Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Malaquías 3:17
¿Tienes una comida preferida? ¿Cuál es tu postre favorito? ¿Qué te gusta tanto de esa comida o de ese postre que lo hace tu preferido? La textura, el color o los colores se encuentran entre las características de un plato o algún postre especial. Pero no puedes negar que el olor y el sabor serán factores de gran peso al hacer tu elección.
¿Tienes un amigo favorito? ¿O tal vez un tío favorito? ¿Que característica o virtud hace que esa persona sea especial para ti?
¿Tiene gustos similares a los tuyos?
¿Qué cosas disfrutan hacer juntos?
¿Te ha dicho alguien que eres su amigo favorito?
¿Qué hace a alguien un favorito? Ciertamente, por la razón que sea, el tiempo que pasan juntos es muy agradable, y digno de celebrarse y de recordarse.
Hay personas que tienen la capacidad de hacer sentir a cada uno de sus familiares y amigos como que son su favorito. Recientemente, en mi familia vivimos momentos inolvidables, cuando una tía falleció, y muchos de sus sobrinos reclamaron ser “su favorito”. Lo cierto es que nuestra tía Camila tenía un corazón que rebosaba del amor de Dios, y a cada uno nos dio un lugar de preferencia, y nos hizo sentir como “su favorito”.
¿Sabías?Dios tampoco hace diferencia. Trata a cada hijo suyo como su especial tesoro.
Él disfruta inmensamente el tiempo que pasa contigo y conmigo. Nos llena de bendiciones espirituales y nos ama tanto que tiene un lugar especialmente reservado para el día cuando Cristo venga a buscarnos para llevarnos a sus moradas en el Cielo, donde nunca más tendremos que separarnos. Allí disfrutaremos por la eternidad su presencia, su amor y su gracia. Nos sentaremos a su mesa y degustaremos manjares que sin duda calificaremos como muy por encima en calidad a nuestro plato preferido aquí.
Además, anhela que aquellos que todavía no tienen una relación de amor con él entren a ese círculo especial para que disfruten de las abundantes riquezas de su gracia.
Jesús murió en la cruz del Calvario donde vivió la justa ira del Padre hacia el aborrecible pecador, para que tú y yo tengamos un lugar preferido a su lado. Si no lo has hecho, acepta hoy mismo su gracia; por fe, arrepiéntete para que sean perdonados tus pecados, y comienza hoy mismo esa relación con Cristo Jesús. Estudiando la Biblia, su Palabra, y hablando con él en oración, creceremos en relación significativa con el Rey Creador y Sustentador del Universo.
Oremos: O, Padre celestial, gracias por tan inmerecido sacrificio. Suplico que tu Santo Espíritu toque el corazón de mis familiares y amigos para que acepten el precioso regalo de la gracia y salvación por fe en Cristo Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.
Me hallaba absorta en mi estudio, cuando de pronto, me detuve y miré a mi celular:
—“Mamá falleció hoy…”, —decía la noticia.
No puedo explicar lo que sentí. La nota no se refería a mi madre, sino a otra valiente y esforzada guerrera de oración. Descansó en sábado. Dios cumplió en ella su propósito y dejó un legado digno de imitar. Alabamos a Dios por ello.
A todos nos aconsejó tiernamente, como una buena madre suele hacerlo. Era mi hermana en Cristo, mi amiga, compañera de oración. ¡Cuántas veces estuvimos únicamente las dos en la línea, orando por el propósito divino para el Ministerio, para nuestras vidas, y el de nuestras familias!
¡Por años oró y nos motivó a orar por sus hijas! Dios le concedió el anhelo de su corazón y la alegría de verlas regresar. Volvieron al redil sus ovejas… menos una. Por esa hija nos unimos todos los integrantes en oración constante. Pasaron años de lágrimas y ruegos… La hija, por decisión propia, alejada totalmente del núcleo familiar, endureció su corazón. El consejo divino dice:
“Entre tanto que se dice:
Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” –Hebreos 3:15.
Esta madre enfermó severamente. Aun así sólo aumentó su deseo y su ruego a Dios para que la oveja descarriada regresara a casa. Con lágrimas y ruegos oramos para que al menos se comunicara con su débil madre. No sucedió. Llegó la hora final. El tiempo se acabó. Su madre descansó en Cristo sin escuchar la voz de su hija, ni recibir noticia suya alguna. Me parte el corazón pensar en cuánto sufrió su tierno corazón de madre. ¿Qué lleva a un hijo a endurecer su corazón de manera tal que rechace la tierna solicitud de su madre? ¿Cómo mira Dios esa actitud? ¡Oh, Señor, ten misericordia e inquieta su corazón, para que se arrepienta y regrese a tus caminos, y a la armonía familiar!
Lo importante es: ¿Dónde estás tú hoy, amigo, amiga? ¿Aceptaste la invitación de Dios para venir a su presencia arrepentido? ¿Acaso no le oyes llamar? La hora final llegará sin antes anunciarse. La gracia de Dios puede terminar en cualquier momento. No permitas que la hora final te encuentre lejos de la presencia de Dios, el Padre. Responde hoy mismo a su llamado.
The Lord bless you and keep you; the Lord make his face to shine upon you and be gracious to you;the Lord lift up his countenance upon you and give you peace- Numbers 6:24-26, ESV.
Ella es una mujer que ama a Dios y a sus semejantes. Ama a su familia y lo demuestra cada día con su tiempo, su esfuerzo, sus detalles y sus palabras de aliento. Es una hija dedicada, una madre ejemplar, una esposa fiel, y una empleada eficiente. Es una incansable y perseverante guerrera de oración y una amiga confiable.
Grisel está hoy celebrando un año más de vida. Hoy te invito a elevar una oración a Dios por ella.
OREMOS:
Padre celestial, gracias por el privilegio de conocer a Grisel. Gracias por su vida, por su amor a ti, que es evidente en todo lo que hace. Gracias por su influencia, por su corazón compasivo y por su interés en el bienestar de otros. Suplico hoy tu bendición especial para su vida. Tú conoces sus anhelos, sus alegrías, y también sus desafíos y necesidades. Llénala de tu Santo Espíritu y cumple en ella y a través suyo, tu propósito para su vida. Permite que ella siempre dependa de ti, y que su relación con Cristo aliente e inspire a otros a una relación de fe con Cristo como Salvador personal. Dale hoy la bendición que tú tienes para ella. Permite que sea renovada en tu presencia y que su fe crezca cada día más. Bendice también a cada miembro de su familia y dale la alegría de que se preparen para el reino de los cielos. Gracias, Padre, por Grisel, y gracias por concederle tu bendición. En el nombre de Jesús, Amén.
Gracias, Padre celestial, por escucharnos tan atentamente aun en esos difíciles momentos cuando no podemos expresarlos abiertamente. Te alabamos por tu amor, tu tierno cuidado y tu disposición para obrar en nuestra necesidad. Ayúdanos a ser más como tú. En el nombre de Jesús, Amén.
Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
¿Te has preguntado cuándo es el mejor momento para sembrar? Los agricultores de experiencia conocen que los ciclos de la luna afectan la siembra y sus resultados. De acuerdo al ciclo lunar, escogen el mejor momento para la siembra, para la mejor probabilidad de resultados positivos.
¿Cuándo es el mejor momento de sembrar la Palabra de Dios? Nuestra referencia bíblica nos recuerda que tanto en la mañana como en la tarde, (los momentos cuando la familia está reunida) son oportunidades idóneas para sembrar. ¿Cómo se aprovecha el tiempo del culto matutino y vespertino en tu hogar? Es tarea, responsabilidad y privilegio de cada padre, madre sembrar en sus hijos la semilla de la fe en Cristo Jesús. Por el estudio diligente y consecuente, las lecciones de la naturaleza, la oración, culto familiar diario, etc., sembramos para la eternidad.
De la parábola del sembrador obtenemos lecciones importantes:
Sembrar es una obra intencional, no casual.
El terreno requiere preparación con un testimonio positivo, una vida consecuente, al atender las necesidades físicas, etc.
La semilla de la Palabra de Dios se comparte con todos y en todo terreno.
Sembramos únicamente lo que hemos experimentado. Nadie puede sembrar lo que no tiene. Nuestro testimonio personal de comunión con Dios es de suma importancia. 1 Juan 1:3, dice: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.“
La parábola del sembrador también pone de manifiesto el efecto del suelo sobre la semilla. O sea, la respuesta del corazón en el cual se siembra la semilla. ¿Cómo trata el oyente la semilla? ¿La aprecia, la valora, le da lugar propicio para su crecimiento?
Foto por Aaron Burden @Unsplash.com
¿Sabías que la siembra es una obra de fe? El sembrador no tiene control ni de la semilla ni de la reacción del terreno donde cae la semilla. Tampoco tiene control sobre el clima y los elementos de la naturaleza. Siembra confiando en:
Que la semilla tiene en sí misma la capacidad que Dios puso en ella de germinar y producir.
Que el terreno será propicio y responderá favorablemente y permitirá a la semilla el proceso correspondiente para su desarrollo adecuado.
Que Dios enviará lluvia y sol necesarios para el desarrollo.
En su debido tiempo, cosechará.
No tenemos control de nada, excepto de qué y cuándo sembraremos. Cada oración, cada porción bíblica compartida, cada mensajito, cada recordativo de las cosas eternas es una semilla de fe. Solo Dios produce el crecimiento cuando el terreno asimila la obra del Espíritu Santo. No dejes de orar, no dejes de compartir, no dejes de sembrar, ni de motivar a otros con tu testimonio silente.
Cada oración ferviente elevada con fe por algo recibirá respuesta. Notas Biográficas de EW 228.3
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5).
¿Alguna vez pediste a alguien que compartiera alguna información o conocimiento contigo solo para quedar chasqueado? Muchos se sienten intimidados por un pedido tal, pues buscan sobresalir y prefieren no compartir lo que saben.
Dios anhela tu éxito más que tú mismo. Su deseo es tal que promete dar de su sabiduría sin restricción a todo aquel que reconoce su necesidad y que tome el tiempo para ir ante él y pedirla.
Cuando pidáis a Dios que os ayude, honrad a vuestro Salvador creyendo que recibís su bendición. Todo poder y toda sabiduría están a nuestra disposición. No tenemos más que pedir. EGW, Ministerio de Curación, p. 412
Acude a él con la seguridad de que su respuesta llegará cual dulce bendición.