The Lord bless you and keep you; the Lord make his face to shine upon you and be gracious to you;the Lord lift up his countenance upon you and give you peace- Numbers 6:24-26, ESV.
You did not choose me, but I chose you and appointed you that you should go and bear fruit and that your fruit should abide, so that whatever you ask the Father in my name, he may give it to you. John 15:16
My prayer
Thank you, dear heavenly Father, for loving me so, that you chose me, unworthy as I am. Today, I praise you for such a privilege. I am humbled and thank you, Lord, for having a specific purpose for me: Help me to bear the fruit of the Holy Spirit, and that my fruit will last, so that my prayers get answered, because of Jesus, and for the glory of your name. In Jesus name I pray, Amen.
Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
¿Te has preguntado cuándo es el mejor momento para sembrar? Los agricultores de experiencia conocen que los ciclos de la luna afectan la siembra y sus resultados. De acuerdo al ciclo lunar, escogen el mejor momento para la siembra, para la mejor probabilidad de resultados positivos.
¿Cuándo es el mejor momento de sembrar la Palabra de Dios? Nuestra referencia bíblica nos recuerda que tanto en la mañana como en la tarde, (los momentos cuando la familia está reunida) son oportunidades idóneas para sembrar. ¿Cómo se aprovecha el tiempo del culto matutino y vespertino en tu hogar? Es tarea, responsabilidad y privilegio de cada padre, madre sembrar en sus hijos la semilla de la fe en Cristo Jesús. Por el estudio diligente y consecuente, las lecciones de la naturaleza, la oración, culto familiar diario, etc., sembramos para la eternidad.
De la parábola del sembrador obtenemos lecciones importantes:
Sembrar es una obra intencional, no casual.
El terreno requiere preparación con un testimonio positivo, una vida consecuente, al atender las necesidades físicas, etc.
La semilla de la Palabra de Dios se comparte con todos y en todo terreno.
Sembramos únicamente lo que hemos experimentado. Nadie puede sembrar lo que no tiene. Nuestro testimonio personal de comunión con Dios es de suma importancia. 1 Juan 1:3, dice: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.“
La parábola del sembrador también pone de manifiesto el efecto del suelo sobre la semilla. O sea, la respuesta del corazón en el cual se siembra la semilla. ¿Cómo trata el oyente la semilla? ¿La aprecia, la valora, le da lugar propicio para su crecimiento?
Foto por Aaron Burden @Unsplash.com
¿Sabías que la siembra es una obra de fe? El sembrador no tiene control ni de la semilla ni de la reacción del terreno donde cae la semilla. Tampoco tiene control sobre el clima y los elementos de la naturaleza. Siembra confiando en:
Que la semilla tiene en sí misma la capacidad que Dios puso en ella de germinar y producir.
Que el terreno será propicio y responderá favorablemente y permitirá a la semilla el proceso correspondiente para su desarrollo adecuado.
Que Dios enviará lluvia y sol necesarios para el desarrollo.
En su debido tiempo, cosechará.
No tenemos control de nada, excepto de qué y cuándo sembraremos. Cada oración, cada porción bíblica compartida, cada mensajito, cada recordativo de las cosas eternas es una semilla de fe. Solo Dios produce el crecimiento cuando el terreno asimila la obra del Espíritu Santo. No dejes de orar, no dejes de compartir, no dejes de sembrar, ni de motivar a otros con tu testimonio silente.
Cada oración ferviente elevada con fe por algo recibirá respuesta. Notas Biográficas de EW 228.3
Whoever has my commandments and keeps them, he it is who loves me. And he who loves me will be loved by my Father, and I will love him andmanifest myself to him” (John 14:21).
¿Has visto a un padre con su bebé recién nacido o un infante? Sobresalen el amor y la ternura en su trato con la indefensa criatura. Frecuentes mimos y besos se mezclan con las atenciones de las necesidades propias de la edad del pequeño. A medida que su retoño crece, las demostraciones de amor cambian para adecuarlas a las necesidades del momento. Crecen los hijos, crece el amor. Crecen las necesidades y aumenta la intercesión.
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Juan 3:1).
El amor que nuestro Padre celestial nos prodiga es constante como el amanecer. Como criaturas finitas, somos incapaces de asimilar su profundo amor. Solo a través de nuestro crecimiento espiritual captamos un poco de su ternura, paciencia e infinito amor. En el diario caminar de su mano descubrimos preciosas revelaciones de su amor.
La bendición de la intercesión: A través de le intercesión nos convertimos en canales a través de los cuales Dios manifiesta su amor por la humanidad. Como tal, vemos reiteradas pruebas del amor y cuidado divino hacia el objeto de nuestra intercesión. El tiempo apremia: Oremos hasta ver nuestro propósito hecho realidad: que ellos vean con sus ojos carnales y espirituales el amor que Dios les tiene y el Padre celestial sea glorificado con su respuesta a tal amor.
Mi oración: Amante Padre celestial, te doy gracias por el amor puro y tierno que nos tienes. Gracias por el río de amor que fluye desde el Calvario. Gracias por la obra del Espíritu Santo. Hoy suplico que nuestros hijos y demás familiares por quien estamos intercediendo pronto también reconozcan y exclamen: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”. En el nombre de Jesús, Amén.
NOTA: Este ayuno lo comenzamos viernes, a la 1:00 pm, después del almuerzo y concluimos el sábado a la 1:00 pm, para almorzar con nuestra familia.Cuando ores por los tuyos, recuerda orar por el gran número de hijos y familias por quienes cada uno está orando. GRACIAS por ser parte de este ejército de intercesores.
Recuerda: Victoria se escribe con oración.
¿Cómo hacerlo?
Repasa en silencio la promesa para hoy.
Aparta varios momentos en el día para hablar con Dios sobre tus amados que deseas ver en el cielo y pide que la promesa compartida sea realidad en tu vida y la de toda tu familia.
Si deseas, escribe la promesa en un lugar visible para recordativo tuyo.
Al terminar el ayuno para almorzar en familia el sábado, agradece a Dios por la victoria que tendrá en tu familia.”
¿Qué más puedo hacer? Comparte esta promesa y esta invitación con otros que desean ver a sus familias en el reino de los cielos. Hagamos un cerco de oración alrededor de nuestras familias. Humillemos nuestras vidas en ferviente oración y ayuno. Dios responderá. Veremos su victoria.
Dios te bendiga y conceda los pedidos de tu corazón conforme a su promesa y gran misericordia.
COMPARTE y COMENTA: ¿Cómo está Dios obrando en respuesta a tu oración? Nos encantaría saber de ti.
Para el menesteroso: Quien tiene falta o necesidad de una o más cosas.
Para el afligido: Quien sufre una angustia, dolor o pesar físico, mental o espiritual.
Para quien no tiene quién le socorra.
A quien reconozca su necesidad ante Dios, a quien sufre (en cualquier área de su vida) ya sea por sí mismo o por otros a quienes Dios coloca una carga en su corazón para interceder por ellos, Dios promete librarle, socorrerle, contestarle.
Lo que te aflige, lo que te preocupa, la carga de tu corazón, colócala HOY en las manos de Aquél que promete obrar en respuesta a tu clamor. HOY tú puedes vivir en victoria. Alabado sea Jehová.
Por favor, comparte tu experiencia: Comenta más abajo.
¿Cómo se ha manifestado Dios en respuesta a tu clamor?