Varón, ¿has visto una mujer de parto? Mujer, si Dios te concedió el privilegio de la maternidad, ¿cómo fue tu experiencia de parto?
Cada mujer que ha tenido el privilegio de ser madre puede confirmar que, como regla general, el parto es un proceso que conlleva cierto grado de dolor. Desde el Edén, a Eva se le avisó que debido a su pecado, el parto y el alumbramiento serían dolorosos. Desde entonces es normal que el proceso por el cual el cuerpo materno se prepara para expulsar al bebé del vientre, cause dolor.
El dolor de parto es diferente de una mujer a otra. Inclusive, cada embarazo y parto es diferente para cada mujer. Para muchas es aterrador el solo hecho de pensar en el dolor.
La Biblia menciona dolores de parto comparándolos a tiempos de dolor repentino, tiempos difíciles, de angustia y aflicción. En relación al dolor de parto la Biblia también menciona gemidos, temblores, retorcijos, rostros pálidos, gritos, jadeo, suspiros, manos sobre sus lomos, manos que flaquean… O sea, es literalmente todo un trauma para la madre y para su criatura.
“Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes”.
¿Cómo se aplica esto a la labor de intercesión? Nuestra referencia bíblica clave nos habla de Pablo, siervo de Dios, mencionando dolores de parto hasta que Cristo sea formado en los creyentes por los cuales él ha trabajado incansablemente. La obra de salvación requirió esfuerzo y sacrificio de parte de Cristo. La obra discipulado también requiere esfuerzo, dedicación y trabajo incansable de parte de cada siervo de Cristo.
¿Qué diremos de un intercesor? La tarea de un intercesor no es menos intensa, no es menos dolorosa. Requiere esfuerzo, compromiso, constancia, dedicación, tiempo, lágrimas, fe y confianza; requiere intenso e incansable deseo de salvación del ser humano por quien se intercede. Cuán doloroso es saber que muchos parecen ignorar el llamado del Espíritu. Pero esa labor se realiza de rodillas, en oración ante el trono de la gracia. Allí se trabaja, se sufre, se derrama el alma y se obtienen nuevas fuerzas. De Cristo es la victoria y “VICTORIA” se escribe con oración. Pronto, si no desmayamos veremos que Cristo está formado en ellos y nacerá una nueva criatura para ser guiada por el Espíritu Santo hasta la patria celestial.
26 Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27 Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.
¿Te preocupa la salvación de tu círculo de influencia?
Sin duda has orado ya muchas veces por alguien sin que todavía veas la respuesta a tu oración. No estás solo. Los discípulos de Cristo se preguntaron: “¿Quién podrá ser salvo?” Hay corazones que aún no parecen conmoverse ni inmutarse ante el llamado del Espíritu Santo. Hay cosas que les atraen y que tienen prioridad en sus vidas, ataduras que únicamente Dios puede romper. Sin embargo, no debemos desmayar.
¿Hasta cuándo debo orar?
Cada día de vida debo orar por quienes deseo ver en el cielo. Cada día de vida que Dios le conceda a él/ella es una oportunidad de decidir por la salvación que Cristo ofrece. Mientras el pecador tenga vida, no dejemos de orar. Puede haber rechazado muchas veces el llamado. Pero eso no debe desanimarnos ni impedir la persistente intercesión. Aún si el inconverso vive momentos de salud frágil, necesitamos orar con más insistencia. Cada suspiro de vida es una oportunidad para Dios obrar. A nosotros nos corresponde orar con fe y confianza en Dios, pues para él no hay nada imposible.
Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto (Eclesiastés 9:4).
De nosotros es el privilegio y la sagrada responsabilidad de orar e interceder ante Dios por quienes deseamos ver en el cielo. De Dios es el poder para salvar y transformar. No importa cuán difícil se vea el caso, cuántas veces se haya rechazado la invitación y el evangelio. Dios tiene un momento y una forma para obrar. Cada vez que oramos, damos a Dios una nueva oportunidad para que el Espíritu Santo toque corazones.
16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos.
17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer,
18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?
19 Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.
20 Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.
28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.
33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.
¿Ya viste cómo se dirige Abraham a Dios?
Ya Dios tenía su plan. Pero allí estaba su amigo Abraham, delante de él… Hay entonces la mención de un acercamiento en espacio físico de parte de Abraham hacia Dios. Esto es de suma importancia: La oración nos acerca a Dios y nos eleva a él.
Abraham abre su corazón a Dios:
— ¿Destruirás también al justo con el impío?
Le interesaba la justicia de Dios, el bienestar de sus congéneres, de sus vecinos, de su familia y de su entorno.
INTERCESIÓN
Vemos cómo le habla Abrahám a Dios, con reverente osadía. Se refiere a un atributo del carácter de Dios: su justicia.
V 25-“Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? ”
Como un padre amante le aconsejaría a su hijo, Abraham habla con el soberano de todo el universo en un tono de preocupación tanto por el bienestar de su comunidad, como por la reputación y el carácter de Dios; y Dios se compromete a salvar a toda esa comunidad si halla 50 justos.
Abraham reconoce su posición e insignificancia ante Dios. Un intercesor reconoce su posición ante el juez del universo. Siempre, con una actitud humilde y sumisa, debemos acercarnos ante el Padre celestial en oración.
v. 29 -Insegruro de los habitantes de la llanura, pero confiado en la misericordia divina, el intercesor baja el número a 45. Otra vez logra recibir de Dios la promesa de que si hay 45, no destruirá la ciudad.
v. 29-Abraham baja a 40 su número. Dios le asegura paz, y no destrucción.
v. 30-Abraham baja su número a 30. Dios se compromete a abandonar su plan por amor a 30.
v. 31-Abraham baja a 20 la cuenta. Dios le concede nueva seguridad de no destruir…
v. 32-Abraham baja la cuenta a 10. Dios le promete salvar la ciudad por amor a 10.
v. 33 Jehová se fue cuando Abraham acabó de hablar.
Osada intercesión nos concede la oración. Conocer a Dios como un Padre, amigo y Salvador nos permite interceder osadamente ante el trono de la gracia por aquellos a quienes deseamos ver en el cielo.
Dios está muy atento a nuestra oración personal y no desatiende nuestra conversación con él sobre cualquier asunto. Todo lo que sea importante para ti, a Dios le interesa también.
Si encontráis voz y tiempo para orar, Dios hallará tiempo y voz para responder.—
Mi vida hoy, 16. {Or 124.1}
Desde 50, poco a poco, bajó Abraham el número a 10. En cada intercesión, Dios aceptó la petición de su amigo.
¿Qué hubiera sucedido si Abraham hubiera seguido intercediendo?
¿Cuántas situaciones no recibieron respuesta por la falta de intercesión?
¿Cuántas vidas cambiaron por la intercesión persistente?
¿Fue su intercesión efectiva o no?
Abraham fue un intercesor efectivo mientras intercedió; ya que Dios estuvo de acuerdo en concederle su pedido. Mientras hay un intercesor, la gracia divina fluye misericordiosamente para bendecir, proveer, guiar, sanar, restaurar y salvar. Cristo todavía intercede por nosotros ante el Padre. No dejemos tú y yo de interceder por quienes deseamos ver en el cielo.
¡Oh, qué tarea hermosa es la intercesión que nos lleva ante el trono de Dios para presentar las necesidades de aquellos a quienes amamos!
¿Ya lo viviste? La intercesión no garantiza una pronta respuesta. Posiblemente has invertido considerable tiempo orando por un caso difícil, de esos que parece una eternidad, sin ver el fruto anhelado.
Incontables padres y madres interceden por sus hijos, para que escuchen el llamado de amor de Cristo. ¿Hay en tu lista un alcohólico o alguien que está preso por las drogas? ¿Alguno está en depresión continua y con pensamientos suicidas? ¿Estás orando por alguien a quien el enemigo atormenta? ¿Oras por alguien que se dio a la vida lujuriosa lejos de los principios bíblicos? ¿Oras por alguien que está desconectado de la familia y nada lo motiva a cambiar de actitud? ¿Se te quebró el corazón al saber que uno de tus amados escogió un estilo de vida de confusión sexual y contrario al propósito divino para él/ella? ¿Tienes años sin ver a tu familia por asuntos de inmigración? ¿Te aflige un caso legal? ¿Te abruma una situación médica para la cual humanamente no hay esperanza? ¿Necesitas una respuesta divina a una situación que parece imposible?
He compartido “Cómo orar por los hijos”, No. 1, No. 2 & No. 3. Cada uno contiene herramientas muy útiles en nuestra vida de intercesión. Hoy comparto un arma más para este propósito sagrado.
Foto por Ray Shrewsbury@Unsplash.com
La carta de una madre a Dios
~Una oración por (nombre de su hijo)~
*Trata agresivamente con el enemigo. Ve en su contra con el todopoderoso nombre de Cristo Jesús y con la Espada del Espíritu.
Pedimos tu misericordia aunque no la merecemos cuando miramos nuestras vidas.
Gracias, Señor, por escuchar esta oración.
Por último, la madre reconoce y declara lo siguiente: *PS-Es muy posible que cuando cada uno de nosotros verdaderamente aceptemos, (no solamente toleremos) a mi hijo y sus amistades, él vendrá a Cristo.
En 2009 Dios trajo a este hijo a un encuentro con Cristo. Su madre falleció en 2016.
Cuando él le comunicó que él era ahora un cristiano y que ya no vivía como homosexual, que esa ya no era su identidad, ella actuó como que ella ya sabía que eso pasaría.
Este hijo comenta: “Ahora entiendo por qué nunca me fastidió por ser homosexual. Además, el hecho de que ella mecanografió esta carta a Dios, significa que ella creía que Dios respondería. Ahora sé por qué nunca me dio Sida..”
¿Qué lecciones podemos sacar de esta carta? Algunas son:
Llegó ante el monarca divino organizada.
Sabía exactamente lo que iba a pedir.
Usó pocas palabras.
No hubo repetición innecesaria.
Vemos pedidos directos y al punto.
Cubrió cada área de su vida referente a su situación específica.
Su oración estuvo respaldada por la Palabra de Jehová, la Espada del Espíritu.
Llamó el pecado por su nombre, no lo encubrió.
Ejerció fe. Confió secretamente en la obra divina.
Agradeció a Dios por la respuesta que daría.
Reconoció la parte que a su familia le correspondía en este proceso divino.
Mecanografió la carta y la tuvo presente en su tiempo de oración.
Eso permite tener una vida de oración consistente y perseverante.
Su oración fue efectiva porque sus pedidos fueron guiados por lo que es la voluntad divina para su hijo.
¿Alguna vez procuraste llenar una solicitud o formulario en línea y te encontraste con una notificación de que debías llenar o marcar algún encasillado más?
¿Te dispusiste a hacer una diligencia solo para encontrar que no contabas con algún documento esencial?
¿Conoces la experiencia de llegar a tu casa y comprender que no tienes la llave para abrir la puerta?
¿Saliste para la escuela y con horror te diste cuenta de que se te quedó el trabajo que debías entregar?
Carencia letal
Los ejemplos anteriores muestran que algo faltó en un momento importante y determinante.
Cristo se encontró con un joven que anhelaba los beneficios del reino. Enumeró todas sus obras y logros. Pero cuando preguntó si todo estaba listo se encontró con una respuesta inesperada:
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.
Los recuentos de Marcos y de Lucas registran que este joven se retiró frustrado. Perdió la bendición que decía había venido a buscar.
Cristo procuró preparar a sus discípulos para el capítulo final de su Ministerio terrenal, el evento que haría la diferencia entre la vida y la muerte eterna para ti y para mí. Pero sus discípulos no captaban las enseñanzas fácilmente. Sus mentes todavía estaban influenciadas por las falsas enseñanzas de los líderes religiosos de su tiempo. Cristo expresó que faltaban algunas cosas que deseaba comunicarles, pero que ellos no estaban listos para recibirlas. También les dijo qué les era esencial :
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
¿Estamos nosotros mejor que ellos en cuanto a la comprensión? No. En nuestro propósito de ver a nuestro círculo de influencia aceptar a Cristo, ¿qué nos falta?
¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
La parábola de la moneda perdida muestra que además de encender la lámpara o antorcha de la Palabra de Dios, que ilumine nuestra vida y condición, es necesaria la limpieza que solo puede realizarse a través del Espíritu Santo en nuestro interior. El Espíritu Santo obra para quitar esos rasgos que no se asemejan a Cristo. Como la escoba que saca la suciedad de nuestro entorno, arrasa la basura de nuestra vida y carácter. El Espíritu Santo es ese encasillado sin el cual nuestra solicitud no se acepta, es esa llave sin la cual no podemos entrar a casa de nuestro Padre. Sin someter nuestra voluntad al Espíritu Santo, no pasaremos el curso, no estaremos preparados para las moradas eternas.
¿Cuántos espejos tienes en casa? Los espejos añaden un toque de elegancia a su entorno. Se utilizan con propósitos primordiales de reflejar lo que está en frente. También se utilizan para crear un ambiente especial, pueden crear un punto de enfoque, y se pueden usar hábilmente para esconder defectos o manchas en la pared, etc. Los espejos decorativos en actividades y celebraciones especiales crean un ambiente de finura y esplendor que hace una diferencia extraordinaria.
¿Te miras al espejo antes de salir de tu casa? ¿Con qué propósito te detienes ante el espejo? Los espejos sirven para revelarnos una verdad que no siempre es bienvenida. Lo cierto es que no siempre estamos en la capacidad de corregir alguna verdad en ella revelada. Si descubrimos algún sucio y tenemos agua disponible, lavarse es la solución. Si estamos despeinados, tiene solución. Si encontramos una mancha en la vestimenta, es tiempo de cambiar de atuendo. Pero… ¿qué reacción tienes si notas arrugas en la frente? No es tan fácil ni rápida la solución. Posiblemente esa sea una de las situaciones que consideraríamos desagradables y/o inalterables.
Foto por Rhodi Lopez@unsplash.com
Escuché a alguien decir que se miraba con frecuencia en el espejo para congratularse y recordarse a sí mismo su hermosura. Ya en el tiempo bíblico existían espejos. En el libro de Job se comparan los cielos con un espejo fundido. Los espejos fueron utilizados con gran habilidad en la construcción de los implementos del tabernáculo.
¿Cuál es el propósito para detenerse ante el revelador espejo si no tenemos la intención de corregir la falta revelada? La Palabra de Dios nos advierte que no todo el que se mira en el espejo lo hace con el propósito de corregir la falta expuesta.
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
Las leyes se formulan para que haya orden, equidad, para establecer derechos y obligaciones, promover la justicia, balance y facilitar la vida comunitaria de la sociedad. Únicamente cuando los legisladores se dejan guiar por Dios formulan leyes que resultan en bendición.
Definición de ley, según el diccionario Oxford:
nombre femenino
1.Regla o norma establecida por una autoridad superior para regular, de acuerdo con la justicia, algún aspecto de las relaciones sociales.”es necesaria una ley que limite los productos tóxicos en este tipo de empresas”
2.En el régimen constitucional, disposición votada por las cámaras legislativas y sancionada por el Jefe del Estado.
¿A quién le gustan las leyes o reglas?
Los niños prueban la paciencia de sus progenitores cuanto se percatan de que hay reglas y prohibiciones. Los adolescentes y jóvenes detestan los límites señalados por sus superiores. No todos los adultos acatan siempre las leyes. Sin embargo, una sociedad sin leyes es un caos. El desorden actual en que vive nuestro mundo no es el resultado de la falta de leyes divinas, ni la falta de leyes de origen humano, sino resultado de la falta de obediencia a la ley establecida por Dios. No obstante, hay quienes valoran la Palabra de Dios y su ley. El salmista dijo:
¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
¿Aprecias los diez mandamientos de la ley de Dios?
Por sobre toda ley humana está la ley divina. Es su ley la que rige el universo desde la eternidad. Dios dio su ley, trasunto de su carácter para que disfrutemos su comunión, que exaltemos su amor, y vivamos en paz con Dios y con la humanidad; y para que todos los pueblos conozcan al único Dios verdadero. Prometió, además, bendición ilimitada a quienes guarden su ley de amor. Su ley fue escrita en tablas de piedra en el Monte Sinaí, pero no nació allí. Leela en Éxodo 20.
Éxodo 20-La ley de Dios. Foto por Rhodi López@Unsplash.com
Hoy, cuando el ser humano pisotea la ley divina y procura sustituirla por invenciones humanas que nada tienen que ver con el plan y el propósito divino, cuando el hombre busca en sí mismo la respuesta a los estragos que el pecado causó en vez de volverse a su Hacedor, necesitamos volvernos a Dios, nuestro Creador, y exaltar su ley en nuestras vidas. Que las nuestras sean vidas consagradas al único Dios verdadero y comprometidas con su Palabra, que nunca cambia, ni tampoco su ley. Hoy, más que nunca debemos estudiarla, conocerla, obedecerla fielmente, y no permitir que los falsos mandamientos de hombres engañados por el padre de la mentira usurpen el lugar que únicamente le corresponde a Jehová y su eterna ley.
DESAFÍO: Agradece hoy a Dios por su ley, medita en ella. Pide sabiduría y discernimiento del Espíritu Santo para saber en qué áreas desea Dios trabajar en tu vida. Comparte con tu familia y con alguien más la bendición de obedecer la ley de Dios.
Como adultos responsables e interesados en el bienestar de nuestros niños, ¿qué podemos hacer ante un flagelo tan ampliamente propagado? La mejor estrategia siempre es la prevención. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños para minimizar la posibilidad de que sean víctimas de un abuso sexual?
Importantes estrategias de prevención que todo padre y adulto responsable de su cuidado debe conocer:
Nombre correcto: Enseñe a su pequeño el nombre correcto de las partes privadas, así como lo hace con la boca, las orejas, las manos y los pies. Eso le dará a su niño la confianza para identificarlas si fuera necesario.
Higiene personal: Enséñele a asearse por sí solo, de acuerdo a su edad. Un niño que no depende de ayuda para asearse está menos susceptible al abuso.
Escuche con amor: Observe y escuche a los niños atentamente. Fomente ambiente donde se sientan amados, y donde sus inquietudes, temores y molestias tengan importancia para ud.
Valide sus sentimientos: Nunca obligue al menor a quedarse con alguien con quien el menor no se sienta cómodo y seguro.
Saludos y afecto voluntario: NUNCA obligue a su hijo a saludar, besar, abrazar a alguien si él/ella no se siente cómodo.
Preferiblemente, en casa: Tenga mucha cautela al dejar a su menor pernoctar en otra casa.
Eventos: Cuando hay actividades (así sea en su casa) supervise muy de cerca a los pequeños. El abusador aprovecha el que todos estén ocupados para sus propósitos.
Hable: Conversar sobre el tema frecuente y libremente, le da al niño la confianza para hablar sobre ello si lo considera necesario. En la repetición hay aprendizaje.
Palabra clave: Como familia deben tener una palabra clave que el niño pueda usar para indicar que se siente inseguro, incómodo, etc. Con esa palabra alerta a sus padres que necesita ser recogido o sacado de ese ambiente, etc.
“Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: Entonces te delelitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré á comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado”- Isaías 58:13-14, RVA.
Preparación para el sábado
La preparación para éste día santo será individualmente de acuerdo a la importancia que el mismo tiene para cada uno. ¿Por qué es importante? Entre otras razones, el sábado está en el centro de la ley de Dios (es un mandamiento directo). El sábado es importante porque Dios lo bendijo y lo separó para un propósito especial. ¿Propósito? El sábado es el día en que el Creador del universo tiene una cita con cada uno de sus hijos. Si eso es importante para ti y para mí nuestra preparación lo manifestará.
Bocadillos recién horneados. Foto por Rhodi Lopez@unsplash.com
Actividades del día & transporte, según sea necesario
Atuendo apropiado para las diversas actividades del día
Ánimo y armonía-toda diferencia o asunto no resuelto debe atenderse antes del encuentro
Agradecimiento (ofrendas de gratitud y diezmos)
El viernes se prepara la comida para el sábado; lo demás, en el curso de la semana.
¡Recepción del sábado!
El viernes, antes de la puesta de sol toda la familia se reúne para recibir el sábado y a nuestro huésped de honor. ¿Cómo recibirlo? De acuerdo a la edad de los presentes. Si tiene niños, debe ser algo muy breve, para que sea agradable para los pequeños: un corito, un corto versículo bíblico, una corta oración, un abrazo amoroso y mucha felicidad. Haga de éste momento uno que cada miembro de la familia espere con entusiasmo. Ud y su familia pueden compartir momentos de gratitud a Dios, relatar algo especial ocurrido en donde vio a Dios obrar, pueden cantar himnos favoritos o aprender una porción bíblica juntos. Las opciones son ilimitadas de acuerdo a las edades y al tiempo que decidan utilizar para su programa de recepción de sábado. ¿Qué le gusta hacer con su familia en el momento de recibir el sábado? COMENTE más abajo del devocional. Será interesante y motivador.
También celebramos y guardamos el sábado en preparación para la patria celestial, pues en el cielo por las edades eternas se celebrará ese monumento de la creación. Hoy, oremos por los miembros de la familia que NO están en el círculo de creyentes, para que pronto participen con nosotros de esa celebración de amor. Además, preparemos la siguiente actividad:
IDEA: Planifiquemos cuidadosamente, invitemos a nuestros amados por quienes intercedemos a recibir el sábado con nosotros. Para quienes tienen a sus familiares y/o amigos “no creyentes” lejos, usemos la tecnología. Concertemos una video llamada, o un ZOOM para unirnos como familia con quienes queremos recibir el sábado. La familia que adora unida aquí se prepara para adorar también en la patria celestial.
Oremos:
Amante Padre celestial, gracias por el sábado, cuando cesamos las actividades comunes para compartir contigo tiempo de calidad, un día de delicias. Hoy suplicamos por nuestros familiares y amigos que aún no disfrutan de ese encuentro especial, para que tu Santo Espíritu inquiete sus corazones y anhelen participar del sábado aquí y por la eternidad. Gracias por las bendiciones prometidas a quienes te obedezcan por amor. Para cada miembro de nuestras familias que ya disfruta la relación contigo, suplicamos fortaleza espiritual. Y que pronto todos en nuestras familias podamos adorarte unidos también en la eternidad. En el nombre de Jesús, Amén.
Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.
Nehemías 8:10
En conversación sobre un caso en el que oré diariamente por alguien que necesitaba urgentemente a Cristo, la dama comentó:
— ….Mi madre oraba por quienes necesitan a Cristo en nuestra familia, pero vivía angustiada. Creo que eso fue lo que causó su enfermedad y muerte.
—Entonces, ¿dónde estaba el gozo de su relación con Cristo?, —le pregunté. ¡Qué pena que su experiencia haya sido así.
Por mi parte, nunca hubiera imaginado que la situación de esta amada y amorosa hermana fuera gris, pues generalmente la vi sonriente y feliz.
Pensando en tantos padres y madres que suplican por sus hijos y familiares, me pregunto, ¿qué significan las promesas de Dios para nosotros? Promesas como:
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa. Hechos16:31
Y todo lo que pidiereis en oración creyendo, lo recibiréis. Mateo 21:22
¿Realmente creemos las promesas divinas? ¿Comprendemos su significado?
¿Comprendemos los mandatos de la Palabra de Dios?
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Filipenses 4:4
Estad siempre gozosos. 17 Orad sin cesar. 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:16-18
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7
Intsrucciones como las anteriores nos dan pautas de vida que pondrán en alto el nombre de Dios.
Alegrémonos, Dios ha respondido nuestras oraciones—Oren con fe. Y asegúrense de colocar sus vidas en armonía con sus peticiones, de modo que puedan recibir las bendiciones que han demandado. Que no se debilite su fe, porque las bendiciones que se reciben son proporcionales a la fe que se ejerce. “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 9:29; 21:22. Oren, crean, y regocíjense. Canten himnos de alabanza porque él les ha contestado las oraciones. Acéptenlo al pie de la letra, “porque fiel es el que prometió”. Hebreos 10:23. No se pierde ninguna súplica sincera. El canal está abierto; la corriente está fluyendo. Lleva propiedades salutíferas en sus aguas, derramando una corriente restauradora de vida y salud y salvación.