If ye then, being evil, know how to give good gifts unto your children: how much more shall your heavenly Father give the Holy Spirit to them that ask him?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:13.
El corazón del hombre piensa su camino: mas el Señor endereza sus pasos.”
Proverbios 16:9
¿Eres madre o padre, tal vez, abuelo o abuela?
¿Alguna vez mientras criabas suspiraste por ese momento cuando tus hijos aprendieran a caminar? Es un deseo natural e inofensivo. Si tuviste varios pequeñines a la vez apreciaste el no tener que cargarlos a todos a la vez.
Sin embargo, cada etapa de la vida debe disfrutarse. Cada etapa tiene sus desafíos, sus ventajas y desventajas, tanto para ellos como para sus progenitores.
Mientras estaban pequeños, les tomábamos de la mano y los encaminábamos a donde estuvieran seguros, a nuestro lado. Mientras más crecen, más independientes son. Se independizan de sus padres, de su familia, y hasta de su círculo de influencia. La palabra de Dios asevera que también los hombres buscan su propio camino y se independizan de Dios. Sin embargo, esta aseveración viene seguida de una maravillosa verdad que conviene recordar: “El Señor endereza sus pasos.”
Foto por Rhodi Lopez @Unsplash.com
¿Cómo guía Dios y endereza los pasos torcidos o desviados de su propósito para traerlos de vuelta a su voluntad para con cada uno?
Algunas formas que Dios usa son:
Instrucción paternal-Los padres y madres somos responsables ante Dios por la instrucción que damos a nuestros hijos y las bases sobre las cuales asentamos sus pies. (Ver Proverbios 22:6)
Las Escrituras-Es la Palabra de Dios la que nos revela su voluntad. Ella nos enseña, nos corrige, por su intermedio nos habla Dios como si fuera al oído y al corazón. (Ver Juan 5:39)
El Espíritu Santo -El Espíritu Santo inquieta nuestras vidas y guía a toda la verdad. (Ver Juan 16:13)
Amonestaciones-A través de amonestaciones Dios obra para que veamos nuestra necesidad de él y de su gracia. Cuando el rey David pecó deliberadamente, Dios envió al profeta Natán con un mensaje que le hizo ver su condición y necesidad de arrepentimiento. (Ver 2 Samuel 12:1) Lea toda la historia en 2 Samuel 11-12.
Su benignidad-Por su misiericordia, de pura gracia, Dios nos guía al arrepentimiento. ¡Oh, qué amor inmensurable! (Ver Romanos 2:4).
La intercesión -En diversos casos y recuentos de los evangelios y del Antiguo Testamento vemos testimonios de quienes intercedieron ante Dios por otros y Dios obró con gran misericordia. Hoy todavía Dios obra en respuesta a la intercesión. (Ver Mateo 17:15).
Experiencias diversas-En cada caso de un padre o madre que vino a Cristo pidiendo por su hijo, Dios obró para traer a ese padre o madre a los pies de Cristo. En ocasiones Dios permite diversas experiencias difíciles, porque esa es la forma como reconoceremos nuestra necesidad de él. Su propósito es fomentar la salud espiritual y salvar. Así también Dios puede permitir alguna experiencia difícil a los hijos o a aquél que no ha decidido por Jesús, para que se dé cuenta de su necesidad del único y suficiente Salvador, Cristo Jesús.
1/2 taza de aceite de oliva extra virgen, prensado en frío
1/3 taza de jugo de limón maduro recién exprimido
3 dientes de ajo grandes, rallados finamente
2 cucharadas de cebolla roja, finamente picada
1 cucharada apretada de cilantrillo, finamente picado
Sal a gusto.
Mezcle bien.
Rinde aproximadamente 1 taza.
Guardar en refrigeradora. Antes de servirlo, déjelo reposar a temperatura ambiente hasta que aceite esté líquido, ya que el frío lo espesa un poco. Revuelva. Sirva sobre su ensalada favorita.
Consumir dentro de los próximos tres días.
Aderezo de Ajo y Cilantrillo por Rhodi Alers de López
Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Malaquías 3:17
¿Tienes una comida preferida? ¿Cuál es tu postre favorito? ¿Qué te gusta tanto de esa comida o de ese postre que lo hace tu preferido? La textura, el color o los colores se encuentran entre las características de un plato o algún postre especial. Pero no puedes negar que el olor y el sabor serán factores de gran peso al hacer tu elección.
¿Tienes un amigo favorito? ¿O tal vez un tío favorito? ¿Que característica o virtud hace que esa persona sea especial para ti?
¿Tiene gustos similares a los tuyos?
¿Qué cosas disfrutan hacer juntos?
¿Te ha dicho alguien que eres su amigo favorito?
¿Qué hace a alguien un favorito? Ciertamente, por la razón que sea, el tiempo que pasan juntos es muy agradable, y digno de celebrarse y de recordarse.
Hay personas que tienen la capacidad de hacer sentir a cada uno de sus familiares y amigos como que son su favorito. Recientemente, en mi familia vivimos momentos inolvidables, cuando una tía falleció, y muchos de sus sobrinos reclamaron ser “su favorito”. Lo cierto es que nuestra tía Camila tenía un corazón que rebosaba del amor de Dios, y a cada uno nos dio un lugar de preferencia, y nos hizo sentir como “su favorito”.
¿Sabías?Dios tampoco hace diferencia. Trata a cada hijo suyo como su especial tesoro.
Él disfruta inmensamente el tiempo que pasa contigo y conmigo. Nos llena de bendiciones espirituales y nos ama tanto que tiene un lugar especialmente reservado para el día cuando Cristo venga a buscarnos para llevarnos a sus moradas en el Cielo, donde nunca más tendremos que separarnos. Allí disfrutaremos por la eternidad su presencia, su amor y su gracia. Nos sentaremos a su mesa y degustaremos manjares que sin duda calificaremos como muy por encima en calidad a nuestro plato preferido aquí.
Además, anhela que aquellos que todavía no tienen una relación de amor con él entren a ese círculo especial para que disfruten de las abundantes riquezas de su gracia.
Jesús murió en la cruz del Calvario donde vivió la justa ira del Padre hacia el aborrecible pecador, para que tú y yo tengamos un lugar preferido a su lado. Si no lo has hecho, acepta hoy mismo su gracia; por fe, arrepiéntete para que sean perdonados tus pecados, y comienza hoy mismo esa relación con Cristo Jesús. Estudiando la Biblia, su Palabra, y hablando con él en oración, creceremos en relación significativa con el Rey Creador y Sustentador del Universo.
Oremos: O, Padre celestial, gracias por tan inmerecido sacrificio. Suplico que tu Santo Espíritu toque el corazón de mis familiares y amigos para que acepten el precioso regalo de la gracia y salvación por fe en Cristo Jesús. En el nombre de Jesús, Amén.
Me hallaba absorta en mi estudio, cuando de pronto, me detuve y miré a mi celular:
—“Mamá falleció hoy…”, —decía la noticia.
No puedo explicar lo que sentí. La nota no se refería a mi madre, sino a otra valiente y esforzada guerrera de oración. Descansó en sábado. Dios cumplió en ella su propósito y dejó un legado digno de imitar. Alabamos a Dios por ello.
A todos nos aconsejó tiernamente, como una buena madre suele hacerlo. Era mi hermana en Cristo, mi amiga, compañera de oración. ¡Cuántas veces estuvimos únicamente las dos en la línea, orando por el propósito divino para el Ministerio, para nuestras vidas, y el de nuestras familias!
¡Por años oró y nos motivó a orar por sus hijas! Dios le concedió el anhelo de su corazón y la alegría de verlas regresar. Volvieron al redil sus ovejas… menos una. Por esa hija nos unimos todos los integrantes en oración constante. Pasaron años de lágrimas y ruegos… La hija, por decisión propia, alejada totalmente del núcleo familiar, endureció su corazón. El consejo divino dice:
“Entre tanto que se dice:
Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” –Hebreos 3:15.
Esta madre enfermó severamente. Aun así sólo aumentó su deseo y su ruego a Dios para que la oveja descarriada regresara a casa. Con lágrimas y ruegos oramos para que al menos se comunicara con su débil madre. No sucedió. Llegó la hora final. El tiempo se acabó. Su madre descansó en Cristo sin escuchar la voz de su hija, ni recibir noticia suya alguna. Me parte el corazón pensar en cuánto sufrió su tierno corazón de madre. ¿Qué lleva a un hijo a endurecer su corazón de manera tal que rechace la tierna solicitud de su madre? ¿Cómo mira Dios esa actitud? ¡Oh, Señor, ten misericordia e inquieta su corazón, para que se arrepienta y regrese a tus caminos, y a la armonía familiar!
Lo importante es: ¿Dónde estás tú hoy, amigo, amiga? ¿Aceptaste la invitación de Dios para venir a su presencia arrepentido? ¿Acaso no le oyes llamar? La hora final llegará sin antes anunciarse. La gracia de Dios puede terminar en cualquier momento. No permitas que la hora final te encuentre lejos de la presencia de Dios, el Padre. Responde hoy mismo a su llamado.