió, y con él 226 personas, entre ellas, las cuatro hijas de Horatio Spafford. Al llegar a tierra su esposa le envió un telegrama que decía: “Unica salva”.

En busca de respuestas

Horatio analizaba su vida buscando respuestas. “Hasta ese momento, escribió su hija Bertha, su vida habia fluido serenamente, como un río. La paz espiritual y la seguridad financiera habian sostenido a esta familia hasta entonces. Sin embargo, en Chicago, a su alrededor, la gente se hacia la silente pregunta: “¿Que culpabilidad ha traido sobre la familia Spafford tan abarcante tragedia?””

Tengo paz en mi ser

En 1873, rumbo a Inglaterra, El capitán del barco llamó a Horatio y le mostró el lugar donde perecieron los tripulantes del SS Ville du Havre. En su cabina, Horatio escribió las palabras del himno: “Tengo Paz En Mi Ser”, que han fortalecido a tantos en sus momentos de tribulación.

“El que mi padre hubiera escrito esas palabras en un momento tal muestra la fiereza de su lucha y la totalidad de su victoria”, comentó su hija.

Aquí puedes leer las palabras originales, en inglés. Phillip Bliss le compuso la música a tan reconfortante himno.

¿Cómo está tu vida hoy? Ni tú ni yo sabemos lo que afrontaremos hoy. No sé lo que traerá mañana. Pero tengo paz en mi ser.

Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿puedes decir con toda honestidad ante Dios que estás en paz con Dios? Te invito a confiarle a Dios tus luchas, inquietudes y preocupaciones. Confíale tu vida. Confiesa HOY tus faltas, errores y pecados. Pídele que los borre. Venga lo que venga, tendrás plena paz aun en medio del mar de aflicción, y  gozarás la seguridad de que tu nombre está inscrito en el Libro de la Vida. Dios te bendiga y te guarde en completa paz.

Comparte tu experiencia: ¿Qué situación difícil afrontaste en la que viviste la paz de Dios? ¿Qué promesa trajo paz a tu vida en ese momento?

Cuando la tormenta amenaza Jehová es la respuesta

Salmo 46-Una promesa segura

Cuando la tormenta amenaza, volvemos nuestra vista a Dios, quien único puede salvarnos. Dios es fiel. Oramos por cada uno en el paso de la tormenta. Confiamos en el poder de Dios para socorrer a quienes en él confían. El Salmo 46 es una promesa segura para esta hora incierta.

Cuando ruge la tormenta nuestro único refugio es Dios.

SALMO 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar;

3 Aunque bramen y se turben sus aguas,
Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.

5 Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana.

6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos;
Dio él su voz, se derritió la tierra.

7 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

8 Venid, ved las obras de Jehová,
Que ha puesto asolamientos en la tierra.

9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.
Que quiebra el arco, corta la lanza,
Y quema los carros en el fuego.

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Una Taza de TÉ con Jesús, No. 3

¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo?

¿Dónde están mis hijos?, — me pregunté angustiada. Estaba en una tienda por departamentos con dos pequeños a mi lado. Tomé una pieza de ropa en mis manos y en ese momento noté que ya mis chicos no estaban a mi lado. Se me sumió el corazón. Se me cortó la respiración… Los llamé, sin respuesta. Miré a todo mi alrededor. Oré. Entonces me dirigí al pasillo de juguetes, unos pocos pasos más atrás de donde yo los había extrañado.

Allí estaban mis chicos muy entretenidos con un juguete que vieron momentos antes, cuando nos dirgíamos a la sección de ropa infantil. ¡Te imaginarás qué alivio fue encontrarlos! 

“Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.” (Lucas 2:43).

—¿Dónde está Jesús?—preguntó María.

—No lo he visto. Estará con los chicos de los vecinos, —contestó José.

—  ¿Sabes lo importante que este primer viaje a Jerusalén es para él? Estaba impresionado. Ya ansío que nos cuente su experiencia. ¿Dónde estará?

María no se alarmó. Pero… al llegar la noche extrañó sus manos ayudadoras. Entonces se intranquilizó:

—¡Oh, no! ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde se quedó?

¿Cómo reaccionarías si se te pierde tu hijo? ¿Qué acongojado grito rebasaría tu pecho?

A través de los siglos muchos le han buscado.  Al nacer, los sabios le buscaron para adorarle, Herodes le buscó para matarle. En su ministerio terrenal multitudes buscaron sanidad física; otros, perdón y sanidad espiritual.  Unos le reconocieron como el Hijo de Dios; otros lo burlaron y escupieron.

Hoy, muchos se preguntan: ¿Dónde está Jesús?   A diario millones pierden lo más precioso de vista: a Cristo, su Salvador. Sumergidos en los negocios de esta vida, lo pierden. Los afanes y compromisos encadenan y les privan de su preciosa compañía. En su noche gritan aterrorizados: “¡¿Dónde está Jesús?!”

Por no apreciársele, por no tener tiempo para comulgar con él, dejaron atrás a Cristo.

¿Qué ocupó tu vida? ¿Qué cosa, situación o persona tomó prioridad? ¿Qué te hizo perderlo de vista? Lo que pareciera una indulgencia momentánea puede costar muchos días de inquietud, ansiedad, angustia y desesperación viéndonos privados de su compañía.

Si José y María hubiesen fortalecido su ánimo en Dios por la meditación y la oración, podrían haberse dado cuenta del carácter sagrado de su cometido, y no habrían perdido de vista a Jesús. Por la negligencia de un día perdieron de vista al Salvador; pero el hallarle les costó tres días de ansiosa búsqueda. Por la conversación ociosa, la maledicencia o el descuido de la oración, podemos en un día perder la presencia del Salvador, y pueden requerirse muchos días de pesarosa búsqueda para hallarle, y recobrar la paz que habíamos perdido… Cuando nos dejamos absorber por las cosas mundanales de tal manera que no nos acordamos de aquel en quien se concentra nuestra esperanza de vida eterna, nos separamos de Jesús y los ángeles celestiales. Estos seres santos no pueden permanecer donde no se desea la presencia del Salvador ni se nota su ausencia— (Cita original-DTG, 62).

A través del Espíritu Santo Cristo prometió estar con nosotros cada día. Tómate una taza de té con Jesús hoy. Retén tu comunión con el cielo en oración y estudio de su Palabra. No permitas que nada ni nadie oculte a Cristo de tu vista ni lo aleje siquiera un momento.

Mi oración:

Padre celestial, gracias por amarme y dar a Cristo para salvarme. Anhelo tu presencia y dirección. Lléname de tu Santo Espíritu y vive tu vida en mí.

COMPARTE en tu comentario:  ¿Has perdido a Cristo en algún momento? ¿Has experimentado la necesidad de Cristo en tu vida? ¿Cuál es tu consejo para mantenerte conectado a Él? ¿Cómo logras balancear tu vida para permanecer en su presencia?

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Hasta pronto, si Dios permite.

 

 

 

 

 

 

 

A Dios Le Importa-¡Atrévete a pedir restauración!

La bendición del Sábado

¿Qué bendición necesitas hoy? El sábado es un día especial porque Dios así lo hizo desde el Edén. Las Escrituras registran en Génesis 2:3Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Bendecir, significa engrandecer, ensalzar, colmar de bienes, prosperar y también consagrar al culto divino algo mediante determinada ceremonia. Y se define la bendición de Dios-como cosa excelente o muy beneficiosa. Santificar significa dedicar a Dios. Jehová reposó (descansó) de la obra que hizo. El sábado es un espacio de tiempo que Dios separó para estar en comunión íntima con quienes serán herederos de salvación. En este día tiene separadas bendiciones especiales para sus hijos. ¿Qué bendición necesitas? ¿Qué área de tu vida necesita restauración? Hoy Dios quiere hacer nueva tu vida, darte nuevas fuerzas, renovar tu confianza en él, concederte una nueva perspectiva de su carácter y de su propósito para tu vida. Dios quiere sanar tu corazón y tu vida de todo dolor, y sanarte de la enfermedad del pecado. Anhela que encuentres por medio de su Palabra el mensaje especial que tiene para ti.

A través de la comunión con el cielo en este día Dios quiere hacer nuevas todas las cosas en tu vida. “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.”-Apocalipsis 21:5. ¡Atrévete a pedir restauración!  ¿Le darás la oportunidad de bendecirte de manera completa?

COMENTA: ¿Qué bendiciones has recibido mediante la comunión con Dios en el sábado?

El secreto del pajarito

¡Hola amigo, hola amiga! Me encanta observar a los pajaritos. Me llaman la atención. Me provoca ternura mirarlos. Observar los pajaritos llena mi ser de alegría y un sentido de bienestar me inunda. Esta mañana en mi caminata miraba a un pajarito de rama en rama. Las ramas se mecían con el movimiento del pajarito que no permanecía quieto por mucho tiempo.

De ellos podemos aprender hermosas lecciones. Comparto contigo una inteligente observación de los amantes de las aves. No sé quién lo descubrió, ni quién fue el primero en compartirlo, pero comparto la idea y su lección.

¿Te has fijado en cómo duerme un pájaro en una rama o en un alambre o cuerda, sin caerse? ¿Cómo logra eso?
Si tú o yo intentáramos dormir así, nos caeríamos y terminaríamos con múltiples fracturas, golpes y lastimaduras, si es que sobrevivimos la caída. ¿Qué podemos aprender del pajarito?

El secreto está en los tendones de las patas del pajarito. Dios los creó de tal forma que, cuando la rodilla está doblada, la pata agarra firmemente cualquier cosa.
Los patas no se sueltan de la rama o del objeto hasta que el pajarito desdoble la rodilla para volar. La rodilla doblada es lo que da al pajarito la fuerza para asirse de cualquier cosa. ¿No es eso asombroso? ¡Qué diseño increíble usó el Señor al crear el pajarito!Una ventaja u opción similar se nos concede al ser humano: Cuando en nuestra vida soplan los vientos, cuando surgen problemas, cuando todo es incierto, la única seguridad o estabilidad proviene de nuestras rodillas dobladas en oración. Ante el trono de la gracia hay seguridad. Allí recibimos toda bendición que tú y yo podamos necesitar para salir airosos en el conflicto espiritual que a diario vivimos.

Cuando estés rodeado de problemas que te hacen dudar, cuando te sientas desanimado, sin deseos de continuar la jornada, ya no intentes caminar solo. No busques resolver los problemas por tus propias fuerzas.  ¡Jesús quiere caminar contigo! Él renueva tus fuerzas y tu fe, porque Él es tu fuerza, y quien te sostiene. Si, con tanto amor, cuida de los pajaritos, ¡qué no hará por ti, que eres su hijo amado! Créele hoy a Dios. No te fallará.

Algunas de promesas que hacemos bien recordar ahora son:

  1. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia-Isaías 41:10.
  2.  Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye-1 Juan 5:14.
  3. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias-Salmo 34:17.
  4. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús-Filipenses 4:6-7.

RECUERDA, amigo, amiga: El secreto del pajarito es también el secreto para tu éxito espiritual.

Si te ha sido de bendición, compártelo.

Comenta aquí: ¿Cómo obró Dios en tu situación difícil en respuesta a la oración?

 

Una mujer de oración


Una mujer de oración no está exenta de problemas, pero sí de ansiedad. Aun entre barrotes vive libre en Jesús.

Frágil físicamente, es una fortaleza espiritual. Sufre tristezas, pero nunca depresión.

Aunque pequeño y limitado su entorno, su influencia desconoce fronteras.

Aunque ocupada, siempre está lista para elevar con el necesitado el vuelo al trono de la gracia.

Tropieza, cae, pero la levanta Cristo. No vive de pie, labora de rodillas.

Habla palabras a tiempo, siempre sazonadas con la gracia celestial.

La oscuridad no la amedrenta. La luz del Espíritu Santo dirige su mente y guía sus pasos.  Anda por fe, no por vista.

Una mujer de oración no es impulsiva. Escucha, observa, calla, reflexiona y habla con Dios.

Es inflexible en su compromiso con el Señor; pero en manos del Alfarero celestial, es barro moldeable.

No se rinde ante las modas.  Está vestida del amor a Dios, adornada por un espíritu apacible.

No rebaja sus principios por un plato de lentejas. Rinde homenaje a Dios y se postra ante el estrado de sus pies.

No se goza en la injusticia. Su indignación la escucha el Juez de toda la tierra.

No pone delante de sus ojos cosa injusta; contempla por fe al Invisible.

Una mujer de oración cuida lo que escucha. Prefiere el silencio al bullicio para discernir la voz de su Creador.

No permite cuentos ni chismes. Es tumba y confidente, pues Jehová guarda la puerta de sus labios.

No exige recompensa por su labor; su vista está fija en el galardón celestial.

No busca reconocimiento humano; su sueño es que Dios cumpla su propósito en ella.

No la seducen los halagos; anhela escuchar de labios del Salvador: “Bien, buen sierva y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Una mujer de oración se guarda de sus compañeros, y en ningún hermano tiene su confianza; pero en la misericordia de Jehová confía eternamente y para siempre.

Feliz entona el cántico que aprendió en medio de su prueba en comunión con Dios; pues Jehová es su fortaleza y su canción.

Sin recursos humanos, siempre tiene qué compartir con el menesteroso, pues el fruto del Espíritu es abundante en su vida.

Podrá el enemigo atacar su cuerpo con la enfermedad, pero Cristo es el restaurador de su alma, y por sus heridas su alma permanece sana para siempre. No se aferra al pasado, tiene una esperanza viva, cuyo nombre es Jesús.

Una mujer de oración sabe amar sin ser correspondida, porque es amada por Dios. Canta, alaba y adora al que vive por siempre. Él es el dueño de su corazón.

No conoce enemigos, porque Jehová pelea sus batallas. Perdona porque ha sido perdonada.

Es hermosa pues su corazón es puro, sin envidias, sin resentimiento, sin amarguras, ni rencor.

Con asombrosa sencillez y autoridad celestial transmite lo que le es enseñado a los pies de Jesús.

Tiene paz, no por falta de conflictos, sino porque su confianza está cimentada en la roca de los siglos.

Los desafíos no la derriban; la llevan a sus rodillas.

No se deja vencer por el mal, vive rendida ante la cruz. No la amedrenta la prueba, agradece porque el fuego purifica el oro.

Una mujer de oración no camina sola. Ella camina junto a El Ángel de Jehová.

Agradece la respuesta antes de recibirla, por cuanto ha gustado la fidelidad de Dios. Por cuanto se deleita en Jehová, Dios le concede las peticiones de su corazón.

Cuando ella entra en la cámara secreta de audiencia celestial el enemigo tiembla. Aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón de la mar, ella permanece en quietud, conociendo que Jehová es Dios. Su seguro refugio es el Dios de Jacob.

Cual vasija vacía, a diario pide ser llena de la gracia del Espíritu Santo.

Nada le falta. Dios suple todo cuanto necesita para hacer la obra asignada.

Una mujer de oración vive en constante VICTORIA porque VICTORIA se escribe con oración.© Rhodi Alers de López

Se busca a una mujer

Se busca a una mujer que busque primero el reino de Dios y su justicia;

una mujer cuya fortaleza sea la Roca de los siglos

y cuya esperanza sea el Dios de Jacob,

una mujer que esté dispuesta a luchar con Dios, como Jacob,

hasta tener la certeza de su santa bendición.

Se busca una mujer que proclame que su Redentor vive para siempre;

una mujer que, en medio de sus lágrimas, pueda discernir la voz de Cristo;

una mujer cuyo rostro refleje que ha estado en la presencia del Señor;

una mujer cuyas palabras animen y edifiquen;

y cuyos labios entonen cantos de fe, de alabanza y de victoria,

aun en medio del fuego de las pruebas.

Se busca una mujer, cuya religión no sea de palabras, sino de hechos…

una mujer que esté dispuesta a llorar con los que lloran

y a reír con quienes  se gozan,

una mujer cuyas manos alivien el dolor del que sufre,

y cuyos pies estén prestos a llevar las nuevas de salvación.

Se busca una mujer que en la dificultad pueda, confiada,

tocar el “manto de Jesús” y experimentar la virtud que sale del Señor;

una mujer cuya comida y bebida sea hacer la voluntad del Padre eterno.

Se busca una mujer que se siente a los pies del Maestro,

para ser enseñada por Dios; y que de allí se levante a servirle con amor, gozo y mansedumbre.

¿Eres tú esa mujer a quien Dios está buscando? Dios te bendiga, mujer. Hoy y siempre eres muy amada a los ojos de Dios.

©Rhodi Alers de López 2004

 

Una Carta de mi Amado… escrita en mi corazón

Mi muy amada:
¿Cómo estás? No pregunto porque lo ignore, sino porque deseo que me lo expreses tú misma. Entiendo tu dolor, tu frustración. Entiendo tu sufrir y la soledad que experimentas. Yo estoy aquí en respuesta a tu clamor.

Hoy, con trazos carmesí, escribo en los pliegos de tu alma lo que anhelo que otros lean en tu vida para bendición tuya y de ellos también.

Primero, escribo “Amor a Dios” y en consecuencia, “Amor al prójimo”. Con el dolor como base, escribo “Comprensión y Compasión”. Me explico: Es a través del dolor que experimentas como llegas a valorar mi sacrificio por ti, y el dolor que experimenté por tus propios yerros e innumerables pecados. Es a través del dolor como puedes identificarte con el que yerra, con el que sufre, con quien se equivoca y también con quien te lastima… Ellos necesitan ver en ti mi amor, que es incondicional. Entiende que nunca mengua mi amor por ti cuando te equivocas, cuando me fallas, ni cuando me causas dolor. Por lo tanto, si me amas, y yo sé que me amas, nunca debe menguar tu amor por tu prójimo, aunque éste te hiera.

¿Recuerdas cuando estuve clavado en la cruz? Muchas veces has visitado el Calvario. Mírame allí implorar por mis enemigos. Observa nuevamente esa escena, medita en ella detenidamente, porque ahora que la miras en el contexto de tu propia vida, allí, y con esa misma tinta carmesí que derramé por ti, estoy escribiendo en los pliegos de tu alma rasgos sin los cuales no podrás ver mi rostro.

Ya noto tu semblante diferente. Veo que ha cambiado tu perspectiva. Advierto lágrimas correr por tus mejillas y entiendo que ya no son de dolor, sino de amor y agradecimiento. Sé que me amas. Sé que estás perpleja.

Muy amada mía: Hoy escribí en tu ser la palabra “Perdón”: “Perdón de tu parte para con aquellos que te causan dolor”.

El amor y el perdón son esenciales para tu propio bienestar: Así borro tu dolor y sano tu herida. Así te restauro. Así te capacito para recibir el Espíritu Santo. Así te preparo para ser un instrumento escogido para bendición y restauración de muchos.

El amor verdadero es el que produce perdón. En su estela florecen la paz y la alegría, la productividad y la satisfacción que brinda la verdadera libertad, libertad del rencor y las raíces de amargura. Recuerda, amada mía: no importa lo que otros escriban en los pliegos de tu vida. Lo que es de mayor importancia son los trazos, las letras, y los rasgos que me permitas a mí escribir; pues soy el Creador de tu vida, el Autor y consumador de tu fe, el que borro tus rebeliones, el Escriba fiel y el único Editor capaz de redactar tu vida con éxito imperecedero. La verdad es que nadie te conoce como yo. Nadie te ama como te amo yo.

Amada mía, únicamente lo experimentado en carne propia podrás transmitir de forma efectiva.

Veo que has comprendido. Sé que puedo contar contigo. Recibe un beso y mi tierno abrazo. Disfruta y comparte a plenitud todo mi amor. Ya muy pronto iré a buscarte; y en el mundo terminará el dolor porque para siempre estarás conmigo.

Tu amado,
Jesús

©Rhodi Alers de López

Déjanos un comentario: ¿Qué significa el perdón de Dios en tu vida?

¿Cómo ha impactado el perdón de Dios tu vida y/o decisión de perdonar?

Si Dios toca tu corazón, comparte esta carta para que toque otras vidas para la gloria de Dios.

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Ocho maneras de decir “Te amo” hasta a tus enemigos

¿Conoces a alguien a quien le haga daño el saberse amado? ¿Conoces a alguien que haya llegado al tope del conocimiento y la práctica del amor de tal modo que NO necesite aprender más? Dios anhela nuestro crecimiento diario en su amor.

  1. ¡Comunica amor!

El mundo está saturado de odio. ¿Por qué no hacer la diferencia positiva? Comunicar amor requiere propósito, intención y decisión consciente. Comunicar amor NO cuesta nada y logra mucho. Escuchar “Te amo.” en un momento difícil puede salvar la vida y cambiar la perspectiva de una persona, y el destino de una familia.

Todas nuestras palabras deben ser un gesto de amor cotidiano, que edifiquen un muro de protección contra el pecado y la maldad. Hablemos palabras que inspiren, que animen, que motiven a superarse como personas e insten a crecer como hijos de Dios. Cuando el amor se comunica en palabras y tonos que Dios puede aprobar, la bendición se multiplica y regresa al que lo expresó. “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios”- Proverbios 18:20.  ¿Lo sabías?

2. Escucha interesada y pacientemente

Cultivar la cortesía de escuchar sin interrumpir es una muestra de amor. Desarrollar la paciencia de escuchar atentamente, asimilando el mensaje, muestra madurez, educación y compromiso. Muchos malentendidos pueden evitarse con escuchar sin estar “preocupados por qué vamos a contestar”. Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”-Santiago 1:19.

 

3. Detalles…

¿Encuentras una escena de algo que sabes que esa persona disfrutará? Toma una foto y envíala con una nota: “Vi esto y pensé en ti” (o algo así). La tecnología permite esos detalles de amor y amistad. Sé creativo y úsala para comunicar y fomentar amor. Gócense en las obras del Creador juntos. (Salmos 92:4). Los detalles entibian el alma y hacen al corazón más receptivo.

 

4. Aprendan juntos de la Palabra de Dios.

Compartir un pasaje favorito es inspiración. Compartir un pasaje alentador en momentos difíciles es oportuna bendición. Estudiar la Biblia en familia es una de las mejores herramientas que Dios proveyó para preservar la unidad familiar, y para el crecimiento espiritual individual y colectivo. (Ver Deuteronomio 6:6.) Los mejores momentos vividos como familia son esos momentos en que juntos aprendemos de la Palabra de Dios. La experiencia de incontables vidas demuestra que esos momentos de estudio de la Palabra de Dios en familia NO se olvidan… Su impacto es de muy largo alcance. ¡Anímate!

 

5. Sorpréndeles con su comida, ensalada, postre, o bebida favorita

Hoy es un buen día para sorprender a quienes amas. ¿No sabes cocinar? Busca y sigue una receta. O prepara su ensalada favorita. Expresar amor requiere la inversión de tiempo. ¿Necesitas ayuda? Pídela. Algo sencillo, preparado con amor es mejor que una suculenta cena sin armonía. (Ver Proverbios 17:1). El esfuerzo invertido en tal hazaña nunca es en vano.

6. Ora por ella y con ella

Orar es una de las mayores bendiciones que puedas dar a quienes amas. Orar por otros es intercesión. Orar con quien amas es una sólida forma de demostrarle tu amor. ¿Como?

  • Invítale a orar. Dios promete estar presente y obrar. (Ver Mateo 18:19-20).
  • Pregúntale si tiene alguna petición que desea que presentes ante Dios.
  • Agradece a Dios por la vida de esa persona y por sus virtudes.
  • Ora por sus preocupaciones, desafíos y necesidades.
  • Pide que Dios cumpla su propósito en ella, y para que su nombre esté inscrito en el Libro de la Vida.

7. Perdona y comunica tu perdón 

El perdón es la máxima muestra de amor.  (Ver Juan 3:16 y Romanos 5:8). Así lo ejemplificó Jesús en la cruz. La flor del perdón sólo nace donde murieron el egoísmo y el amor propio. ¿Encuentras difícil perdonar? Contempla a Cristo morir en la cruz por ti y por quien te ofendió. Pide a Dios que te conceda, a través, de su Santo Espíritu la gracia para perdonar. Perdonar libera, sana, restaura y ennoblece. Comunicar a tu ofensor que lo has perdonado construirá el puente que facilitará la reconciliación. (Ver 2 Cor. 5:18).

 

8. Celebra en vida su vida

Celebra en vida la vida de quienes amas. El apóstol Pablo lo vivió. (Ver Filipenses 1:3). La vida se esfuma. No esperes fecha especial, ni a un después que puede no llegar. Crea aquí y ahora memorias hermosas. Muestra tu amor espontáneamente y sin necesidad de incurrir en gastos. Si tu idea requiere inversión, hazlo prudentemente. Cada celebración, por pequeña o insignificante que parezca será un depósito que enriquecerá tu cuenta de reserva en el Banco del Amor. No dejes que la oportunidad pase de largo.

 

  • Contemplen una puesta de sol.
  • Cenar a la luz de las velas.
  • Den una caminata juntos.
  • Saquen tiempo para conversar.
  • Escribe una nota de aprecio en una fecha cualquiera.
  • Cambia de posición los muebles de la sala, crea ambiente diferente.
  • Ofrece tu ayuda en ese proyecto especial que tiene pendiente.
  • Aprendan algo juntos, como pareja, como familia o como amigos.
  • Escuchen y entonen su canción o himno favorito una vez más.
  • Preparen juntos una sorpresa para celebrar a otros.
  • Preparen una cena especial juntos para toda la familia, sin “motivo” especial.
  • Observa a quien deseas agradar, conoce sus gustos e intereses. Tómalos en cuenta al planificar.
  • Celebra cada día de alguna forma la bendición que significa el tener personas que te aman y a quien amar.

Déjanos un comentario: ¿Cuál es tu forma favorita de mostrar amor?