2 cups cubed zucchini 1 cup Bird’s Eye frozen corn, cooked and chilled. 1/2 cup red onion, sliced, cut in quarters 1 1/2 cup (measured after cooking) dried garbanzo beans, cooked with salt and garlic, and drained. Chill. 5 large romaine lettuce leaves
Dressing
Juice of two lemons (approximately 2 tablespoons)
1/4 cup extra virgin olive oil
Pinch of salt
Pinch of pepper
Mix well and drizzle over salad.
Procedure
Make sure garbanzo beans and corn are completely chilled. It’s a good idea to cook both the day or morning before.
Put vegetables and grain into a salad bowl
Mix gently.
Add dressing. Refrigerate about 15 minutes, or serve immediately at room temperature.
OPTIONAL: Substitute romaine lettuce with a variety of lettuce greens.
Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.
¿Te has preguntado cuándo es el mejor momento para sembrar? Los agricultores de experiencia conocen que los ciclos de la luna afectan la siembra y sus resultados. De acuerdo al ciclo lunar, escogen el mejor momento para la siembra, para la mejor probabilidad de resultados positivos.
¿Cuándo es el mejor momento de sembrar la Palabra de Dios? Nuestra referencia bíblica nos recuerda que tanto en la mañana como en la tarde, (los momentos cuando la familia está reunida) son oportunidades idóneas para sembrar. ¿Cómo se aprovecha el tiempo del culto matutino y vespertino en tu hogar? Es tarea, responsabilidad y privilegio de cada padre, madre sembrar en sus hijos la semilla de la fe en Cristo Jesús. Por el estudio diligente y consecuente, las lecciones de la naturaleza, la oración, culto familiar diario, etc., sembramos para la eternidad.
De la parábola del sembrador obtenemos lecciones importantes:
Sembrar es una obra intencional, no casual.
El terreno requiere preparación con un testimonio positivo, una vida consecuente, al atender las necesidades físicas, etc.
La semilla de la Palabra de Dios se comparte con todos y en todo terreno.
Sembramos únicamente lo que hemos experimentado. Nadie puede sembrar lo que no tiene. Nuestro testimonio personal de comunión con Dios es de suma importancia. 1 Juan 1:3, dice: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.“
La parábola del sembrador también pone de manifiesto el efecto del suelo sobre la semilla. O sea, la respuesta del corazón en el cual se siembra la semilla. ¿Cómo trata el oyente la semilla? ¿La aprecia, la valora, le da lugar propicio para su crecimiento?
Foto por Aaron Burden @Unsplash.com
¿Sabías que la siembra es una obra de fe? El sembrador no tiene control ni de la semilla ni de la reacción del terreno donde cae la semilla. Tampoco tiene control sobre el clima y los elementos de la naturaleza. Siembra confiando en:
Que la semilla tiene en sí misma la capacidad que Dios puso en ella de germinar y producir.
Que el terreno será propicio y responderá favorablemente y permitirá a la semilla el proceso correspondiente para su desarrollo adecuado.
Que Dios enviará lluvia y sol necesarios para el desarrollo.
En su debido tiempo, cosechará.
No tenemos control de nada, excepto de qué y cuándo sembraremos. Cada oración, cada porción bíblica compartida, cada mensajito, cada recordativo de las cosas eternas es una semilla de fe. Solo Dios produce el crecimiento cuando el terreno asimila la obra del Espíritu Santo. No dejes de orar, no dejes de compartir, no dejes de sembrar, ni de motivar a otros con tu testimonio silente.
Cada oración ferviente elevada con fe por algo recibirá respuesta. Notas Biográficas de EW 228.3
Dear heavenly Father, I admit my lack of understanding and knowledge to do your will. I need your guidance and direction. I surrender to your will. In Jesus name, Amen.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
No todas las espadas son construidas de doble filo. Cada estilo tiene su función. La espada de doble filo es más peligrosa que su contra parte, ya que la de doble filo corta y también desgarra.
La Palabra de Dios se compara a una resplandeciente espada de doble filo. Algunas personas pueden denominarse impenetrables o ser más difíciles de influenciar o impresionar. Pero una puntiaguda espada de dos filos entra con facilidad hasta desmenuzar el orgullo propio, deshacer la sabiduría humana, destrozar los pre-conceptos, deshilachar la incredulidad, y hendir las mejores excusas. Nada se resiste ante ella. Nada queda sin su influencia transformadora.
Foto por Ricardo Cruz @Unsplash.com
Poderosa espada
La Palabra de Dios raja las cortinas de tinieblas espirituales para que la luz del cielo resplandezca en el corazón. Entonces la espada ilumina las más recónditas áreas de la vida: ella conoce y examina los pensamientos, identifica muy bien las intenciones y motivaciones de nuestras actitudes y costumbres. Cuando la espada de la Palabra de Dios penetra nuestra vida corta la vanidad, quiebra nuestras defensas más fieras, y subyuga todo pensamiento a su poder perfeccionador. Oremos, ayunemos por sabiduría para dar uso a la única espada capaz de erradicar el pecado de cada vida a ella expuesta.
Deja tu comentario más abajo del artículo. Cuéntanos cómo está obrando Dios en la vida de aquellos por quienes suplicas salvación. Será de estímulo a otros.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte
¿Por quién estás orando para que reciba salvación a través de la fe en Cristo Jesús?
En la labor de intercesión y la obra de ayudar a otros a conocer y/o aceptar a Cristo es imprescindible que nos reconozcamos débiles e incapaces para lograr algo por nuestras propias fuerzas. Es fácil y feliz ver que con alegría se acepta el Evangelio de salvación, pero no todos los corazones tienen tierra fértil.
Hay corazones con luchas que desconocemos, y solo el Espíritu Santo es capaz de quitar todo tropiezo para que se acepte a Cristo como Salvador.
Sin embargo, aunque necesitamos reconocer nuestra total incapacidad y por ende, nuestra total necesidad de depender de Cristo, no debemos pensar que nunca veremos el resultado de nuestra labor. Pablo tenía un aguijón que podemos comparar con un tropiezo o impedimento para avanzar en su labor. Pero Cristo le dijo: “Mi gracia es suficiente”.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:9-10).
Todavía esa gracia es suficiente y nosotros necesitamos depender de esa gracia y agradecerle a Dios por ella. Somos débiles, pero Cristo es fuerte. Somos insuficientes, pero la gracia de Cristo fluye en suficiente proporción a la necesidad presente. No dejemos de colaborar con Dios en el testimonio positivo, en la exhortación, en la enseñanza de la Palabra viva, en las invitaciones, en la intercesión.
Al comienzo de la historia de la humanidad, el día que el pecado entró a la Tierra, Cristo llegó al jardín del Edén en busca de la atemorizada pareja. Con amor les llamó para que reconocieran su condición, su necesidad, y que su “escondite” nada les resolvía.
Habló con la pareja. Cristo no minimizó lo sucedido, sino que enseguida puso en acción el plan de salvación. También se dirigió a la serpiente y le dejó saber que su astuto plan tenía un plan de contraataque que es infalible. Le hizo saber a la serpiente engañadora quién tendría la última palabra en el conflicto entre el bien y el mal.
En Génesis 3:15 Cristo establece que se sufrirán heridas en ambos bandos, pero será la serpiente quien recibirá la herida mortal.
Hoy también quien más necesita de Cristo se esconde tras diversas responsabilidades, placeres, reputación, amistades, etc. Cuando pienses que no ves todavía la respuesta a tu intercesión por la salvación de otros, recuerda que unos y otros seremos afectados en la lucha entre el bien y el mal. No te desalientes por las aparentes bajas. La herida del bando de Cristo es en el calcañar, pero la serpiente recibirá herida de muerte. Cristo ya aseguró tu victoria y la mía. Aseguró que la lucha no será en vano. Por eso, lucha en oración en plena confianza, porque victoria se escribe con oración.