You did not choose me, but I chose you and appointed you that you should go and bear fruit and that your fruit should abide, so that whatever you ask the Father in my name, he may give it to you. John 15:16
My prayer
Thank you, dear heavenly Father, for loving me so, that you chose me, unworthy as I am. Today, I praise you for such a privilege. I am humbled and thank you, Lord, for having a specific purpose for me: Help me to bear the fruit of the Holy Spirit, and that my fruit will last, so that my prayers get answered, because of Jesus, and for the glory of your name. In Jesus name I pray, Amen.
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Gracias, amante Padre celestial, por amarme tanto, que me escogiste a mí, aunque no lo merezco. Hoy te alabo por tal privilegio. Con humildad, te agradezco por tener tan específico y elevado propósito para mí: Ayúdame a llevar el fruto del Espíritu Santo, y que éste perdure, para que mis ruegos sean contestados, por los méritos de Cristo, y para la gloria de tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.
Gracias, Padre celestial, por escucharnos tan atentamente aun en esos difíciles momentos cuando no podemos expresarlos abiertamente. Te alabamos por tu amor, tu tierno cuidado y tu disposición para obrar en nuestra necesidad. Ayúdanos a ser más como tú. En el nombre de Jesús, Amén.
Bendice, alma mía a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Salmo 103:1
Me parece curiosa la invitación del salmista: “Y bendiga todo mi ser su santo nombre.” Todo nuestro ser entero debe estar envuelto en alabar y bendecir aDios por sus múltiples misericordias.
Estoy segura de que puedes identificar momentos difíciles, pero Dios ha sido fiel. En medio de la incertidumbre, Él sigue al control. Sus promesas son seguras. De Él podemos depender. En Él estamos seguros. Él es nuestra esperanza, nuestro refugio, y el único de quien procede todo lo bueno.
Foto por Rhodi López@Unsplash.com
Algunos motivos que nos sugiere el salmista para bendecir a Jehová:
Su Perdón
Sanidad
Rescate
Su provisión/ Saciedad que lleva al rejuvenecimiento
Justicia
Misericordia
Compasión
Su trono está en los cielos-nada lo puede alcanzar ni corromper. Pero… qué hermoso es saber que nuestra alabanza sincera se eleva en grato perfume a nuestro Hacedor. Alabado sea su santo nombre.
Aún a los ángeles se les invita a bendecir a Jehová.
Al mirar hacia atrás ciertamente vemos situaciones de toda índole. Pero Dios no ha faltado a sus promesas. Alabemos su nombre. Agradezcamos su perdón, su amor y cada nueva oportunidad que nos ofrece. Y prosigamos a la meta, porque Cristo ya pronto viene. ¿Estás listo?
¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Salmo 84:1-2.
Incontenible anhelo
¿Alguna vez se te ha hecho imposible estar reunido personalmente en el edificio de la Iglesia por alguna enfermedad o por algún otro motivo de peso? ¿Has extrañado la experiencia de la adoración corporativa?
Para los israelitas no era una experiencia ordinaria, sino una experiencia sumamente especial llegar a la casa de Dios y adorar allí junto a otros de su misma fe. Eran pocas las veces que en un año podían acudir al templo. En el Salmo 84, el salmista expresa su ardiente, fervoroso e incontenible deseo de estar en la casa de Dios.
Foto por Rhodi López@Unsplash.com
Amabilidad sin límites
“¡Cuán amables son tus moradas!” —Hay una experiencia positiva muy deseada en la vida del salmista. ¿Te sientes tú rodeado de la amabilidad divina cuando vas a su templo? ¿O la disfrutas únicamente en la soledad, en tus momentos privados con Dios? ¿Has meditado en la parte que, como creyente, te corresponde hacer para fomentar un ambiente de amabilidad en la casa de Dios para todo el que allí se allega, indistintamente de su posición, conocimiento, experiencia en la fe o la falta de ella? ¿Pueden decir los que a tu congregación asistieron: “Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos”?
Los atrios de Jehová
¿Qué significa para tu vida poder asistir a los atrios de Jehová? ¿Cómo impacta ello tu relación con Dios, con otros creyentes, y con quienes aún no le han conocido? ¿Dice tu comportamiento allí que reconoces que éstos son los atrios de Jehová? ¿Qué cambiarías en tu actitud o comportamiento con tal de transmitir a todos que éste es un lugar apartado para un encuentro con el Creador del universo, para que todo el que a Él se acerque sea vivificado en su presencia, y no un lugar de reunión social para propósitos egoístas ni seculares?
Foto por Pedro Lima @ Unsplash.com
Alabanza verdadera
Es el humilde reconocimiento de que el lugar de encuentro son los atrios de Jehová lo que despierta en el creyente ese deseo incontenible de llegar a su presencia para disfrutar la amabilidad ilimitada de Dios. De su corazón brotan melodías inspiradas por el Espíritu Santo, que Dios acepta como verdadera alabanza, porque en espíritu alma y cuerpo se está en comunión con el único Dios verdadero, que lo lleva a exclamar: “¡Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo!”
¿Cuándo fue la última vez que te identificaste así con el salmista?
Cuando David escribió este Salmo, Saúl había enviado a rodear su casa para matarlo.
Pero él expresa su total confianza en Dios: A causa del poder del enemigo esperaré en ti, porque Dios es mi defensa (Salmo 59:9).
Entonces David pide que Jehová se encargue de sus enemigos, para que se reconozca que “Dios gobierna hasta los fines de la tierra”. Afirma en total confianza que Dios le permitirá cantar de su poder y alabar su misericordia en la mañana, porque Dios es su refugio.
Foto por Simon Maage @ Unsplash.com
Tal vez hoy te rodea el enemigo llamado
enfermedad o desolación, angustia, desesperanza o dolor por una situación para
la cual no tienes solución.
El rostro es la ventana del corazón. ¿Qué dice tu rostro en los momentos de alabanza a Dios? ¿Cantas con entusiasmo y felicidad?
¿Se alegran tus labios?
Los labios alegres denotan la alegría que embarga el corazón que alaba a Dios de todo corazón. Tal alegría no significa una vida apacible; sino un reconocimiento de la misericordia divina en nuestras luchas y desafíos, a pesar de nuestra propia y total indignidad.
El continuo reconocimiento de la justicia divina y su gracia bienhechora nos inunda de un gozo que no podemos esconder al cantar al único Dios verdadero. Nuestra alegría brota porque es incontenible.
Y tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos, y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quién lo atemorice (Jeremías 46:27).
Sigue orando
¿Dónde están aquellos por quienes oras para salvación? ¿Se han acercado a Cristo? ¿Están hoy más cerca que ayer? O, ¿se han ido más lejos, huyendo del llamado?
Tu deseo de verlos a los pies de Cristo no es mayor que el deseo de Cristo por rescatarlos. Sigue orando y ayunando.
Cristo no ha cambiado
¿Qué ves hoy que te entristece, y te desanima? Lleva tu petición a Cristo. Hoy, Jesús sigue obrando, sigue salvando, sigue restaurando. Su poder hoy es el mismo que en antaño sanó leprosos, levantó paralíticos, resucitó muertos.
Yo escojo creerle a Dios
No hay geografía ni terreno donde su amor no pueda alcanzar un corazón. No hay cadenas tan fuertes que su amor no pueda deshacer. La Palabra de Dios es vida, salvación, esperanza y tiene poder. Por eso, yo escojo creerle a Dios aquí y ahora en favor de aquellos por quienes oro. Dios puede salvar en cualquier lugar, en cualquier circunstancia, por cualquier medio que él escoja. Declararé su Palabra en favor de mi familia. Jesús hoy salva.
ÚNETE: Cada viernes después de almuerzo, hasta el almuerzo del Sábado. O sea: Ayuno de viernes, 1:00 pm-sábado, 1:00 pm, para almorzar con nuestras familias.
Gracias, Padre celestial, por la gran misericordia que has mostrado con este pecador. No merezco tu bondad, pero te alabo por la bendición de ver un nuevo día.
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. 24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré ” (Lamentaciones 3:22-24).
Tu fidelidad me conmueve, tu bondad es sin precedentes. ¿Quién sino tú mostraría tanto amor hacia un miserable pecador? Hoy ante tu trono, agradezco el sacrificio de Jesús, quien dio su vida por mí para darme vida nueva. Gracias por la salvación que obró allí en mi favor.