En esta época de corrupción, cuando nuestro adversario el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devore, veo la necesidad de elevar mi voz en amonestación. “Velad y orad, para que no entréis en tentación.” Mateo 26:41. Son muchos los que poseen talentos brillantes y que los dedican impíamente al servicio de Satanás.
EGW-2JT 36.3
¿Qué advertencia puedo dar a un pueblo que profesa haber salido del mundo, y haber dejado las obras de las tinieblas? ¿A un pueblo a quien Dios ha hecho depositario de su ley, pero que como la higuera frondosa ostenta sus ramas aparentemente florecientes a la misma faz del Altísimo y, sin embargo, no lleva frutos para gloria de Dios? Muchos de ellos albergan pensamientos impuros, imaginaciones profanas, deseos no santificados y bajas pasiones. Dios aborrece el fruto que lleva un árbol tal. Los ángeles, puros y santos, miran la conducta de los tales con aborrecimiento, mientras Satanás se regocija. ¡Ojalá que los hombres y mujeres considerasen lo único que pueden ganar al transgredir la ley de Dios! En cualquier circunstancia, la transgresión deshonra a Dios y resulta en una maldición para el hombre. Debemos considerarla así, por hermoso que sea su disfraz y cualquiera que sea la persona que la cometa. {2JT 36.4}
Como embajadora de Cristo, os suplico a vosotros que profesáis la verdad presente, para que rechacéis cualquier avance de la impureza, y abandonéis la sociedad de aquellos que emiten una sugestión impura. Repudiad estos pecados contaminadores con el más intenso odio. Apartaos de aquellos que, aun en la conversación, permiten que su mente siga esta tendencia; “porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Mateo 12:34. {2JT 37.1}
Como el número de los que practican estos pecados contaminadores aumenta constantemente en el mundo, y ellos quisieran introducirse en nuestras iglesias, os amonesto a que no les déis cabida. Apartaos del seductor. Aunque profese seguir a Cristo, es Satanás en forma humana; ha tomado prestada la librea del cielo para servir mejor a su señor. No debierais ni por un momento dar cabida a una sugestión impura y disfrazada; porque aun esto manchará el alma, como el agua impura contamina el conducto por el cual pasa. {2JT 37.2}
Gracias, Padre bueno, por tu promesa de perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo cuanto te ofende. Hoy, me humillo ante ti y confieso que necesito tu perdón. Perdóname por las veces que no te reflejé acertadamente ante mi familia y ante mi prójimo. Confieso que he vivido momentos que pusieron de manifiesto mi propia falta de conexión contigo y la necedad de mis propias decisiones. Te he negado incontables veces en pensamientos, actitudes y hechos. Perdóname por las veces cuando no te di el primer lugar en mis afectos. Límpiame, lava mis rebeliones y borra mi maldad. Pon en mí un corazón nuevo, que te ame más que a mi propia vida, y que lata al ritmo de tu propio corazón.
¿Sabías que estamos actualmente en un fiero conflicto continuo entre el bien y el mal? ¿Vives cada día consciente de esa lucha? ¿Cómo estás combatiendo el mal? A cada creyente Dios nos advierte a través de su Palabra:
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; 9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.
Solo en oración y a través del estudio de la Palabra podemos ser fortalecidos para la batalla. Tras su ayuno en comunión con Dios, Cristo venció al enemigo con un “Así dice Jehová”.
Así podemos nosotros resistir la tentación y obligar a Satanás a alejarse. Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el apóstol nos dice: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros.”6 No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia fuerza caemos víctimas de sus designios; pero “torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado.”7 Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso.
Para resistir al enemigo necesitamos pasar tiempo hablando con Dios en oración y pausando para escuchar su voz a través de su Palabra escrita.
Estamos en guerra y bajo ataque hoy mismo. Del 28-30 de abril, en Boston, Massachusetts se está celebrando una convención nacional satánica, con numerosos eventos, mercadería y hasta una capilla para celebración de bodas. Busca atraer a las familias. Entrampa a millones de seres humanos. Exitosamente para el enemigo, el cupo llegó a su límite. Sus organizadores la denominan “la más grande convocación de su índole”. Éste evento se llama SatanCon.
¿Entiendes su significado y alcance? ¿Qué estás haciendo tú personalmente? ¿Estás protegiendo tu hogar con oración y estudio diligente de la Palabra?
¿Te unirás en oración para que Dios limite el alcance del enemigo? ¿Invitarás a otros a orar? ¿Esparcirás el Evangelio de salvación?
Tú y yo estamos llamados a resistir a las fuerzas del mal. ¡Es hora de aferrarnos a Dios y resistir al enemigo! Él sabe que le queda poco tiempo y trabaja incansablemente. ¿Lucharás incansablemente tú de parte de Dios? Jehová llama a todo creyente hoy: ¡RESISTID!
Oremos
Padre celestial, Jesús ya venció en la cruz al enemigo. Pero mientras esperamos tu regreso, él sigue entrampando a incontables niños, jóvenes y adultos con sus mentiras y atracciones. ¡Ten misericordia de tantos incautos! Suplicamos tu intervención. Padre,limita su alcance y proteje a los indefensos. Despierta a cada creyente a conscientemente luchar de tu mano contra el enemigo y a resistir a sus avances. Perdona nuestra indiferencia, perdona a quienes se quedan de brazos cruzados, perdona el descuido de tu Iglesia.
¿Qué hay en un bebé que inspira ternura, y hace brotar el deseo de protección? ¿Será su incuestionable fragilidad, y su completa dependencia del adulto?
Más de un padre ha sido impactado positivamente por la llegada de un bebé al seno de su familia. En incontables hombres que se convierten en padres se ve un nuevo propósito, un impresionante interés en ser el héroe de su hijo. Dios creó al ser humano a semejanza suya, capaz de amar. La paternidad despierta en muchos los atributos divinos que lo capacitarán para la noble tarea de proteger de todo cuanto pueda dañarle en cualquier ámbito, de proveer lo necesario para su bienestar físico, mental, ambiental y también espiritual.
Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
Génesis 4:26
invocar Del lat. invocāre significa llamar formalmente por nombre y solicitar ayuda.
Nuestro texto se remonta al principio, a Génesis, y nos indica que hubo un momento decisivo en la vida de Set que cambió su rutina de vida y sus costumbres. Ese cambio surgió como consecuencia de convertirse en padre. Entonces comenzó a llamar a Dios por su propio nombre, y a solicitar su asistencia.
Desde allí en adelante, se registra que los hombres comenzaron a orar al Dios verdadero. Reconocieron que necesitaban ayuda de su Padre celestial para cumplir con la tarea divinamente asignada. Notaron su fragilidad y la futilidad de sus esfuerzos en criar hijos sin la dirección divina. Se detuvieron en sus vanos desvelos y decidieron depender de la conducción del Creador del universo, para cumplir su llamado.
Padre, madre, Dios se interesa en el bienestar de tu familia. Cuando veas la magnitud de tu responsabilidad paterna y reconozcas que necesitas ayuda divina, llégate a su presencia con la convicción de que Dios está más interesado que tú mismo en su bienestar temporal; pero mucho más en su bienestar eterno. Él con gusto oye y obrará para salvación.
Si la oración secreta y la lectura de las Escrituras se descuidan hoy, se podrán omitir mañana con menos remordimiento de conciencia. Habrá una larga lista de omisiones por un solo grano sembrado en el terreno del corazón. Por otro lado, cada rayo de luz apreciado dará una mies de luz. Las tentaciones resistidas una vez darán poder para resistir más firmemente la segunda vez; y cada nueva victoria obtenida sobre el yo preparará el camino para alcanzar triunfos más elevados y más nobles. Cada victoria es una semilla sembrada para la vida eterna.
De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.
Salmo 24:1-2
Hay días en que las circunstancias que afrontamos parecen tender un velo sobre nuestros ojos y no vemos claramente el por qué debemos sacar tiempo para la alabanza. ¿Necesitas hoy una razón para alabar a Jehová? Él es el Creador de la tierra. Éste mundo no existiría si no fuera por su obra creadora. Creó el universo. Creó éste mundo, creó a sus habitantes, nos creó a ti y a mí. Todo es suyo, le pertenece. Él lo sostiene, él cuida de su creación y de sus criaturas; y por supuesto, de ti.
Conocer y reconocer su poder, aceptar su autoridad sobre nosotros, frágiles y diminutas criaturas mortales en tan vasto universo, debe despertar e inspirar en nosotros las más hermosas notas de alabanza al eterno Creador. Hoy, alábale con sincero corazón. Su bendición fluirá cual un río de bendición.
Deberíamos aprender ahora a conocer a Dios, poniendo a prueba sus promesas. Los ángeles toman nota de cada oración ferviente y sincera. Sería mejor sacrificar nuestros propios gustos antes que descuidar la comunión con Dios. La mayor pobreza y la más absoluta abnegación, con la aprobación divina, valen más que las riquezas, los honores, las comodidades y amistades sin ella. Debemos darnos tiempo para orar.
—El Conflicto de los Siglos, 680.
Cuando os levantáis por la mañana, ¿sentís vuestra impotencia y vuestra necesidad de fuerza divina? ¿Y dais a conocer humildemente, de todo corazón, vuestras necesidades a vuestro Padre celestial? En tal caso, los ángeles notan vuestras oraciones, y si éstas no han salido de labios fingidores, cuando estéis en peligro de pecar inconscientemente y de ejercer una influencia que induciría a otros a hacer el mal, vuestro ángel custodio estará a vuestro lado, para induciros a seguir una conducta mejor, escoger las palabras que habéis de pronunciar, y para influir en vuestras acciones.{Or06 257.3}
Ser progenitor es un sagrado privilegio que conlleva una seria y enorme responsabilidad ante Dios. Cada padre y madre que le sirve a Dios, el único Dios vivo y verdadero, anhela que su familia también le sirva al Dios Creador del universo, y que acepte a Cristo como su Salvador personal. Cada creyente tiene personas en su círculo de influencia a quienes desea ver en el cielo. Es por ello que, vez tras vez, en oración ferviente, nos acercamos humilde y “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Heb. 4:16).
Día tras día, noche tras noche presentamos a Dios nombre tras nombre. No obstante, incontables creyentes se ven, en algún momento agobiados por la sensación de urgencia de salvación y la aparente falta de repuesta a sus ruegos por salvación. Como Pedro preguntó cuántas veces se debe perdonar al ofensor, muchos creyentes se preguntan:
Nuestro texto clave es una promesa que debe llenar de gozo nuestro corazón.
Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
Isaías 60:4
No andemos cabizbajos, y tristes. Alcemos nuestra mirada al cielo. Dios es fiel. Todas sus promesas se cumplen. El día se acerca. Cristo prometió. Él murió por cada ser humano en nuestra lista. Su interés por la salvación de ellos es mucho mayor que el nuestro.
Isaías describe la futura gloria de Sion. Es un maravilloso cuadro que no debemos perder de vista. A través de su siervo Dios nos pide : “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.” Isaías 60:4.